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Full text of "Tratado de gramatica castellana"

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¡P1ÉA1 


GRAMÁTICA  CASTELLANA, 

DEDICADO 

A  IíA  JUVENTUD  AMERICANA 

DK    LOS    PUEBLOS   QUE    HABLAN    LA    LENGUA    ESPAÑOLA, 


POR  E1L  LICENCIADO 


El  verdadero  progreso  de  las 
ideas  está  íntimamente  enlazado, 
en  cada  pueblo,  con  el  conoci- 
miento del  idioma  patrio. 


Santiago , 

Imprenta  del  Crepúsculo. 


>.; 


B»- 1844.  — 


ADVERTENCIA. 


Habiéndose  depossitado  en  la  Biblioteca  Nacional  el  número 
de  ejemplares,  de  la  presente  obra  que  la  lei  exije,  se  prohibe  su 
reimpresión  sin  licencia  del  Autor. 


Dedicado  desde  algürios  años  a  la  enseñanza  de  la 
Gramática  Castellana,  he  podido  apreciar  por  mí  mis- 
ino, la  imperiosa  necesidad  que  habia  de  una  obra  se- 
mejante a  la  que  tengo  el  gusto  de  ofrecer  a  la  Juven- 
tud Americana  de  ambos  sexos. 

Con  el  objeto  de  satisfacer  esta  necesidad,  he  procu- 
rado reunir  en  este  librito  cuanto  he  creido  es  necesario 
estudiar  para  adquirir  ün  mediano  conocimiento  de 
nuestro  hermoso  idioma,  y  para  inspirar  a  los  jóvenes 
afición  a  la  lectura  de  nuestros  escritores  antiguos,  sin 
<uyo  requisito  me  parece  imposible  el  que  adelante  un 
paso  nuestra  literatura.  Me  he  abstenido  de  tocar  nin- 
guno de  aquellos  puntos  en  que  están  discordes  los  li- 
teratos, ya  porque  según  mi  modo  de  pensar,  la  resolu- 
ción de  tales  dudas  no  pertenece  a  la  Gramática,  ya 
porque  mi  dictamen  sobre  materias  de  esta  naturaleza, 
solo  seria  un  voto  mas  (harto  iusignifante  por  cierto) 


IV 


en  favor  de  la  opinión  que  yo  pudiera  abrazar.  Me  he 
limitado,  pues,  a  sentar  los  principios  jeneralmente  ad- 
mitidos, y  que  me  parecen  mas  ciertos,  sobre  aquellas 
cuestiones  que  no  era  posible  omitir  en  este  tratado  sin 
dejarlo  incompleto. 

Presento  reunidas  en  un  mismo  paraje  las  reglas  que 
sirven  para  explicarse  las  unas  a  las  otras,  y  que  por  lo 
regular  se  hallan  esparcidas  en  diferentes  partes  de  la 
Gramática  :  por  este  motivo  he  comprendido  en  la  Ana- 
lojía  varias  reglas  de  Sintaxis,  y  en  la  Ortografía  la 
primera  parte  de  la  Prosodia  (llamada  Ortolojia),  lo- 
grando por  este  medio  la  doble  ventaja  de  dar  a  conocer 
de  una  vez  al  principiante,  la  íntima  conexión  de  unos 
y  otros  principios,  y  el  evitar  citas  y  repeticiones  solo 
buenas  para  aumentar  el  volumen  del  libro. 

Las  observaciones  que  hago  en  la  Ortografía  sobre 
los  defectos  de  pronunciación,  que  mas  jeneralmente  se 
notan  en  América,  si  no  me  equivoco,  son  de  la  mayor 
importancia,  para  que  lijándose  los  maestros  y  alumnos 
en  ellos,  se  consiga  la  rectificación  del  lenguaje  y  déla 
escritura,  que  van  ligadas  en  nuestro  idioma.  Para  lo- 
grar un  objeto  tan  digno  de  atención,  bastaría  que  los 
maestros  de  primeras  letras  y  los  de  Gramática  Caste- 
llana, se  empeñasen  en  hacer  notar  a  los  niños  la  pro- 
nunciación que  corresponde  a  cada  letra,  no,  dándoles 
reglas  acerca  del  modo  de  colocarla  lengua,  labios,  Sea., 
sino  haciéndoles  pronunciar  cada  una  de  ellas  y  sus 
combinaciones  como  corresponde,  y  no  abandonando 
jamas  este  ejercicio  en  la  lectura.  Por  este  medio  sen- 
cillo y  fácil,  se  conseguiría  en  poco  tiempo  la  mejora 
de  que  se  trata  :  basta  para  ello,  lo  repito,  la  atención 
de  les  encargados  de  la  enseñanza  primaria,  y  la  coo- 
peración de  los  padres  de  familia. 

He  añadido  a  la  Gramática  un  tratadito  de  Métrica, 
tomado  todo  de  la  quinta  edición  de  la  Gramática  de 


D.  Vicente  Salva,  al  que  he  agregado  algunas  observa 
eiones  sacadas  de  la  obra  del  Sr.  Sicilia,  y  principal- 
mente de  la  del  Sr.  Bello.  De  esta  última  he  tomado 
cuasi  todo  lo  que  digo  del  acento  y  cantidad  de  las  sí- 
labas, presentando,  por  decirlo  así,  a  la  letra,  sus  mis- 
mos preceptos.  También  debo  al  Sr.  Bello  la  definición 
que  doi  del  verbo,  y  varias  otras  cosas  importantes. 

Las  obras  que  he  consultado  para  el  presente  traba- 
jo, y  cuyos  mejores  principios  he  procurado  reunir  en 
este  tratado,  son,  fuera  de  las  mencionadas  :  la  Gramá- 
tica y  Ortografía  de  la  Real  Academia  Española ,  el 
tratado  déla  Proposición  del  Sr.  canónigo  D.  Francisco 
Puente,  la  Analojía  de  la  Gramática  de  los  Sres.  Dávila 
y  Alvear,  y  algunos  compendios  anónimos.  También  he 
tenido  presentes  la  obra  de  D.  Gregorio  Garces,  el  Arte 
de  Hablar  de  D.  José  Gómez  Hermosilla,  la  Gramática 
de  Condillac,  y  por  último  la  Gramática  de  las  Gramá- 
ticas de  Girault-Duvivier. 

No  me  lisonjeo  de  haber  conseguido  el  objeto  que 
me  propuse  ai  empezar  esta  obra  ;  mas  espero,  sí,  q  e 
con  ella  los  jóvenes  adquirirán  alguna  facilidad  para 
poder  internarse  en  estudios  mas  profundos  sobre  lite- 
ratura. 

£n  cuanto  al  estilo,  tan  solo  tengo  que  decir  que  he 
procurado  ser  claro  y  conciso  a  la  vez,  para  ponerme  al 
alcance  del  mayor  número  de   lectores. 

En  conclusión  advertiré  que  no  he  adoptado  la  forma 
dialojística,  porque  la  considero  mas  bien  perjudicial  que 
provechosa  :  en  efecto,  siguiendo  semejante  método  se 
acostumbran  los  principiantes,  a  no  responder  sino^a  la 
pregunta  que  se  les  dirije  en  los  mismo  términos  en  que  se 
halla  la  del  libro  por  el  cual  han  estudiado  ;  el  maestro 
mismo  contrae,  sin  advertirlo  quizá,  el  hábito  de  orde- 
nar siempre  sus  interrogaciones  de  un  mismo  modo;  de 
dónde  resulta  que  fiado  el  alumno  en  su  memoria,  no 


VI 


medita  lo  qne  estudia,  ni  reflexiona  sobre  ello,   y  qua, 
solo  entiende  imperfectamente  las  cosas. 

Sa?it¿ago ,  Enero  16  de  1844. 


Nota. — Antes  de  empezar  el  capítulo  del   Verbo,  véase  lo 
que  se  dice  en  la  Sintaxis  acerca  del  Sujeto  y  Atributo. 


TRATADO 


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Definiciones. — 1."  La  Gramática  Castellana  es  ei  arte  de 
hablar  y  de  escribir  correctamente  y  con  propiedad  la  lengua 
castellana  o  .española.  Llámase  arte  el  conjunto  ordenado  de 
aquellas  reglas  que  han  de  observarse  para  hacer  bien  una  cosa. 

2.°  La  Gramática  consta  de  cuatro  partes  :  Analojía,  Sin- 
taxis, Ortografía  y  Prosodia. — La  Analojía  explica  la  naturale- 
za y  propiedades  de  los  signos  de  nuestras  ideas  (de  las  pala- 
bras) considerados  en  sí  mismos. — La  Sintaxis  nos  enseña  a 
combinarlas  palabras  y  oraciones  unas  con  otras,  para  formar, 
las  proposiciones  y  periodos,  según  la  índole  de  nuestra  lengua, 
y  explica  las  relaciones  y  dependencia  que  tienen  entre  sí  en  el 
discurso — La  Ortografía  enseña -el  uso  acertado  y  verdadera 
pronunciación  de  las  letras  con  que  repiessntamos  por  escrito 
las  palabras,  y  el  de  los  acentos,  puntes  y  notas,  que  se  han 
adoptado  para  indicar  la  verdadera  intelijencia  de  lo  que  se  es- 
cribe.—  La  Prosodia  trata  del  acento  y  cantidad  de  las  sílabas. 

Analojía. — 3.°  Todas  las  palabras  de  nuestro  idioma  se  ha* 
lian  ordenadas  y  comprendidas  por  les  gramáticos,  en  ocho  cla- 
ses :  estas  ocho  clases  tienen  la  denominación  jeneral  de  partes 
de   la  oración  o  del  discurso. 

4.°  Las  partes  del  discurso,  son  :  artículo,  nombre,  pro- 
nombre, verbo,  adverbio,  preposición,  conjunción  e  interjec- 
ción.—  El  artículo  y  nombre  admiten  números  y  jéneros;  el 
pronombre,  ademas,  tiene  personas  y  casos.  El  adverbio,  pre- 
posición, conjunción  e  interjección  son  invariables,  loque  quie- 
re decir  que  no  admiten  ninguno  de  los  accidentes  expresados: 
el  verbo  es  conjugable. 


5."  Los  números  son  dos:  singular  y  plural.  El  singular 
comprende  un  solo  objeto,  v.  gr.  :  caballo;  el  plural  abraza 
dos  o  mas  cosas,  v.  gr.  :  caballos.  Número  es  pues,  aquella  mo- 
dificación de  las  palabras  declinables,  que  da  a  conocer  ú  se 
habla  de  uno  o  muchos  objetos. — Las  personas  son  tres  :  1.a  , 
2  a  y  3.a  La  primera  es  la  que  habla,  y  se  expresa  en  singu- 
lar  con  la  palabra  yo,  y  en  plural  con  las  dicciones  nos,  nosotros, 
nosotras;  la  segunda  se  representa  con  la  voz  tú,  en  singular,  y 
vos,  vosotros,  vosotras  én  plural,  y  expresa  la  persona  a  quien  se 
di  rije  la  palabra;  la  tercera  significa  la  persona  o  cosa  de  que 
se  habla,  y  se  expresa  con  las  palabras  él,  ella,  ellos,  ellas,  cuan- 
do no  se  usa  el  nombre  mismo  de  la  cosa  de  que  hablamos. 

6.6     Los  jéneros  son  seis  :  masculino,  femenino,  neutro,  epi- 
ceno, común  de  dos  y  ambiguo. — Masculino  es  el  que  compren- 
de a  los  hombres,  animales  machos  y  a  todas  aquellas  cosas  ina- 
nimadas, que   por  su   terminación  u  otra  circunstancia,    se  Barí 
comprendido  en  este  jénero,  como:  Pedro,  niño,  león,  tintero— 
El   femenino   abraza  todos  los  nombres  de  mujeres,  animales 
hembras,  y  los  que  sin  tener  jénero  por    la  naturaleza,  se  usan 
como  femeninos,   v.  gr.  :    Juana,  niña,  leona,  tinta*  Los  nom- 
bres que  representan  cosas  inanimadas,  se   dicen    masculinos    o" 
femeninos  por  adopción. — El  jénero  neutro  solo  se  aplica  a  los 
adjetios  que  se  usan  aisladamente,  esto  es,  sin  sustantivo,  y  ca- 
rece de  plural.  El  neutro  no  es  propiamente  jénero,  sino  caren- 
cia de  él  :    así  cuando  digo  el  adjetivo  lo  bueno    es    neutro,  por 
ejemplo,  significo  que  no  pertenece  al  jénero   masculino   ni   al 
femenino \  y  la  cosa  no  puede   menos  de  ser  así,  puesto   que  el 
jénero  es  propio  de   los  objetos  y  que  el  adjetivo   no  ios  expre- 
-  sa. — Jénero   epiceno  es  el  de   aquellos  nombres,   que  bajo    una 
misma  terminación  y  artículo  comprenden  al  macho  y  a  la  hem- 
bra, v.  gr.  :    buho,  anguila.    Se  aplica  solo    a    algunas  especies 
de  irracionales,  principalmente  de  pájaros.— Jénero   común  de 
dos  es  el   de  aquellos  nombres,   que  sin  variar  de  terminación, 
comprenden  a  los  dos    sexos  ;   pero  que  mudan  de  artículo,  se- 
gún se  habla  del  hombre  o  de  la  mujer,  v.  gr.  :  rírjen,  mártir, 
testigo,  homicida;   pues  hablando  del  varón  se  ha  de  decir    el 
testtgo,   y  de    la  mujer  la  testigo.  -   Jénero   ambiguo    es  el   dé 
aquellos  nombres,  que  por  no  tenerlo  determinado,  pueden  usar- 
se como  masculinos,  o  como  femeninos  indiferentemente  ;  tales 
son  :    arte,  azúcar,  dote,  márjen    y  mar.    Este   último  nombre 
solo  es  ambiguo,  cuando  no  va  acompañado  de  algún  caliricati- 


3 

vo,  pues  sí  lo  lleva  es  precisamente  masculino,  v.  gr.  ;  el  mar 
Pacifico ;  pero  sus  compuestos  bajamar,  pleamar,  estrellamar 
son  femeninos. — No  deben  tenerse  por  ambiguos  aquellos  nom- 
bres, qué  si  bien  se  emplean  unas  veces  como  masculinos,  y 
ortas  como  femeninos  por  admitir  diversos  significados,  tienen, 
sin  embargo,  para  cada  uno  de  ellos  un  jénerofijo  e   invariable. 

De  algunos  nombres,  que  según  lo  que  significan  toman   el  jé- 
nevo  masculino  o  femenino. 

Águila  significando  un  pez,  es  masculino;  y  femenino  en  sus 
ciernas  acepciones.  Aroma  es  ambiguo  como  nombre  jenérico  de 
las  gomas,  yerbas,  &c.  que  tienen  un  olor  fragante  ;  y  mascu- 
lino cuando  significa  la  ñor  del  aromo.  Atalaya,  por  el  hombre 
que  está  atalayando,  es  masculino  ;  y  femenino  en  sus  demás 
acepciones.  Centinela  parece  ser  masculino  por  el  hombre  que 
esta  guardando  un  puesto,  y  femenino  en  los  demás  significa- 
dos. Cólera,  enfermedad,  es  masculino;  y  femenino  en  las  otras 
acepciones.  Cometa,  significando  un  cuerpo  celeste,  es  masculi- 
no ;  y  femenino  en  otro  sentido.  Consueta,  apuntador  en  un 
teatro,  es  masculino;  y  femenino,  cuando  es  el  añalejo^  y  cuan- 
do en  plural  significa  ciertas  conmemoraciones  de  la  iglesia. 
Contra  significando  lo  contrario  a  lo  que  alguno  dice  o  hace  es 
masculino:  y  femenino  o  ambiguo,  designando  contradicción, 
obstáculo,  dificultad.  Corbata  en  el  sentido  del  adorno  que  se 
pone  al  rededor  del  cuello,  es  femenino  ;  y  masculino  en  los  de- 
mas.  Fantasma,  es  femenino,  cuando  significa  espantajo  para 
asustar  ;  y  masculino  en  los  otros  sentidos.  Faramalla  por  en- 
redo, es  femenino;  y  masculino  por  el  enredador.  Levita^  por  diá- 
cono, o  de  la  tribu  de  Leví,  es  masculino;  y  femenino  signifi- 
cando un  traje  de  los  hombres.  Planeta,  cuerpo  celeste,  es  mas- 
culino; y  femenino  como  especie  de  casulla.  Beclula,  por  sol- 
dado que  ha  sentado  voluntariamente  plaza,  es  masculino;  y  fe- 
menino significando  la  leva  o  reemplazo  de  tropa.  Salvaguar- 
dia es  masculino  por  la  guardia  que  se  pone  a  alguna  cosa  ;  y 
femenino  en  cualquiera  otro  sentido.  Sola,  subalterno  de  algu- 
no, es  masculino:  y  femenino  expresando  una  figura  de  los  nai- 
pes. Tema,  significando  proposición,  o  asunto  de  algún  discurso, 
es  masculino  y  femenino  expresando  obstinación,  manía.  Trom- 
peta, instrumento,  es  femenino;  ymasculino  por  el  que  lo  toca. 
'Vista  solo  es  masculino  por  el  que  ocupa  el  empleo  de    tal   en 


4 

una  aduana.  Zaga  es  masculino  significando  el  último  en  el 
juego.  Clave  es  masculino  por  clavicordio.  Consonante,  hablán- 
dose de  las  letras  del  alfabeto  es  femenino,  y  masculino  ha- 
blándose de  versos.  Corte  por  residencia  de  un  monarca,  comi- 
tiva, obsequio  es  femenino.  Creciente,  significando  uno  de  los 
cuartos  de  la  luna,  o  alguna  figura  de  los  escudos  de  armas,  es 
masculino  ;  en  sus  demás  acepciones,  femenino.  Menguante  es 
femenino,  menos  cuando  significa  uno  de  los  cuartos  de  la  ¡una. 
Parte  es  masculino  por  correo  extraordinario,  o  por  el  despa- 
cho que  lleva.  Pendiente,  por  el  adorno  de  las  orejas,  es  mas- 
culino. Extravagante  por  raro,  o  lidíenlo,  es  masculino;  y  fe- 
menino por  las  disposiciones  pontificias.  Frente  es  femenino, 
menos  cuando  significa  la  fachada,  el  objeto  exterior  o  delan- 
tero de  alguna  cosa.  Mimbre  por  la  mimbrera  es  femenino  ;  y 
masculino  por  las  varitas  que  produce.  Postre  es  femenino  en 
esta  frase  adverbial :  a  ¿a  postre.  Canal  es  masculino  signifi- 
cando los  de  navegación,  y  figuradamente  el  medio  por  el  que 
se  consigue,  o  por  el  que  se  sabe  alguna  cosa,  y  los  conductos 
de  la  sangre ;  en  las  demás  acepciones  es  femenino.  Moral,  ár- 
bol, es  masculino;  y  femenino  por  el  arte  que  arregla  las  cos- 
tumbres. Orden  es  masculino,  cuando  significa  la  colocación, 
clase,  serie  o  sucesión  de  las  cosas,  o  el  sacramentó  de  este 
nombre  ;  cuando  denota  mandato  de  un  superior  a  un  inferior, 
y  alguna  corporación  o  su  estatuto,  es  femenino.  Pares  es  mas- 
culino, menos  cuando  significa  placenta. 

8.°  Careciendo  de  la  declinación  latina  nuestros  nombres, 
suplimos  su  falta  por  medio  de  algunas  preposiciones. — Los  ca- 
sos son  seis  :  nominativo,  jenitivo,  dativo,  acusativo,  vocativo  y 
ablativo.  En  nominativo  se  pone  la  persona  o  cosa  que  ejecuta 
la  acción  expresada  por  el  verbo,  o  aquella  de  quien  se  afirma  o 
niega  el  atributo,  o  la  cosa  o  persona  de  que  se  habla,  ejemplos: 
El  virtuoso  ama  a  Dios;  el  caballo  corre  por  los  campos ;  el 
virio  desaplicado  no  prosperará.  El  oficio  del  jenitivo  es  dar  a 
conocer  el  dueño  o  poseedor  de  la  cosa  de  que  se  habla,  v.  gr.  : 
la  casa  de  Juan  es  magnífica.  En  dativo  está  la  persona  o  cosa 
a  que  se  dirije  o  encamina  la  significación  del  verbo,  o  aquella 
a  quien  le  resulta  daño  o  provecho  de  la  misma,  v.  gr.  :  escri- 
bo a  Juan  ;  este  libro  es  para  mi  hermano.  El  acusativo  repre- 
senta la  persona  o  cosa  que  es  término  de  la  acción  del  verbo, 
o  lo  que  es  producido  por  el  sujeto,  v.  gr.  :  tú  escribes  un%  car- 
ta :    Juan  estudia  la  lección.  En  vocativo   se  pone  siempre  la 


palabra  qué  representa  la  persona  con  quien  se  habla,  v.  gr. 
jóvenes,  aplicaos.  Por  último,  el  ablativo  determina  la  materia 
de  que  está  hecho  el  objeto,  el  instrumento  con  que  se  hace  al- 
guna cosadla  causa  porque  se  ejecuta  &c.  v.  gr.  :  hablaba  con 
bocina.— A  veces  se  confunde^  por  falta  de  examen,  el  acusati- 
vo con  el  dativo,  cuando  concurren  ambos  en  la  misma  oración; 
para  distinguirlos  basta  volver  la  oración  por  pasiva,'  pues  el 
acusativo  pasa  a  ser  nominativo,  mientras  que  el  dativo  no  va- 
ría. Ejemplo  :  Yo  escribo  una  carta  a  Pedro  /  esta  oración 
vuelta  por  pasiva,  dice:  una  carta  es  escrita  a  Pedro  por  mí; 
lo  que  manifiesta  que  cartu  es  el  acusativo,  y- Pedro  el  dativo. 

Del  artículo— 9.° .  Artículo  es  la  parte  de  la  oración  que  se 
antepone  al  sustantivo,  o  a  otra  palabra  que  haga  veces  de  tal, 
para  entresacarlo  de  los  demás  de  su  especie,  o  para  empezar  a 
determinar  la  especie  a  que  pertenece,  y  siempre  señala  su  jé- 
nero  y  número,  -s   •  .  c    .    ■•    ■-    t  ■■■  -  :■•'-.;■• 

\  10.  Hai  dos  clases  de  artículos:  determinado  e  indefini- 
do.— Artículo  determinado  es  el  qne  señala  el  individuo  de  que 
se  habla,  distinguiéndolo  de  los  demás  de  su  especie,  v.  gr.  : 
préstame  el  libio.  Aquí  se  habla  necesariamente  del  libro  a  que 
se  refieren  los  antecedentes  del  discurso.— El  indefinido  solo 
señala  la  especie  a  que  pertenece  el  objeto,  v.  gr.  :  préstame 
un  libro.  En  este  caso  no  pido  objeto  alguno  determinado;  de 
suerte  que  la  última  oración,  equivale  a  esta  otra  :  préstame 
cualquiera  libro.  ''Ji'M:  • 

lili  ,,  Los  artículos  determinados,  son  :  el,  la,  lo,  lós9  las.—~ 
El  acompaña  a  los  sustantivos  apelativos  masculinos  en  singu- 
lar, y  también  a  los  femeninos  del  mismo  número,  que  empie- 
zan con  «  acentuada,  v.  gr.  ;  el  caballo,  el  rio,  el  agua.  Los 
concierta  siempre  con  los  masculinos  plurales.— -La  precede  a 
los  femeninos  del  singular,  y  las  a  todos  los  del  plural,  aunque 
lleven  en  el  singular  el  artículo  el,  por  la  razón  dicha. — El  ar- 
tículo lo  concierta  con  los  adjetivos  indeterminados,  y  designa 
el  j enero  neutro.— El  artículo  indefinido  es  un  para  el  masculi- 
no singular,  una  para  el  femenino  singular  :  unos,  unas  para  el 
plural.  '-■'■■■• 

Del  nombre — 12  .Nombre  es  la  parte  de  la  oración,  que 
significa  algún  objeto  o  alguna  cualidad.  El  nombre  se  divide 
en  sustantivo  y  adjetivo.  El  sustantivo  representa  siempre  un 
objeto  real  o  abstracto,  y  puede  por  sí  solo  estar  en  la  oración, « 
porque  sin  necesidad  de  otra  palabra  especifica   claramente  la 


6 

cosa,  v.  gr. :  llave,  lluvia,  entendimiento.  El  adjetivo  califica  al 
sustantivo,  y  no  puede  sin  él  existir  en  la  oración,  v.  gr.  :  ama- 
ble.}  caritativo,  en  que  hai  que  suplir  los  sustantivos  que  tengan 
estas  cualidades.  Para  distinguir  el  sustantivo  del  adjetivo,  ad- 
viértase que  al  adjetivo  se  le  puede  juntar  la  palabra  cosa,  o 
persona,  y  forma  con  ambas  o  con  cualquiera  de  ellas  buen  sen- 
tido, loque  no  se  verifica  respecto  del  sustantivo.  Por  ejemplo, 
puede  decirse  sin  que  choque  :  cosa  brillante,  luego  brillante 
es  adjetivo.  Por  el  contrario  a  todos  disuena  :  cosa  farol,  per- 
sona farol,  luego  faroles  sustantivo.-— Muchas  veces  se  sustan- 
tivan los  adjetivos,  y  otras  se  usan  los  sustantivos  como  adjeti- 
vos ;  cuando  digo,  el  joven  estudioso  es  recomendable  ;  el .  ad- 
jetivo joven  hace  veces  de  sustantivo  :  en  este  ejemplo,  un  pue- 
blo rei  es  el  que  solo  obedece,  a  las  leyes,  empleo  como  adjetivo, 
al  sustantivo  rei.  Los  adjetivos  que  significan  profesión,  ocupa- 
ciones, sectas  relijiosas,  y  los  nacionales,  son  los  que  se  usan, 
como  sustantivos  con  mas  frecuencia,  \  ;,      ■  . 

De  los  números.— 13.  El  plural  se  forma  en  los  nombres  del 
singular:  éste  puede  acabar  en  vocal  breve,  en  vocal  larga  o  en 
consonante.  Cuando  el  singu!ai\termina  en  vocal  breve,  se  for- 
ma el  plurar  añadiendo  al  nombre  la  letra  s,  v.  gr.  casa,  casas, 
si  el  singular  acaba  en.  vocal  larga,  diptongo  acentuado,  o  en 
consonante,  se  le  añade  para  el  plural  la  sílaba  es  v.  gr.  alelí, 
alelíes;  buei,  bueyes;  cardenal  cardenales.  De  los  acabados  en 
vocal  larga,  forman  el  plural  con  solo  añadir  una  s  al  singular: 
LMos  nombres  papá,  mamá,  sofá.  2.°  Ips  acabados  en  é  acen- 
tuada, como  \pié,  café,  té  (planta)  :  3.' \ fricando,  ambigú,  rondó, 
tisú.  ,  Maravedí  tiene  dos  plurares:  maravedís,  maravedises. 
Lord,  hace  lores.  Flamen,  virago  y  testudo  íormanfiámines,  viré  - 
jines,  testíidines.  Ónix,  sardónix,  hacen  ónices,  sardónices.  Val 
(síncopa  de  valle)  forma  vulles.  Los  nombres  que  en  singular 
terminan  en  S,  y  son  graves  o  esdrújulos,  no  varian  de  un  nú- 
mero a  otro,  v.  gr:  el  éxtasis,  los  éxtasis;  el  martes,  los  martes; 
pero  si  son  agudos,  siguen  la  regla  jeneral,  v  gr.  inglés,  ingleses; 
cortés,  corteses;  anis,  anises.  Los  compuestos  cuyo  segundo  sim* 
pie  está  en  plural  no  varian  de  un  número  a  otro,  v.  gr.:  el  besa* 
manos,  los  besamanos.  Algunos  compuestos  forman  el  plural  dan- 
do Ja  terminación  de  tal  a  ambos  componentes,  así  jentileshom- 
bres  forma  jentilhombre.  Otros  solo  llevan  la  terminación  plural 
en  el  primero,  v.  gr:  hijodalgo,  cnyo  plural  es:  hijosdalgo.  Pero 
es  lo  mas  común  dar  la  terminación  plural  al  último,  v.  gr:  ha- 


bacana,  barbacanas;  lo  que  ha  ele  observarse  forzosamente  siem- 
pre que  alguno  de  los  componentes  padezca  alteración,  v.  gr:  pe- 
licorto, pelicortos.— -El  plural  se  forma  en  los  adjetivos  del  mis- 
mo modo  que  en  los  sustantivos.  La  mayor  parte  de  los  nombres 
tienen  ambos  números;  pero  algunos  hai.que  carecen  de  plural, 
y.  otros  de  singular.  Jeneralmente  carecen  de  plural:  1.°  Los 
nombres  propios  de  las  personas  y  de  las  cosas,  v.  gr.  Manuel 
Chile:  2.°  los  nombres  de  virtudes  y  vicios,  como  caridad,  gu~ 
la:  3.°  algunos  nombres  colectivos,  v.  gr:  artillería,  caballería, 
infantería,  cristianismo:  4.°  los  de  ciertos  frutos,  arroz ,  canela: 
5,°  los  de  ciencias  y  artes„  como /¿loso  fía ,  gramática,  pintura,  de 
que  se  exceptúa  matemáticas  por  usarse  en  ambos  números: 
é.°  los  de  metales,  como:  oro,  plata,  cobre;  y  algunos  otros,  como 
sed,  fama,  8$c.  7."  Los  infinitivos  presentes  siempre  que  hacen 
de  sustantivos.— Por  el  contrario,  no  tienen  singular,  los  adjeti- 
vos numerales  cardinales  después  de  uno,  porque  su  significa- 
ción es  de  plural,  ni  los  siguientes:  angarillas,  trébedes,  despa- 
biladeras, efemérides,  nonas,  maitines,  completas  fyc. — Ciertos 
nombres  hai  que  significan  cosas  mui  diversar  en  un  número 
que  en  otro,  como  algodones  y  cendales  por  los  que  se  echan  en 
el  tintero;  esposas  y  grillos,  especie  dé  prisiones;  panes  sinóni* 
mo  de  mieses;  celos,  desconfianza  amorosa,  &c.  Finalmente  hai 
nombres,  que  aunque  expresan  cosas  únicas  en  su  especie,  pue- 
den usarse  en  plural,  cuando  así  lo  exije  el  contexto  de  la  frase, 
v.  gr.  Santiago  tiene  mas  población  que  tres  Valparahos;  esta 
é,s  una  licencia  que  uo  destruye  las  jeglas  sentadas. 
\  De  los  jéneros. — 14.  El  jénero  de  los  nombres  se  conoce:  por 
su  significación,  por  su  terminación  y  por  la  concordancia.  Son 
masculinos  en  razón  del  significado:  1."  Los  nombres  propios  y 
apelativos  de  los  varones,  y  anímales  machos,  como:  José,  hom- 
bre; Bucéfalo,  cordero.  De  esta  regia  seeceptímsolo/aca  o  ha- 
ca por  ser  femenino,  sin  embargo  de  significar  caballo  pequeño: 
2."  los  que  designan  profesiones,,  empleos,  ocupaciones  y  oficios 
de  hombres,  v.  gr:  abogado,  rejidor,  poeta,  carpintero.  3.°  los 
que  denotan  sus  grados  de  parentesco,  v.  gr.  tio,  sobrino:  4.*  los 
nombres  de  mares,  Pací/ico;  de  rios,  Mapocho;\o&  de  montes» 
volcanes  y  vientos,  como:  Chimborazo,  Etna,  JYorte,  Sur;  estos 
últimos  con  la  sola  excepción  de  Brisa  y  Tiamontana,  femeni- 
nos: 5.a  los  de  los  meses  del  año:  Enero,  Octubre:  6.°  los  de  las 
notas  de  la  música,  v.  gr:  el  do,  el  sol. — Por  la  significación  son 
femeninos:  1.*  Los  propios  y  apelativos  délas  mujeres  y  anima- 


les  hembras,  como  Elisa,  niño;  Amal¿ea,obe/'a:  2.a  los  que  sig- 
nifican dignidades,  ocupaciones,  estado,  u  oficios  propios  de  mu- 
jeres, como  emperatriz,  poetisa,  monja,  bordadora:  3.°  los  que  de- 
notan sus  grados  de  parentesco:  madre,  sobrina-.  4.°  los  nom- 
bres de  ciencias  y  artes,  v.  gr.  Filosofía,  Arquitectura-,  se  ex- 
ceptúan por  masculinos  el  derecho,  el  dibujo,  el  grabado:  5.*  los 
de  las  figuras  de  gramática  retórica  y  poética,  como  la  silepsis  ; 
exceptúanse  por  masculinos  hipérbaton,  metaplasmo,  pleonasmo,, 
polisíndeton;  hipérbole  es  ambiguo:  6."  los  nombres  de,  las  le- 
tras: la  a,  la  b. — Por  la  terminación  son  femeninos,  jeneralmen- 
te  hablando,  los  acadados  en  nna  de  estas  dos  letras:  a  o  d,  y 
masculinos  los  terminados  en  cualquiera  otra;  mas  esta  re- 
gla tiene  muchísimas  excepciones.  Por  lo  que  respecta  a  la  con- 
cordancia, son  masculinos  los  nombres  que  se  ajustan  con  el  ar- 
tículo el  o  los,  según  el  número  en  que  se  hallen,  o  con  la  prime- 
ra terminación  de  los  adjetivos  que  tienen  dos,  y  femeninos  los 
que  se  usan  bien  con  el  artículo  la  estando  en  singular  y  con 
¿as  en  el  plural,  o  con  la  segunda  terminación  de  los  adjetivos» 
Según  esta  regla  es  masculino  ardid,  porque  se  dice  el  ardid,  y 
también  ardid  injenioso;  y  femenino  flor,  porque  se  dice  l-dflor, 
e  igualmente  flor  hermosa.  Las  pocas  dudas  que  puedan  ocurrir, 
teniendo  presentes  estas  reglas,  se  desvanecerán  con  el  uso  del 
diccionario    de  la  Academia.  - 

15. Los  nombres  que  solo  se  usan  en  plural,  son  cuasi  todos 
del  jénero  que  por  su  terminación  del  singular  les  coresponderia, 
si  tuviesen  este  número,  v.  gr:  albricias  víveres;  el  primero  es 
femenino,    y  masculino  el  segundo. 

16.  Son  ambiguos:  albalá,  anatema  arte,  azúcar,  cisma,  cu- 
tis, dote  emblema;  mar  jen,  mar,  modales,  neuma,  puente,  puches, 
y  algunos  otros. 

17.  Los  nombres  compuestos  conservan  el  jénero  de  su  se- 
gundo simple,  si  este  se  halla  en  singular,  por  lo  cual  son  feme- 
ninos portabandera  tragaluz;^  masculinos  guardacantón, por- 
tafusil. Cuando  el  segundo  de  los  componentes  está  en  plural, 
toman  los  compuestos  el  jénero  masculino,  como  se  ve  en  corta- 
plumas.— Los  aumentativos  y  diminutivos  siguen  el  jénero  de 
sus  primitivos;  menos  los  acabados  en  e,  in,  on,  los  cuales  son 
masculinos,  aun  cuando  se  deriven  denompers  femeninos;  y  los 
en  a  femeninos,  aunque  se  formen  de  masculios,  orno  se  ve 
en  pipote,  peluquín,  y  cortczon,  que  salen  depipa,  peluca  y  cor- 
teza; y  en  destr  aleja,  de  destral. 


D-eVsuÜdtUim.  13.  El  nombre  sustantivo  se  divide  en  pro- 
pio y  común  oapletivo.  Nombre  propio  es  el  que  conviene  a  una 
sola  persona  o  cosa,  como  Pedro,  -Babieca,  Coquimbo.  El  nom- 
bre propio  se  usa  sin  artículo  y  sin  plural :  sin  artículo  porque 
está  determinado  por  sí  mismo,  y  sin  plural  porque  no  se  aplica 
mas  que  a  un  individuo. 

19.  El  sustantivo  común  o  apelativo,  conviene  a  todas  las  co- 
sas de  su  especie,  lleva  artículo  que  lo  determine,  y  admite  nú- 
mero plural,  porque  se  aplica  a  muchos  objetos. 

Del  wljetivo.  Z\.  Los  adjetivos,  jeneralmente  hablando,  son 
de  una  o  de  dos  terminaciones.  Los  acabados  en a,  e,  i,  l,s  o  z 
son  de  una  sola  terminación,  como:  persa,  grande,  turquí,  azul, 
cortés,  feliz,  con  excepción  de  algunos  nacionales  que  añaden 
una   a    para  el  femenino;  v.   gr.  española,   inglesa,  andaluza. 

Los  adjetivos  de  dos  terminaciones  acaban  siempre  la  feme- 
nina en  a.  Los  adjetivos  de  una  sola  terminación  conciertan  sin 
variarla,  dentro  de  un  mismo  número,  con  los  sustantivos  mas- 
culinos y  femeninos,  v.  gr :  el  hombre  prudente ,  la  mujer  pru- 
dente. 

22.  Los  adjetivos  bueno,  malo,  uno,  alguno,  ninguno,  primero 
y  postrero,  pierden  la  última  vocal  cuando  se  anteponen  al  sus- 
tantivo masculino  con  el  cual  conciertan;  también  los  posesi- 
vos mió,  tuyo,  suyo,  mia,  tuya,  suya,  con  sus  plurales  correspon- 
dientes, pierden  la  última  síbala  delante  de  sustantivo.  Ejem- 
plos: buen  libro,  mal  caballo,  un  chasco,  algún  negocio,  ningún 
objeto,  primer  dia,  postrer  suceso  ;  mi  casa,  tu  pañuelo,  su  pe- 
sar; mis  casas,  tus  pañuelos,  sus  pesares,  El  adjetivo  santo  pier- 
de la  sílaba  to,  siempre  que  precede  a  nombres  propios,  v.  gr: 
San  Juan,  San  MntQnió;  menos  con  los  siguientes:  Santo  To- 
mas, Santa  Tomé,  Santo  Toribio  y  Santo  Domingo.  El  adjeti- 
vo ciento  pierde  la  final  to  antes  de  sustantivo,  v.  gr:  cien  pesos; 
pero  no  la  pierde  si  le  sigue  otro  mineral  cardinal,  v.  gr:  ciento 
ochenta.  Grande  pierde  por  lo  común  la  sílaba  de,  cuando  pre- 
cede a  sustantivo  que  empieza  por  consonante,  v.  gr:  gran  cofre. 
Tercero  pierde  a  veces  la  última  letra,  y  a  veces  no,  pues  se  di- 
ce: al  tercer  o  al  tercero  dia.  Para  que  tengan  lugar  estas  va- 
riaciones, no  es  preciso  que  los  sustantivos  sigan  inmediatamen- 
te a  los  adjetivos,  pudiendo  mediar  entre  ellos  otra  palabra, 
V.  g:  algún  diestro  diplomático. 

De  varias  especies  de  nombres  y  de  sus  divisiones.  23.  Los 
nombres  a  mas  de  dividirse  en' sustantivos  y  adjetivos,   en  pro-' 

2 


10 

propios  y  comunes,  se  subdividen  en  primitivos,  derivados,  jen- 
tilicios  o  nacionales,  patronímicos,  aumentativos,  diminutivos, 
nominales,  verbales,  individuales,  colectivos,  simples,  compues- 
tos y  numerales. 

24.  Nombre  primitivo  es  el  que  no  se  forma  ni  se  deriva  de 
otra  palabra  de  nuestra  lengua,  v..gr:    cielo,  tierra,  mar.  Deri- 
vado es  el  que  sale  o  proviene  de  alguna  voz  de  nuestro  idioma. 
De  esta  definición  se  sigue  que  pertenecen  a  la  clase  de  deriva- 
dos: los  nacionales,  patronímicos,  aumentativos,  diminutivos> 
nominales  y  verbales.  Nombre  jentilicio  o  nacional  es  aquel  que 
da  a  conocer  la  nación,  jente  o  patria  del  sujeto,  como  :  chileno 
de  Chile,  limeño  de    Lima,  cristiano  de  Cristo.  Patronímicos 
o  apellidos,  como   se  llaman  ahora,  son  los  nombres  que  desig- 
nan la  familia  a  que  cada  uno  pertenece,  o  el  tronco  de  que  des- 
ciende, como:  Sánchez,  Pérez.  Estos  nombres  se  formaron  en 
el  principio  de  nombres  propios,  mudando  en  ellos  algunas  le- 
tras. Para  distinguirlos  unos  de  otros  puede  decirse,  que  el  nom- 
bre propio  es  el  de  un  individuo  determinado,  y  el  apellido  el  de 
toda  una  familia.  Aumentativo  es  el  que  engrandece  la  signifi- 
cación del  primimitivo  de  que  se  deriva,  como:  de  hombre,  hom* 
bron;  de  libro,  libróte.  Diminutivo  es  el  que  disminuye  la  sig- 
nificación del  primitivo,  .como:  de  niño,  mnito;  de  plaza,  pía- 
zuela.  Las  terminaciones  mas  frecuentes  de  los  aumentativos  v 
disniinutivos,  son  estas:  cws  azo,  ote,  para  los  primeros:  ito,  illa, 
ico,  uelo,  para  los  segundos.    Los  disminutivos  en  in,  ejo,  ete  y 
on  son  poquísimos,  y  estas  terminaciones  no  pueden  emplearse 
sino   con  aquellas  palabras  en  que  están  autorizadas  por  el  uso, 
Nj  todas  las  dicciones  que  terminan  como  los  aumentativos  o 
diminutivos  lo  son;  pues  para  ello  es  preciso  tengan  un  primitivo 
cuya  significación  engrandezcan  o  disminuyan,  y  de  no  tenerlo 
serán  primitivo?,  como   lo   son,,  por  ejemplo,  polvorin,  sablazo, 
comezón.  Todos  ios  sustantivos  forman  aumentativos  y  diminu- 
tivos simples,  a  excepción  de  unos  pocos  en  que  el  uso  no  los 
permite,  como  en  ciudad,  por  ejemplo,  no  pudiendo  decirse  eiu-. 
dad  iza  ni  ciudadita. — Nombres  nominales  son   todos  aquellos 
que  se  derivan  de  nombre,  como:  librero  de  libro. — Verbal  es  el 
que  se  deriva  de  verbo,  y  depende  de  él,  como:  lector  de  leer, 
corrección  de  correjir.  No  se  deducen  nombres  verbales  sino  de 
los  verbos  activos,  porque   aquellos  expresan  acción  o  efecto  de 
ella,  o  el  actor  de  la  misma.  Los  verbales  que  significan  la  per- 
sona que  ejecuta  la  acción  del  verbo,  acaban  en  or,   como:  de 


11 

correr  corredor',  de  escribir,  escritor.  Los  que  significan  acción 
o  efecto  de  la  misma,  o  ambas  cosas,  acaban  por  lo  regular  en 
on  ion,  como:  de  armar  armazón,  de  prevenir,  prevención. 

Otros  acaban  en  ura  como:  de  escribir,  escritura;  muchísi- 
mos terminan  en  ent.o,  como:  de  abundamiento.  Otios  sig- 
nifican facilidad,  o  imposibilidad,  o  dignidad  y  merecimiento 
de  la  acción,  y  la  mayor  parte  de  éstos  termina  en  ble,  y  son 
adjetivos,  como:  amable,  aborrecible:  algunos  terminan  en  ero 
como:  perecedero  de  perecer,  hacedero  de  hacer. — Se  llaman  in- 
dividuales los  nombres  que  comprenden  una  sola  cosa,  como: 
Pedro,  tigre.  Colectivo  es  el  que  significa  muchedumbre  de 
personas  o  cosas,  y  tiene  terminación  de  singular,  como:  arbo- 
leda, tropel.  Los  colectivos  son  determinados  e  indeterminados, 
los  primeros  declaran  por  sí  mismos  la  especie  a  que  se  refieren; 
los  segundos  no  la  expresan:  arboleda,  es  determinado,  tropel  es 
indefinido. — El  nombre  simple  consta  de  uua  sola  voz  como  me- 
sa. El  compuesto  resulta  de  la  unión  de  dos  o  mas  palabras,  ya 
enteras,  ya  con  alguna  mutación,  v.  gr:  sacabotas,  barbilampiño. 
Los  compuestos  se  forman,  o  de  dos  sustantivos,  v.  gr:  carrico- 
che; o  de  sustantivo  y  adjetivo  ?  car ¿redondo;  o  de  nombre  y  ver- 
bo, paraguas;  o  de  nombre  y  adverbio,  bienaventurado;  o  de 
nombre  y  preposición,  antecámara;  o  de  dos  verbos,  ganapier- 
de; o  de  dos  verbos  y  un  prenombre,  hazmereir;  o  de  verbo, 
pronombre  y  adverbio,  hazteallá;  el  nombre  correveidile  se 
compone  de  tres  verbos,  una  conjunción  y  un  enclítico;  por  úl- 
timo otros  se  componen  de  un  nombre  y  alguna  partícula  pre- 
positiva, como:  adjunto,  imposible, — Los  nombres  numerales 
designan  los  números,  y  se  dividen  en  cuatro  clases:  absolutos  o 
tardinales,  ordinales,  colectivos  y  partitivos:  los  colectivos  y 
partitivos  son  sustantivos;  son  adjetivos  los  cardinales  y  ordi- 
nales. Los  absolutos  o  cardinales  expresan  sencilla  y  absolu- 
tamente el  numero  de  las  cosas,  y  son  desde  uno  hasta  mil, 
y.  g:  diez,  quince,  veinte.  Los  ordinales  señalan  el  orden  y  colo- 
cación respectiva  délas  cosas,  sin  hacer  referencia  a  su  número 
o  cantidad,  como:  primero,  segundo,  tercero,  cuarto,  fyc.  Los 
colectivos  designan  una  colección  o  reunión  fija  de  unidades, 
como:  par,  decena,  docena,  centena,  millar,  millón,  cuento.  Se 
reducen  a  esta  clase  los  nombres  terceto,  cuarteto,  octava,  déci- 
ma y  otros  de  que  se  usa  en  la  poesía,  por  comprender  un  nú  me  • 
ro  determinado  de  versos;  y  también  los  que  significan  multi- 
plicidad de  cantidades,  como:  duplo,  triplo,  décuplo.  Partitivos 


12 

sor;  los  que  signifícala  partes  determinadas  de  algún  todo,  v.  gri 
mitad,  tercio,  una  ochava,  el  diezmo. 

División  del  adjetivo.  25.  La  principal  división  del  nombra 
adjetivo*  es  en  positivo,  comparativo  y  superlativo.  Estas  tres 
modificaciones  se  expresan  con  la  denominación  de  grados  de 
significación  en  los  adjetivos. 

26.  Se  dice  que  el  adjetivo  está  en  grado  positivo,  cuando  sig- 
nifica sencillamente  la  calidad  del  sustantivo,  sin  aumento,  dis- 
minución ni  comparación,  y  se  forma  con  solo  anteponer  o  pos- 
poner el  adjetivo  al  sustantivo,  v.  gr:  carroza  brillante.-— Rst& 
al  adjetivo  en  grado  comparativo,  cuando  explicamos  la  calidad 
del  sustantivo  comparándola  con  la  de  otro,  corno:  Pedro  es  mas 
aplicado  que  Juan,  en  que  no  solo  calificamos  a  Pedro;  sino 
que  también  comparamos  la  calidad  de  aplicado  qué  se  halla  en 
éste  con  la  aplicación  de  Juan.  En  todo  comparativo  o  compa- 
ración, entran  dos  términos:  la  cosa  que  se  comparara  y  aquella 
con  la  cual  se  compara.  En  el  ejemplo  precedente  los  dos  tér- 
minor,  son:  Pedro  y  Juan  — Hai  tres  clases  de  comparativos: 
de  superioridad,  de  igualdad  y  de  inferioridad. — El  de  superio- 
ridad se  forma  anteponiendo  al  adjetivo  positivo  la  palabra  mas 
y  posponiendo  la  conjunción  que,  v.  gr:  la  virtud  es  mas  apre- 
ciadle que  el  talento.— YA  comparativo  de  igualdad  se  forma  an- 
teponiendo al  positivo  el  adverbio  tan  y  posponiéndole  la  pala- 
labra  c(?no,\.  gr:  la  aplicación  es  tan  útil  como  el  talento:  el  de 
inferioridad  anteponiendo  la  palabra  menos  al  positivo  y  pospo- 
niéndole la  que  v.  gr:  la  mujer  es  menos  fuerte  que  el  hombre  ; 
o  ccn  las  voces  no  tan  como,  v.  gr:  la  mujer  no  es  tan  fuerte  ca- 
vío el  hombre. — El  superlativo  es  absoluto  o  relativo.  Uno  y 
(Otro  elevan  la  calidad  del  sustantivo  ai  sumo  grado:  el  absoluto 
sin  referirla  a  otra  cosa;  el  relativo  haciendo  relación  a  los  sus- 
tantivos de  la  misma  especie  que  el  calificado.  El  primero  se  for- 
ma de  dos  maneras':%  bien  anteponiendo  al  adjetivo  positivo  el 
adverbio  mui,  como  de  grande,  muí  gr  mide,  o  sustituyendo  a  la 
terminación  del  positivo,  si  acaba  en  vocal,  la  terminación  ist- 
mo o  ísimai  y  si  en  consonante,  añadiéndole  la  mencionada  ter- 
minación, como:  de  diestro,  diestrísimo;  de  hábil,  habilísimo;  y 
ei  segundo  anteponiendo  al  comparativo  de  superioridad  o  de 
inferioridad,  el  artículo  determinado  que  concierte  con  el  sustan- 
tivo, v.  gr:  Sócrates  será  siempre  considerado  como  el  mas  ilustre 
de  lo*  filósofos  a?<t:guos  ;  Alaria  es  la  mas  feliz  de  las  mujeres. 
Adviértase  que  no  puede  usarse  para  el  superlativo  a  un  tiemp 
del  adverbio  mui  y  de  la  terminación  bimo. 


13 

27.  De  los  adjetivos  positivos,  comparativos  y  superlativos 
absolutos,  se  forman  los  adverbios  en  mente,  del  siguiente  mo- 
do: si  el  adjetivo  es  de  dos  terminaciones,  a  la  femenina  se  ana- 
de  :a  adverbial  mente;  si  es  de  una,  no  se  hace  mas  que  agre- 
garle dicha  terminación,  v.  gr:  liberal,  nías  libera/,  mui  liberal, 
l/l.cra'ísimo;  literalmente,  mas  literalmente,  mui  bberidniente; 
liberatísimamente  ;  bueno,  bonísimo;  bu  en  a  mente,  bo¡  icariamente: 
IiMa  es  la  formación  regular  délos  comparativos  y  superlativos; 
Algunos  adjetivos  hai  que  se  apai tan  de  las  reglas  jenerales. 
Los  acabados  en  eo  y  go,  loman  quísimo  y  guísimo  para  el  su- 
perlativo en  simo,  v.  gr:  riquísimo,  vaguísimo.  Los  en  ¿o,  con- 
vierten e.sta  terminación  en  ísimo,  para  evitar  la  unión  de  las  dos 
z*0?j  v.  g:  amplio,  amplísimo',  exqeptiianse  filis ¡mn  de  frió,  }íi- 
sivw  (te  pioy  agríisimo  poco  usado.  Los  adjetivos  «jn  ble  mudan 
esta  terminación  en  bilísimo,  para  el  superlativo,  v.  gv:  respeta- 
ble, respetabilísimo.  Acre,  forma  acérrimo;  amigo,  amUísimo,  o 
amiguísimo;  antiguo,  antiquísimo,  áspero,  aspé/ rimo  y  asperísi- 
mo; be/  é/ico,  ben'ejivenijsimo;  benévolo,  beuevodentísimo;  <é  ebre, 
celebérrimo;  fiel,  fidelísimo;  fuerte,  fortísimo;  íntegro,  iniejé  ri- 
mo-, Ubre,  Uiti rimo;  magnífico,  mcrgnificéntísimo;  uñero, notísi- 
mo; pobre,  pobrísimo  y  ¡>au¡  érrimo;  sagrado,  sacratísimo;  salu- 
bre, salubérrimo;  sabio,  sapientísimo.  Tenemos  ademas  en  caste- 
llano el  superlativo  ubérrimo,  aunque  no  positivo  del  cual  dedu- 
cirlo. Los  terminados  en  iente  pierden  por  lo  jeneral  la  i  en  el 
superlativo,  como  ardentísimo  ele  ardiente;  ferventísimo  de  fer- 
viente; lucentísimo  de  luciente;  valentísimo  de  valiente.  Cierto 
y  tierno  hacen  certísimo,  ternísimo.  Bueno,  gnu  so,  luengo  y 
nuevo,  convierten  el  diptongo  ue  en  o  :  bonísimo,  grosísimo,  ton- 
guísimo y  novísimo.  El  superlativo  en  ísimo,  parece  encarecer 
algo  mas  la  calidad  que  el  formado  con  el  adverbio  mui.  Algu- 
nos adjetivos  tienen  siempre  significación  de  superlativos,  como: 
Omnipotente,  omnisciente,  infinito. 

23.  Tenemos  seis  adjetivos  llamados  anómalos  o  irregulares, 
.porque  fuera  de  formar  sus  grados  de  significación  según  las  re- 
glas jenerales,  tienen  también  en  ciertos  casos,  comparativos  y 
superlativos  simples.  He  aquí  estos  adjetivos  con  sus  respectivos 
comparativos  y  superlativos  anómalos: 

P.  Bueno-  C.   Mejor  S.  Óptimo» 

Malo  Peor  Pésimo. 

Grande  Mayor  Máximo. 


Pequeño 

Menor 

Mínimo. 

Alto 

Superior 

Supremo 

Bajo 

Inferior 

ínfimo. 

14 


En  cuanto  a  la  formación  de  los  adverbios  de  estos  irregula- 
res, muchos  de  ellos'son  adverbios  en  los  casos  correspondientes 
sin  variar  de  terminación  tales,  como:  bueno,  malo,  mucho,  poco, 
mejor,  peor.  Otros  no  forman  adverbios  porque  no  están  admiti- 
dos por  el  uso,  tales,  como:  muchísimo,  poquísimo» 

De  los  demostrativos.  29.  Se  llaman  adjetivos  demostrativos 
los  que  demuestran  o  señalan  la  persona  o  cosa  de  que  se  habla, 
y  son  tres;  este,  ese,  aquel.  Cada  uno  de  ellos  tiene  cuatro  ter- 
minaciones para  concertar  en  j enero  y  número  con  los  sustanti- 
vos. Las  terminaciones  del  primero,  son:  este  para  m.  s.,  esta 
para  f.  s.,  estos  para  m.  pl.  y  estas  para  el  f.  pl.  Las  del  segun- 
do ese,  esa,  esos,  esas.  Las  del  tercero  aquel,  aquella,  aquellos, 
aquellas.  Usamos  de  este  y  sus  respectivas  terminaciones,  cuan- 
do Ja  cosa  que  se  muestra,  la  tiene  cerca  o  en  su  mano  o  persona 
el  que  habla,  y  cuando  hablamos  del  pueblo,  lugar  o  punto  en 
que  nos  hallamos;  nos  valemos  de  ese  cuando  hablamos  de  un 
objeto  que  está  mas  inmediato  al  que  oye  que  al  que  habla,  o 
del  lugar  en  que  se  encuentra  la  persona  a  quien  nos  dirijimós. 
Se  usa  de  aquel  cuando  se  habla  de  un  objeto  que  está  distante 
de  los  dos. — Las  terminaciones  esto  eso,  aquello  son  verdaderos 
sustantivos. 

De  los  posesivos.  30.  Los  adjetivos  posesivos  denotan  pose- 
sión o  pertenencia,  y  tienen  terminación  masculina,  femenina  y 
neutra:  los  masculinos  son:  mió,  tuyo,  suyo,  nuestro,  vuestro;  los 
femeninos:  mid  tuya,  suya,  nuestra,  vuestra:  en  estas  dos  ter- 
minaciones tienen  plural.  Los  de  neutra:  lo  mió,  lo  luyo,  lo  suyo, 
lo  nuestro,  lo  vuestro.  Los  dos  primeros  adjetivos,  denotan  siem- 
pre un  solo  poseedor,  el  tercero  uno  o  muchos;  los  dos  últimos 
indican  siempre  que  son  varios,  menos  en  ciertos  casos  en  que 
hablan  personas  de  gran  dignidad,  o  cuando  hablamos  con  ellas,4 
pues  suelen  tales  personajes  usar  de  nuestro,  aunque  el  poseedor 
no  sea  mas  que  uno  solo,  y  por  cortesía  usamos  del  vuestro  al 
hablar  de  sus  cosas. 

31.  Algunos  adjetivos  hai  que  no  conciertan  con  ningún  sus- 
tantivo determinado,  por  lo  cual  se  llaman  indefinidos,  v.  gr: 
alguno,  ninguno:  como  los  adjetivos  demostrativos  y  posesivos 
determinan  ai  sustantivo,  éste  no  lleva  artículo  cuando  va  con 


15 

ellos. — El  adjetivo  cada  es  del  todo  indeclinable;  tal  no  tiene 
terminación  femenina;  pero  hace  tales  en  plural. 

32.  Por  ultimo,  no  todos  los  adjetivos  forman  comparativos  y 
superlativos.  Algunos  hai  que  forman  comparativo  y  no  super- 
lativo; otros  forman  superlativo  con  el  adverbio  muí,  y  no  con 
la  terminación  simo.  No  forman  comparativo  ni  superlativo  los 
demostrativos,  posesivos,  indefinidos,  nacionales,  numerales,  ni 
los  compuestos,  como  no  consten  de  sustantivo  y  adjetivo,  y  de 
éstos  ninguno  forma  el  superlativo  en  simo.  Los  aumentativos  y 
diminutivos  forman  comparativo,  pero  no  superlativo  en  simo. 
Tampoco  forman  superlativo  en  simo  muchos  de  los  acabados  en 
/,  y  algunos  otros  fáciles  de  conocer. 

Del  Pronombre.  23.  Pronombre  es  la  palabra  que  se  pone  en 
lugar  del  nombre  para  evitar  su  repetición. 

34.  Hai  dos  clases  de  pronombres  :  personales  y  relativos. 
Personales  son  los  que  significan  las  personas,  y  se  declinan  del 
siguiente  modo. 


1   p  persona  s.  c.  a  ambos  jénercs. 

N.   Yo. 

Y.  De  mí. 

D.  A  o  para  mí,  me. 

A.  Me,  a  mí. 

Ab.  Por  mí,  conmigo. 

Plural  masculino. 
N.  Nos,  nosotn  s. 
Y.  De  nosotros. 
D.  A  o  para  nosotros,  nos. 
A.  Nos,  a  nosotros. 
Ab.  Por  nosotros. 

Plural  femenino. 
N.  Nos,  nosotras. 
Y.  De  nosotras. 
D.  A  o  para  nosotras,  nos. 
A.  Nos,  a  nosotras. 
Ab.  Por  nosotros. 
Seg.  pers.  c.  a  ambos  jéne roa. 
N.  Tú. 
Y.  De  tí. 

D.  A  o  para  tí,  te. 
A.  Te.  a  tí. 
V.  Tú. 
Ab.  Por  tí,  contigo. 

Plural  mase. 
N.  Vos,  vosotros. 


Plural  femenino. 

N.  Vos,  vosotras. 

Y.  De  vosotras. 

D.  A  o  para  vosotras,  os. 

A.  A  vosotrras  os. 

V.  Vosotras. 

Ab.  Por  vosotras. 

Tercera  pers.  s.  m. 

N,  El. 

Y.  De  él. 

D.  A  o  para  él,  le. 

A.  A  él'le. 

Ab.  Por  él. 

Plural  m. 
N.  Ellos. 
Y.  De  ellos. 
D.  A  o  para  ellos,  les. 
A.  A  ellos,  los. 
Ab.  Por  ellos. 

Sing.  f. 
N.  Elia. 
Y.  De  ella. 
D.  A  para  ella,  le. 
A.  A  ella,  la. 
Ab.  Por  ella. 

Plural  f. 
N.  Ellas. 


16 

Y.  De  vosotros.  Y.  De  ellas. 

D.  A  o  para  vosotros,  es.  D.  A  o  pira  olas,  les. 

A.  A  vosotros,  os.  A.  A  ellas,  las. 

V.  Vosotros.  .  Ab.  Por  ellas. 

Ab.  Por  vosotros. 

25.  Los  pronombres  yo  y  t'i,  son  puramente  personales,  por- 
que en  el  común  modo  cíe  hablar  se  ponen  siempre  en  lugar  de 
persona;  pero  él,  se  pone  en  lugar  de  aquello  de  que  se  habla 
sea  persona  o  cosa. 

36.  La  terminación  neutra  es  el  pronombre  ello  y  lo,  que  per- 
tenecía la  tercera  persona:  la  primera  y  la  segunda  no  admiten 
tal  j;'nero.- — También  es  de  tercera  persona  el  pronombre  recí- 
proco y  reflexivo  se,  el  cual  es  masculino,  femenino  y  neutro*,  y 
£e  declina:  I.  De  sí.  D.  A  o  para  sí,  se.  A.  se,  a  sí,  ab.  Por  sí, 
consigo:  su  plural  es  igual  en  todo  al  singular. 

37.  Por  la  declinación  de  estos  pronombres  se  ve,  que  solamen- 
te la  segunda  persona  tiene  vocativo,  lo  que  consiste  en  que  en 
este  caso  se  pone  siempre  aquella  con  quien  se  habla,  lo  cual  no 
puede  ser  primera  ni  tercera. 

38.  Los  pronombres  vosotros  y  vosotros,  son  unos  compues- 
tos de  nos  y  vos  y  del  adjetivo  plural  otros.  Nos  y  vos  son  co- 
munes a  ambos  j eneros.  Pos  hace  os  en  el  dativo  y  acusativo, 
v.  gr. ;  yo  os  lo  manió;  yo  os  castigaré,  en  vez  de  vos  lo  man- 
do,  vos  castigaré,  como  se  decia  antiguamente.  Aunque  nos  y 
vos  son  plurales  por  su  naturaleza,  se  usan  en  sentido  de  singu- 
lar cuando  hablan  personas  constituidas  en  dignidad  superior, ó 
cuando  hablamos  con  ellas;  y  cuando  en  nuestras  oraciones  nos 
di  rij  irnos  a  Dios,  a  la  Vírjen  o  a  los  santos.  Es  de  advertir  que 
podemos  emplear  en  este  último  caso  el  pronombre  tú;  pero  nun- 
ca el  V.  Este  que  es  de  la  segunda  persona,  tiene  la  particula- 
ridad, común  a  todos  los  tratamientos  de  cortesía,  de  conceitar 
siempre  con  el  verbo  en  tercei  i  persona,  v.  gr. ;  V.  es  bueno; 
ustedes  son  buenos. 

39.  Para  distinguir  cuando  las  palabras  el,  la,  lo,  los,  las  son 
artículos  de  cuando  son  pronombres,  téngase  presente  que  les 
artículos  preceden  siempre  al  nombre,  mientras  que  ios  pronom- 
bres van  con  algún  verbo,  precediéndolo  o  siguiéndolo,  y  ha- 
ciendo relación  a  un  nombre  anterior.  Ejemplos:  el  libro,  la  ca- 
sa, lo  bueno,  los  fui')  i  tos,  las  cárceles;  en  estos  casos  el,  la,  lo,  los} 
las  son  artículos:  son  pronombres  en  los  siguientes:  anduve  con 
él,  el  vino,  la  vi,  lo  dije,  los  compuso,  las  encontié. 


17 

40.  En  lo  antiguo ,  cuando  la  preposición  de  precedía  a  los 
pronombres  él,  ella,  ello,  ellos,  ellas,  perdia  la  e,  y  formaba  con 
ellos  las  dicciones  del,  del  la,  dello,  delíos,  deílas;  mas  ahora 
nunca  se  contrae  esta  preposición  sino  con  el  artículo,  y  \<á 
mismo  ha  de  entenderse  de  la  preposición  a ;  por  esto  se  dice: 
del  pueblo  es  lo  ove  viene  de  él;  a  él  le  vi  hablar  al  muchacho. 

Pronombres  relativos.  41.  Pronombres  relativos  son  los  que 
se  refieren  a  persona  o  cosa  ya  dicha  :  esta  persona  o  cosa  sé 
llama  antecedente,  y  totlo  relativo  lo  supone  por  precisión.  Los 
relativos  son  :  que,  cual,  quien,  cuyo.  Los  tres  primeros  río  tie- 
nen mas  que  una  sola  terminación  para  ambos  jéneros ;  pero 
cuyo  tiene  la  feminina  cuya.  Quien  se  usa  siempre  sin  artículo. 
Todos  los  relativos,  menos  que; tienen  terminación  plural.  Al- 
gunos llaman  al  pronombre  cuyo  relativo  posesivo,  porque  ade- 
mas de  referirse  a  cosa  ya  dicha,  significa  posesión,  v.  gr.  :  aquel 
cuya  sea  la  hacienda  la  cuide.  Cual  y  quien  forman  los  com- 
puestos cualquier  o  cualquiera,  quienquier  (poco  usado)  y  quien- 
quiera; el  plural  del  primero  es  cualesquier  o  cualesquiera,  y  el 
del  segundo  quienesquiera.  El  simple  quien  tiene  dos  plurales 
en  uso,  el  mismo  quien  y  quienes. 

42.  Cuando  las  oraciones  interrogativas  o  admirativas  prin- 
cipian por  las  palabras  que,  cual,  quien,  dejan  estas  de  ser  pro- 
nombres y  pasan  a  adjetivos  interrogativos  o  admirativos,  como 
en  los  ejemplos  :  ¿  Qué  hora  es?  ¡  Qué  grandeza  se  descubre 
en  los  designios  del  Alt simo!  Las  mismas  reciben  otras  varias 
denominaciones,  según  los  diferentes  oficios  que  desempeñan 
en  la  oración;  pero  solo  son  pronombres  cuando  les  corresponde 
la  de  relativos.  El  pronombre  quien  no  puede  referirse  a  cosa 
sino  a  persona  únicamente. 

Del  Verbo.  43.  Verbo  es  la  palabra  que  significa  el  atributo 
de  la  proposición  ,  indicando  juntamente  ei  número  y  persona 
del  sujeto,  el  tiempo  del  atributo  y  el  modo  de  la  proposición. 
— Significa  el  atributo  de  la  proposición,  o  por  si  solo  o  combi- 
nado con  otras  palabras  que  lo  modifican  y  determinan. 

44.  La  división  de  los  verbos  depende  de'su  sentido  y  de  su 
construcción.  Atendiendo  a  su  sentido,  se  dividen  los  verbos: 
en  sustantivos,  adjetivos,  auxiliares,  activos,  neutros,  recíprocos 
e  impersonales. 

45.  Verbo  sustantivo  es  el  que  significa  simplemente  la  exis- 
tencia de  las  personas  o  cosas  :  ser,  existir. — El  verbo  adjedvo 
es  el  que  supuesta  la  existencia  de  los  objetos,  declara  ademas 

3 


18 

su  modo  de  existir  o  sus  acciones,  v.  gr.  :  el  hombre  ama;  con 
o!  verbo  ama,  se  expresa  que  el  hombre  existe  amando.  Sigúe- 
se de  lo  dicho,  que  todas  las  clases  de  verbos  que  se  han  men- 
cionado, exceptóla  de  sustantivos,  están  comprendidas  en  la  de 
adjetivos. 

46.  Verbo  auxiliar  es  el  que  sirve  para  la  formación  de  los 
tiempos  compuestos,  y  para  formar  la  construcción  pasiva  de  los 
verbos  activos  que  son  los  único  que  lo  admiten. 

Activos  son  aquellos  que  expresan  una  acción  que  pasa  de 
un  objeto  a  otro,  que  es  su  término,  con  preposición  o  sin  ella, 
como:  amar  a  Dios  ;  aborrecer  al  vicio. — Todo  verbo  activo 
responde  bien  a  estas  preguntas:  a  quién  ?  qué  cosa? 

47.  Verbos  neutros  o  intransitivos  son  aquellos  cuya  acción 
o  significación  no  pasa  del  nominativo,  v.  gr.  :  Pedro  corre, 
duerme. 

48.  Los  recíprocos,  reflexivos  o  pronominales,  son  aquellos 
cuya  significación  se  reciproca  en  el  mismo  sujeto,  por  medio 
de  un  pronombre,  como  :  alucinarse,  arrepentirse,  abroquelarse. 
Los  verbos  de  esta  clase  se  conjugan  en  todas  sus  personas  y 
números,  con  dos  pronombres  :  el  primero  representa  el  nomi- 
nativo, y  el  segundo  el  acusativo,  o  el  dativo,  y  llevan  siempre 
el  pronombre  se  añadido  a  la  terminación  del  presente  de  infi- 
nitivo. Los  pronombres  de  las  respectivas  personas,  en  esta 
clase  de  verbos,  son  :  yo,  me,  para  la  1.a  de  s. ;  tú,  te,  para  la 
2.a  de  s.;  él  o  ella,  se,  para  la  3.a  de  s.;  nosotros  o  nosotras, 
nos,  para  la  1.a  de  pl. ;  vosotros  o  vosotras,  os,  para  la  2.a  de 
pl. ;  y  ellos  o  ellas,  se,  para  la  3.a  de  plural. 

49.  Se  llaman  impersonales  los  verbos  que  se  conjugan  sin 
nominativo  determinado,  solo  en  las  terceras  personas  de  singu- 
lar y  en  el  infinitivo,  v.  gr.  :  nieva,  tronaba.  Los  verbos  de  esta 
clase  carecen  de  imperativo,  porque  su  sentido  no  permite  que 
lo  tengan. 

50.  En  cuanto  a  su  construcción  se  dividen  los  verbos  :  en 
simples,  compuestos,  regulares,  irregulares  y  defectivos. — Sim- 
ples son  los  que  significan  por  sí  solo  sin  agregación  de  otra 
partícula  o  palabra,  como  :  clamar,  tener,  sentir;  compuestos 
son  los  formados  de  un  verbo  simple  castellano,  o  de  alguna 
partícula  o  palabra  que  se  le  agrega,  como :  aclamar,  contener, 
disentir ;  de  manera  que  todo  verbo  de  esta  especie  puede  des- 
componerse en  otro  simple,  y  en  la  partícula  o  palabra  que  en- 
tra en  su  composición.  Todo  verbo  compuesto  conserva  alguna 


19 

analojia  de  significado  con  su  simple;  asi,  por  ejemplo  :  disentir 
significa  lo  contrario  de  sentir  como  otro  ;  reclamar  vale  tanto 
como  clamar  con  enerjía,  &a. 

51.  Verbos  regulares  son  los  que  conservan  las  letras  radi- 
cales de  su  presente  de  infinitivo,  sin  ninguna  alteración,  en 
todos  sus  tiempos,  números  y  personas,  y  que  reciben  las  mis- 
mas terminaciones  que  el  verbo  que  sirve  de  modelo  a  su  res- 
pectiva conjugación.  Irregulares  son,  por  el  cortrario,  los  que 
mudan  alguna  de  las  letras  radicales  de  su  presente  de  infinitivo, 
o  que  no  se  conforman  en  alguno  de  sus  tiempos  ,  números  o 
personas,  con  las  terminaciones  del  modelo. — Se  dice  que  un 
verbo  sigue  la  conjugación  de  otro,  siempre  que  las  terminacio- 
nes respectivas  de  ambos  son  exactamente  las  mismas. 

52.  Verbos  defectivos  se  llaman  los  que  carecen  de  algunos 
tiempos,  ya  porque  nunca  los  tuvieron,  ya  porque  han  caido  en 
desuso.   Tales  son  :  yacer,  podrir. 

Modificaciones  del  Verbo.  53.  En  los  verbos  hai  que  atender 
al  número,  la  persona,  al  tiempo  y  al  modo  en  que  se  usan.  Al 
cuadro  de  estas  diversas  modificaciones  se  llama  conjugación. 
También  es  preciso  fijarse  en  la  radical  y  terminación  de  cada 
verbo  ;  y  asimismo  examinar  (siendo  activo)  si  el  nominativo 
obra  o  padece  :  en  el  primer  caso  se  dice  que  está  en  la  voz 
activa,  en  el  segundo  en  la  pasiva. 

54.  Número  en  los  verbos,  es  aquella  modificación  que  indica, 
si  son  rejidos  por  uno  o  muchos  objetos  :  en  el  primer  caso  el 
verbo  está  en  singular,  v.  gr.  :  yo  leo;  Pedro  aprende;  en  el  se- 
gundo en  plural,  v.  gr.  :  los  aplicados  aprenden. 

55.  La  persona  en  los  verbos  da  a  conocer  si  el  nominativo 
de  la  oración  es  la  persona  que  habla,  aquella  a  quien  se  dirije 
la  palabra,  o  la  persona  o  cosa  de  que  se  habla. 

56.  Por  tiempo  en  los  verbos  se  entiende  aquella  modifica- 
ción, que  denótala  época  en  que  se  verifica  loque  expresan. — Los 
tiempos  son  tres  :  presente,  que  indica  que  lo  significado  por  el 
verbo  existe, 'sucede  o  se  verifica  en  el  momento  actual,  como  : 
yo  escribo  ;  pretérito,  que  habla  de  una  cosa  ya  pasada,  como  : 
yo -anduve  mucho  ayer  ;  y  futuro,  el  cual  manifiesta  que  lo  sig- 
nificado por  el  verbo  está  por  suceder  o  hacer,  v.  gr.  :  Polar 
vendrá  mañana  a  la  clase. — El  presente  es  indivisible:  pero  los 
tiempos  pretérito  y  futuro  se  subdividen  en  otros  secundarios, 
según  que  lo  significado  por  el  verbo  se  verifica  en  una  época 
mas  o  menos  remota,  o  su  cumplimiento  pende  o  no  del  de  otro 


20 

acontecimiento.  Estos  tiempos  secundarios,  son  :  el  pretérito 
coexistente,  el  pretérito  pi  eximo,  el  pretérito  remoto,  el  pretérito 
absoluto  coexiHente,  el  futuro  anterior,  el  condicional  simple  y 
el  compuesto.  Los  tiempos  primarios  son  simples  :  los  secunda- 
rios se  dividen  en  simples  y  compuestos.  Tiempos  simples  son 
los  que  constan  de  un  solo  verbo,  como  :  amaba;  los  compues- 
tos se  forman  de  un  tiempo  del  verbo  auxiliar,  y  del  participio 
de  pretérito  del  verbo  que  se  conjuga,  menos  en  los  futuros  de 
infinitivo  en  que  se  usa  del  presente  de  este  modo,  v.  gr.  :  he 
amado;  habiendo  de  amar. 

51.  Modos  en  los  verbos  son  aquellas  diferentes  maneras, 
que  tienen  los  mismos  de  expresar  su  significación.  Los  modos 
son  cuatro :  indicativo,  imperativo,  subjuntivo,  infinitivo. 

Del  modo  indicativo.  58.  El  modo  indicativo  expresa  la 
significación  del  verbo  de  una  manera  positiva,  cierta  y  abso- 
luta, y  sin  dependencia  de  otro  verbo.  Este  modo  abraza  todos 
los  tiempos  primarios  y  secundarios. — El  presente  de  indicativo 
expresa  sencilla  y  absolutamente  que  la  acción  o  significación 
del  verbo  existe  ahora,  como  :  los  niños  juegan  — El  pretérito 
coexistente  indica  un  acontecimiento  pasado,  que  estaba  pre- 
sente al  tiempo  en  que  se  verificó  otro  también  pasado,  y  al  cual 
nos  referimos,  v.  gr.  :  llovia  cuando  salimos  anoche  del  teatro. 
— El  pretérito  absoluto  denota  una  acción  pasada  en  un  tiempo 
del  todo  fenecido,  v.  gr.  :  yo  salí  ayer. — El  pretérito  próximo, 
que  es  compuesto  del  presente  de  indicativo  del  auxiliar,  expre- 
sa un  acontecimiento  pasado  en  una  época  que  todavía  no  ha 
concluido,  v.  gr.  :  hoi  me  he  levantado  tarde;  aquí  usamos  de 
este  tiempo  porque  la  acción  de  que  se  habla  se  ha  verificado 
en  una  época  que  todavía  está  corriendo,  cual  es  el  dia  de  hoi. 
Si  se  habla  de  un  hombre  que  está  vivo,  deberá  decirse,  por 
ejemplo,  ha  viajado  mucho  ;  aunque  haga  muchos  anos  que  no 
viaja,  porque  nos  referimos  a  su  vida,  que  todavía  dura;  pero  si 
ha  muerto,  se  dirá :  viajó  mucho,  pues  ya  concluyó  la  duración 
de  su  vida,  que  es  la  época  a  que  hacemos  referencia.  Por  lo 
mismo  diremos  :  el  presente  siglo  ha  sido  fecundo  en  aconleci- 
?nien.tos  grandes;  y  :  en  dias  pasados  llovió  mucho. — El  preté- 
rito remoto,  que  se  compone  del  absoluto  del  auxiliar,  puede 
usarse  por  aquel,  siempre  que  ocurre  después  de  alguno  de  los 
adverbios  de  tiempo  :  después  que,  luego  que,  así  que ;  de  suerte 
que  puede  decirse  igualmente  :  así  que  hube  visto  la  función  salí 
de  la  ciudad ,  o  :  así  que  vi  la  función  &a. — El  pretérito  abso- 


21 

lato  coexisten  te  expresa  una  cosa  que  pasó  antes  que  se  verifi- 
case otra  también  pasada,  v.  gr.  :ya  había  aprendido  mi  lección, 
cuando  llego  el  maestro.  Este,  tiempo  se  compone  del  coexistente 
del  auxiliar. — El  futuro  absoluto  manifiesta  que  la  significa- 
ción del  verbo  está  por  suceder,  hacer  o  verificarse,  v.gr.  :  esta 
noche  escribiré  a  Juan. — -El  futuro  anterior  supone  la  existencia 
de  un  suceso,  y  añade  que  en  aquel  tiempo  ya  estará  concluido 
y  perfecto  lo  que  el  mismo  manifiesta,  v.  gr.  :  los  enemigos  ha- 
brán entrado  untes  que  llegue  el.  socorro.  Este  tiempo  se  com- 
pone del  futuro  absoluto  dei  auxiliar,  como  se  ve  en  el  ejemplo. 
-—El  .condicional  simple  expresa  un  suceso  cuyo  cumplimiento 
pende  del  de  una  condición,  v.  gr.  :  yo  leería  si  tuviese  libros. — 
El  condicional  compuesto,  que  se  forma  del  condicional  simple 
del  auxiliar,  manifiesta  que  la  significación  del  verbo  se  habria 
verificado,  si  hubiese  sucedido  lo  que  se  pone  por  condición,  v. 
gr. :  Pedro  habria  venido  si  le  hubiese  llamado. 

Imperativo.  59.  Este  modo  expresa  mando,  prohibición  o 
súplica,  v.  gr.  :  ven  acá  ;  no  mientas  ;  hazme  ese  favor.  El  im- 
perativo no  tiene  mas  qu «  un  tiempo,  llamado  presente  y  futu- 
ro :  es  presente  en  cuanto  al  acto  de  mandar,  y  futuro  en  cuanto 
a  la  ejecución  de  lo  que  se  ordena,  pues  nadie  manda  una  cosa 
hecha  ya,  o  que  se  está  ejecutando.  El  tiempo  del  modo  que 
nos  ocupa,  carece  siempre  de  primera  persona  de  singular,  por- 
que si  bien  uno  se  puede  mandar,  o  vedar  alguna  cosa  a  sí  mis- 
mo, lo  hacemos  mentalmente  y  no  por  medio  de  palabras ;  pero 
tiene  primera  de  plural ,  porque  podemos  imponernos  o  prohi- 
birnos algo,  obligándonos  a  hacerlo  o  no  en  unión  con  otros,  y 
para  expresar  esto  es  indispensable  echar  mano  de  tai  persona, 
para  evitar  rodeos.  Este  modo  cuando  se  le  junta  negación  es 
igual  al  presente  de  subjuntivo. 

Del  subjuntivo  y  de  sus  tiempos.  60.  El  modo  subjuntivo 
significa  deseo  o  necesidad  de  que  se  verifique  lo  que  expresa  el 
verbo,  y  necesita  siempre  de  un  verbo  anterior,  expreso  o  su- 
plido, sin  el  cual  no  puede  formar  sentido  alguno  cabal,  v.  gr.  : 
es  preciso  que  venga.— hos  tiempos  de  este  modo  son  :  presente, 
pretérito  imperfecto,  pretérito  perfecto,  pretérito  pluscamperfec- 
to,  futuro  simple  y  futuro  compuesto.  Las  épocas  que  designan 
estos  tiempos  dependen  siempre  del  verbo  que  determina  su  sig- 
nificación.— La  1.a  personas,  del  presente  de  subjuntivo  acaba 
en  e  en  los  verbos  de  la  primera  conjugación,  y  en  a  en  los 
de  la  2.a  y  3.a  —El  pretérito  imperfecto  de  subjuntivo  tiene 


22 

dos  terminaciones,,  que  son  :  ara,  ase  para  los  verbos  de  la  1.* 
conjugación,  como  amara,  amase;  y  iera,  iese  para  los  de  la 
2.a  y  3.a,  como:  temiera,  temiese;  partiera,  partiese.  Aunque 
estas  terminaciones  pertenecen  a  un  mismo  tiempo,  no  siempre 
pueden  usarse  la  una  por  la  otra ;  ademas,  en  ciertos  casos  el 
condicional  simple  se  emplea  por  alguna  de  ellas.  Para  aclarar, 
pues,  este  punto,  daremos  las  reglas  siguientes  :  1.a  Cuando,  la 
oración  de  pretérito  imperfecto  de  subjuntivo  empieza  sin  con- 
junción condicional,  puede  usarse  de  la  1.a  terminación  de  este 
tiempo,  o  del  condicional  simple,  v.  gr.  :  yo  hiciera  o  haría  que 
Q!,(ídeciesen,  En  semejante  caso,  siempre  que  haya  de  repetirse 
el  pretérito  imperfecto  en  el  2.°  miembro  de  la  oración,  se  usa 
en  éste  de  la  2.a  terminación,  como  se  ve  en  el  ejemplo  que 
precede.  2.a  Si  la  oración  de  imperfecto  de  subjuntivo  comienza 
por  alguna  conjunción  condicional,  como:  si,  si  no,  aunque, 
bien  que,  dudo  que,  &a.,  o  por  interjección  que  signifique  deseo, 
puede  usarse  de  la  1.a  o  2.a  terminación,  v.  gr.  :  si  reinara  o 
binase  la  buena  fe,  habría  pocos  pleitos;  en  el  2.°  miembro  se 
echa  mano  del  condicional  simple.  3.a  Cuando  el  pretérito  im- 
perfecto de  subjuntivo  tiene  por  antecedente  alguno  de  los  pre- 
téritos de  indicativo,  de  aquellos  verbos  que  significan  hablar  o 
pensar,  se  usa  de  cualquiera  de  Jas  dos  terminaciones  del  imper- 
fecto de  subjuntivo,  o  del  condicional  simple  arbitrariamente, 
v  gr.  :  decia  que  vinieras,  dijo  que  vendrías,  había  dicho  que 
vinieses.  Habría  juzgado  que  viniera,  vendría  o  viniese.  4.a  Si 
el  pretérito  de  indicativo  es  de  algún  verbo  de  los  que  significan 
querer  o  desear,  debe  emplearse  el  imperfecto  de  subjuntivo  en 
la  1  .a  o  2.a  terminación,  y  no  tiene  cabida  el  condciona],  v.  gr.: 
quería  que  viniera  o  viniese ;  quiso  que  estudiar  a\o  estudiase; 
había  querido  que  aprendiera  o  aprendiese. — El  p  retérito  pe  - 
fecto  del  subjuntivo  se  compone  del  presente  del  mismo  modo 
del  auxiliar,  v.  gr. :  Pedro  haya  aprendido. — El  pluscuamper- 
fecto de  subjuntivo  se  forma  del  imperfecto  del  mismo  modo 
del  verbo  auxiliar,  v.  gr. :  tú  hubiera?»  o  hubieses  adelantado. — 
El  futuro  simple  de  subjuntivo  acaba  en  are  en  los  verbos  de  la 
1  .a  conjugación,  y  en  iere  en  los  de  la  2.a  y  3.a  con  el  acento  en 
la  penúltima  vocal;  menos  en  la  1.a  y  2.a  personas  de  plural, 
las  cuales  lo  tienen  sobre  la  antepenúltima,  V.  gr.  :  tú  hablares; 
nos.  habláremos,  vos.  hablareis. — El  futuro  compuesto  se  forma 
del  simple  del  auxiliar,  v.  gr.  :  7ios  hubiéramos  hablado. 

Infinitivo,  61.   Modo  infinitivo  es  el  que  expresa  la  significa- 


23 

clon  del  verbo  sin  relación  a  tiempo,  número  ni  persona,  y  que 
como  el  subjuntivo  necesita  otro  verbo  que  íije  el  sentido  de  la 
oración  y  lo  concluya. 

62.  El  iufinitivo  comprende  los  tiempos  siguientes :  el  p re- 
senté  y  pretérito  inperfecto,  el  pretérito  perfecto  y  pluscuamper- 
fecto, que  se  compone  del  infinitivo  presente  del  verbo  auxiliar, 
v.  gr. :  haber  amado.  —  El  futuro  de  infinitivo,  que  se  forma  de 
los  dos  infinitivos  presentes  del  auxiliar  y  del  verbo  que  se  con- 
juga, separados  por  la  preposición  de,  como:  haber  de  estudiar. 
—  El  mismo  de  pasado  y  futuro,  compuesto  del  futuro  de  infini- 
tivo del  verbo  auxiliar-,  y  del  participio  pasado  del  qne  se  con- 
juga, v.  g.  :  haber  de  haber  leido.  El  jerundio:  el  participio 
de  presente,  cuyo  tiempo  lo  conservan  muí  pocos  verbos:  el  par- 
ticipio pasado,  y  el  participio  de  futuro.  Este  último  es  formado 
del  jerundio  del  auxiliar,  de  la  preposición  de  y  del  infinitivo 
presente  del  verbo  que  se  conjuga,  v.  gr.  :  habiendo  de  leer. — - 
Los  tiempos  simples  se  forman  todos  del  presente  de  infinitivo 
del  verbo  qne  se  conjuga,  con  solo  variar  su  terminación. 

De  la  Constricción  activa  y  pasiva.  Nuestros  verbos  no 
tienen  voz  pasiva  como  los  latinos,  porque  carecen  de  termina- 
ción pasiva;  pero  la  suplimos  valiéndonos  de  los  verbos  ser  y 
estar,  según  el  tiempo  que  queremos  demostrar,  y  añadiendo  el 
participio  pasado  del  verbo  que  se  conjuga.  También  suplimos 
la  voz  pasiva  con  el  pronombre  se,  mas  esto  solo  puede  tener 
lugar  en  las  terceras  personas  de  ambos  números,  y  por  lo  je- 
neral  representando  el  nominativo  cosa  inanimada. — La  cons- 
trucción activa  expresa  que  el  objeto  ejecuta  le  acción  significa- 
da por  el  verbo,  v.  gr, :  el  juez  castiga  a  los  malhechores  :  la 
pasiva  indica  que  la  acción  del  verbo  recae  en  el  nominativo  o 
sujeto,  v.  gr.  :  los  malhechores  son  castigados  por  el  juez.  Se 
vuelve  pues  una  oración  activa  por  pasiva,  mudando  el  acusati- 
vo en  nominativo,  éste  en  ablativo,  y  anteponiendo  al  participio 
pasivo  del  verbo  de  que  se  trata  el  tiempo  que  corresponda,  de 
alguno  de  los  auxiliares  ser  o  estar.- — Las  conjugaciones  de  los 
verbos  castellanos,  son  tres.  Los  verbos  de  la  1.a  conjugación 
tienen  el  infinitivo  presente  terminado  en  ar,  como:  bailar, 
Cantar;  cuyas  radicales  son:  bail,  cant;  los  de  la  2.a  lo  hacen 
en  er,  como:  ver,  vencer,  verter;  sus  radicales  son:^,  vene,  vert; 
los  de  la  3.a  en  ii\  como:  reir,  sentir;  sus  radicales  son:  re, 
sent.  Por  lo  dicho  se  ve  que  se  llama  radical  o  raiz  en  los  ver- 
bos, la  letra  o  combinación  de  letras  que  precede  a  la  termina- 


24 

clon  del,presente  de  infinitivo,  y  que  por  esta  se  conoce  la  con- 
jugación a  que  cada  verbo  pertenece. 

Del  Jerunclio.  66.  Eljerundio  es  una  palabra  del  modo  in- 
finitivo, que'unas  veces  hace  funciones  de  verbo  y  otras  de  ad- 
jetivo; acaba  en  ando  si  sale  de  verbos  de  la  primera  conjuga- 
ción, y  en  iendo  si  de  verbos  de  la  segunda  o  tercera,  v.  gr.  : 
amando,  aborreciendo,  inquiriendo  :  se  acomoda  a  todos  los  Je- 
naros y  números  sin  variar  de  terminación.  La  calidad  de  adje- 
tivo se  conoce  en  que  no  puede  estar  en  la  oración  sin  un  sus- 
tantivo, expreso  o  suplido,  con  quien  concierte,  v.  gr.  :  la  mu- 
jer callando),  las  fuentes  manando.  Los  jerundios  tienen  el 
mismo  réjimen  que  los  verbos*  de  donde  salen,  de  manera  que 
los  de  verbos  activos  pueden  rejir  un  nombre  en  acusativo,  v. 
gr.  :  le  encontré  leyendo  la  gaeeta.  El  tiempo  que  significa  el 
jerundio  es  indeterminado  :  su  determinación  pende  unas  veces 
del  verbo  que  se  le  junta  para  completar  el  sentido,  y  otras  no. 
Cuando  la  acción  del  verbo  precedente  expresa  coexistencia  con 
la  del  jerundio,  y  ésta  es  enteramente  relativa  al  verbo,  el  tiem- 
po del  jerundio  es  uno  mismo  con  el  del  verbo;  pero  si  las  dos 
no  espresan  coexistencia,  y  la  del  jerundio  no  es  absoluta- 
mente relativa  a  Ja  del  verbo,  no  basta  éste  para  señalar  el  tiem- 
po del  jerundio,  sino  que  es  necesario  resolver  este  último,  y 
eatónces  significa  el  tiempo  en  que  puede  resolverse  formando 
buena  construcción.  Por  ejemplo:  me  voi paseando,  significa, 
tiempo  presente,  porque  las  dos  acciones  son  coexistentes,  y  en 
todo  relativas  ;  mas  en  :  le  encontré  leyendo,  el  tiempo  del  verbo 
es  pretérito,  y  el  del  jerundio  presente,  porque  aunque,  las  ac- 
ciones son  coexistentes,  no  son  del  todo  relativas,  siendo  la  del 
verbo  primera  persona,  y  tercera  la  del  jerundio,  cuya  resolución 
será  :  yo  le  encontré  que  leia. 

A  veces  precede  al  jerundio  otro  jerundio  del  verbo  estar. 
cuando  el  sentido  de  la  oración  es  de  quietud,  y  en  otras  oca- 
siones el  del  verbo  ir,  cuando  el  sentido  es  de  movimiento,  co- 
mo :  estando  comiendo,  llegó  Pedro;  yendo  paseándome  cojí 
/lores.  En  estas  oraciones  nada  varia  eljerundio  precedente  la 
significación  del  segundo. — Como  el  jerundio  es  de  la  natura- 
leza o  especie  de  los  participios,  suple  a  menudo  y  con  mucha 
elegancia  y  propiedad  por  el  de  presente. 

Cuando  incluye  alguna  condición  o  ha  de  resolverse  con  al- 
guna partícula  conjuntiva  condicional,  significa  tiempo  futuro, 
5  por  consiguiente  determinado,  como  :  siendo  esto  así,  habiendo 


25 

esa  circunstancia,  que  se  resuelve  :  siento  es,  si  ha?\  si  hubiera, 
o  con  tal  que  haya  esa  circunstancia. — Precedido  de  la  prepo- 
sición en,  unas  veces  significa  tiempo  futuro,  y  otras  pretérito. 
Por  ejemplo  :  en  explicando  esto  pasaremos  a  otra  cosa;  en  di- 
ciendo esto  se  salió  de  la  junta  :  en  la  primera  oración  signi- 
fica tiempo  futuro,  y  en  la  segunda  pretérito. — Cuando  se  re- 
suelve con  propiedad  en  la  primera  voz  del  infinitivo,  significa 
tiempo  presente,  y  no  tanto  expresa  la  aGcion,  como  la  conti- 
nuación y  ejercicio  de  ella,  como  :  estudiando  se  aprende  ;  ha- 
blando nos  entendemos  :  cuyas  expresiones  equivalen  a  :  con  el 
estudio,  con  el  habla,  porque  estos  infinitivos  con  las  preposi- 
ciones de  ablativo,  no  son  otra  cosa  que  nombres  sustantivos. 
— El  jerundio  de  haber  se  haila  usado  solo,  y  como  auxiliar 
del  participio  de  pretérito  de  otros  verbos.  Cuando  se  emplea 
solo,  como  :  habiendo  esa  circunstancia,  está  absoluto  en  abla- 
tivo, y  en  la  significación  propia  de  existir;  pero  usado  como 
auxiliar,  v.  gr.  :  habienio  dicho  esto,  no  tiene  mas  significación 
que  la  del  participio  dicho. 

67.  Para  que  se  vea  prácticamente  el  mecanismo  de  la  con- 
jugación, pondré  aquí  por  entero  la  de  los  verbos  auxiliares,  que 
son  todos  irregulares  y  tienen  una  conjugación  peculiar,  y  a 
continuación  un  verbo  regular  de  cada  conjugación,  que  sirva 
de  modelo  para  la  de  todos  los  regulares  de  la  misma. 

Conjugación  del  Verbo  sustantivo  y  auxiliar  HABER. 

MODO    INFINITIVO. 

Presente  imperfecto  :   Haber.  ''  .      ,     . 

Pretérito  perfecto  y  pluscuamperfecto  :  Haber  habido. 

Futuro  de  infinitivo  :  Haber  de  haber. 

Misto  de  pasado  y  f atiero  :   Haber  de  haber  habido. 

Jerundio  :  Ha  bien  rio. 

Participio  de  pretérito  :  Habido. 

Participio  dej'uturo  :    Habiendo  de  haber. 

MODO    INDICATIVO. 

Presente : 
Yo  he.   Tú  has.   El  ha. 
Nosotros  hemos  o  habernos.    Vosotros  habéis.    Ellos  han. 

Pretérito  coexiatcnie  : 
Yo  habia.   Tu  hahias.    E\  había. 
N.  habíamos.    V.  habéais.    Ellos  habían. 


26 

Pretérito  absoluto  : 
Yo  hube.  Tú  hubiste.   El  hubo. 
N.  hubimos.    V.  hubisteis.   Ellos  hubieron. 
Pretérito  próximo  : 
Yo  he  habido.   Tú  has  habido.    El  ha  habido. 
N.  hemos  habido.  V.  habéis  habido.  Ellos  han  habido. 

Pretérito  remoto  : 
Yo  hube  habido.  Tú  hubiste  habido.  El  hubo  habido. 
N.  hubimos  habido.  V.  hubisteis  habido.  Ellos  hubieron  habido, 

Pretérito  absoluto  coexisiente  : 
Yo  había  habido.  Tú  habias  habido..  Eí  había  habido. 
N".  habíamos  habido.  V.  habíais  habido.  Ellos  habían  habido. 

Futuro  absoluto  : 
Yo  habré.   Tú  habrás.   El  habrá. 
~N.  habremos.   V.  habréis.    Ellos  habrán. 

Futuro  anterior  : 
Yo  habré  habido.  Tú  habrás  habido.  El  habrá  habido. 
N.  habremos  habido.  V.  habréis  habido.  Ellos  habrán  habido, 

Condicional  simple  : 
Yo  habría.  Tú  habrías.  El  habría. 
N.  habríamos.  V.  habríais.  Ellos  habrían. 

Condicional  compuesto: 
Yo  habría  habido.  Tú  habrías  habido.  El  habría  habido. 
N.  habríamos  habido.  V.  habríaishabido.  Ellos  habrían  habido  (1). 

(Carece  de  imperativo  como  auxiliar.) 

MODO    SUBJUNTIVO. 

Presente  : 
Yo  haya.  Tú  hayas.   El  haya. 
K.  hayamos.   V.  hayáis.   Ellos  hayan. 

Pretérito  imperfecto  : 
Yo  hubiera,  hubiese.  Tú  hubieras,  hubieses.  El  hubiera,  hubiese. 
N.  hubiéramos,  hubiésemos.    V.  hubierais,  hubieseis.  Ellos  hubie- 
ran, hubiesen. 

Pretérito  perfecto: 
Yo  haya  habido.  Tú  hayas  habido.  El  haya  habido. 
N.  hayamos  habido.  V.  hayáis  habido.  Ellos  hayan  habido. 

Pretérito  pluscuamperfecto  : 
Yo  hubiera,  hubiese  habido.  Tú  hubieras,  hubieses  habido.   El  hu- 
biera, hubiese  habido. 

( 1 )  Este  verbo,  ademas  de  la  significación  de  auxiliar,  tiene  la  de  existir 
(en  la  que  es  impersonal)  e  igualmente  la  de  tener  o  poseer ;  en  esta  tiene 
el  imperativo  :  haya  él,  hayamos,  habed,  hayan. 


27 

N.  hubiéramos,  hubiésemos  habido.  V.  hubierais,  hubieseis  habido. 
Ellos  hubieran,  hubiesen  habido. 

Futuro  simple  : 
Yo  hubiere.  Tú  hubieres.    El  hubiere. 
N.  hubiéremos.    V.  hubiereis.   Ellos  hubieren. 

Futuro  compuesto : 
Yo  hubiere  habido.  Tu  hubieres  habido.  El  hubiere  habido. 
I\  .  hubiéremos  habido.  V.  hubiereis  habido.  Eüoshubieren  habido. 


Conjugación  del  Verbo  sustantivo  y  auxiliar  ESTAR. 

MODO    INFINITIVO. 

Presente  y  pretérito  imperfecto  :  Estar. 

Pretérito  perfecto  y  pluscuamperfecto  :  Haber  estado. 

Futuro  de  infinitivo  :  Haber  de  estar. 

Misto  de  pasado  y  futuro  :   Haber  de  haber  estado» 

Jerundio  :  Estando. 

Participio  de  pretérito  :   Estado. 

Participio  de  futuro  :   Habiendo  de  estar. 

MODO    INDICATIVO. 

Presente  : 
Yo  estoi.  Tú  estás.   El  está. 
Nosotros  es-tamos.  Vosotros  estáis.  Ellos  están» 

Pretérito  coexistente  : 
Yo  estaba.   Tú  estabas.   El  estaba-. 
N.  estábamos.   V.  estabais.   Ellos  estaban. 
Pretérito  absoluto  : 
Yo  estuve.   Tú  estuviste.   El  estuvo. 
N.  estuvimos.   V.  estuvisteis.   Ellos  estuvieron. 

Pretérito  próximo  : 
Yo  he  estado.  Tú  has  estado.   El  ha  estado. 
N.  hemos  estado.   V.  habéis  estado.   Ellos  han  estado. 

Pretérito  remoto  : 
Yo  hube  estado.  Tú  hubiste  estado.   El  hubo  estado. 
N.  hubimos  estado.  V.  hubisteis  estado.  Ellos  hubieron  estado. 

Pretérito  absoluto  coexistente  : 
Yo  habia  estado.  Tú  habías  estado.    El  habia  estado. 
N.  habíamos  estado.   V.  habíais  estado.  Ellos  habiau  estado» 


28 

Futuro  absoluto  : 
Yo  estaré.   Tú  estarás.    El  estará. 
N.  estaremos.   V.  estaréis.    Ellos  estarán. 
Futuro  anterioc  : 
Yo  habré  estado.   Tú  habrás  estado.   £1  habrá  estado. 
N.  habremos  estado,   V.  habréis  estado.   Ellos  habrán  estado. 

Condicional  simple  : 
Yo  estaría.   Tú  estarías.   El  estaría. 
N.  estaríamos.   V.  estaríais.    Ellos  estarían. 

Condicional  compuesto  : 
Yo  habría  estado.   Tú  habrías  estado.    El  habría  estado. 
N.  habríamos  estado.    V.  habríais  estado.   Ellos   habrían  estado. 

MODO    IMPERATIVO. 

Presente  y  futuro  : 
Está  tú.    Esté  él.   Estemos  nos.    Estad  vos.    Estén  ellos. 

MODO  SUBJUNTIVO. 

Presente  : 
Yo  esté.  Tú  estés.   El  esté. 
N.  estéraos.   V.  estéis.    Ellos  estén. 

Pretérito  imperfecto  : 
Yo  estuviera,   estuviese.  Tú  estuvieras,   estuvieses.    El  estuviera, 

estuviese. 
N.  estuviéramos,  estuviésemos.  V.  estuvierais,  estuvieseis.  Ellos  es- 
tuvieran, estuviesen. 

Pretérito  perfecto  : 
Yo  haya  estado.  Tú  hayas  estado.    El  haya  estado. 
N.  hayamos  estado.   V.  hayáis  estado.    Ellos  hayan  estado. 

Pretérito  pluscuamperfecto  : 
Yo  hubiera,  hubiese  estado.   Tú  hubieras,  hubieses  estado.    El  hu- 
biera, hubiese  estado. 
N.  hubiéramos,  hubiésemos  estado.   V.  hubierais,  hubieseis  estado. 
Ellos  hubieran,  hubiesen  estado. 

Futuio  simple  : 
Yo  estuviere.   Tú  estuvieres.    El  estuviere. 
N.  estuviéremos.    V.  estuviereis.    Ellos  estuvieren. 

Futuro  compuesto  : 
Yo  hubiere  estado.   Tú  hubieres  estado.    El  hubiere  estado. 
J\.  hubiéremos  estado.  V.  hubiereis  estado.  Ellos  hubierenestado  (1). 

(1)  Formándose  los  tiempDs  compuestos  de  un  mismo  molo  en  todos 
los  verba?,  sean  o  no  regulares,  los  omitiré  en  los  verbos  siguientes,  puea 
bastan  para  muestra  ios  dos  anteriores. 


29 

Conjugación  del  Verbo  auxiliar  y  sustantivo  SER. 

MODO    INFINITIVO. 

Presente  y  pretérito  imperfecto  ;  Ser. 
Jerundio  :  ¡Siendo. 
Participio  de  pretérito  :  Sido. 

MODO    INDICATIVO. 

Presente  ; 
Yo  soi.  Tú  eres.   El  es. 
Nosotros  somos.  Vosotros  sois.  Ellos  son. 

Pretérita  coexhíeule  : 
Yo  era.  Tú  eras.   Eí  era. 
K".  éramos.   V.  erais.   Ellos  eran. 

Pretérito  absoluto  : 
Yo  fui.  Tú  fuiste.  El  fué,     % 
N.  fuimos.  V.  fuisteis.   Ellos  fueron. 
Futuro  absoluto  : 
Yo  seré.  Tú  seras.   El  será. 
N.  seremos.  V.  seréis.   Ellos  serán. 

Condicional  simple: 
Yo  seria.  Tú  serias.   El  seria. 
N.  seríamos.  V.  seríais.   Ellos  serian. 

Imperativo  presente  y  futuro  : 
Sé  tú.  Sea  él.  Seamos  nosotros.  Sed  vosotros.  Sean  ellos. 

MODO  SUBJUNTIVO. 

Presente  : 
Yo  sea.  Tú  seas.   El  sea. 
N  .  seamos.   V.  seáis.   Ellos  sean. 

Pretérito  imperfecto  : 
Yo  fuera,  fuese.  Tú  fueras,  fueses.  El  fuera,  fuese. 
]N  .fuéramos,  fuésemos.  V.  fuerais,  fuésais.  Ellos  fueron,  fuesen. 

Futuro  simple  : 
Yo  fuere.  Tú  fueres.   El  fuere. 
N.  fuéremos.    V.  fuereis.  Ellos  fueren. 


Conjugación  de  los  Verbos  regulares. — En  la  conjugación  de 
estos  verbos,  separo  por  medio  de  una  rayita  la  radical  de  la 
terminación;  las  letras  que  van  antepuestas  al  guien  forman  la 
radical  en  cada  persona,  las  que  lo  siguen  la  terminación. 


30 

Conjugación  del  Verbo  activo  AMAR, 

MODO   INFINITIVO. 

Presente  :~"Am — ar. 
Jerundio  :    A  ni — ando. 
Participio  presente  :  Am — ante 
Participio  pretérito  :    Ara— ado 

MODO    INDICATIVO. 

Pre senté  : 
Yo  am — o.   Tú  am — as.   El  am — a. 
N.  am — amos.  V.  am — ais.  Ellos  am — an. 

Pretérito  coexistenie  : 
Yo  am — aba.  Tú  am — abas.  El  am — aba. 
N.  am — abamos.  V.  am  —  ábais.  Ellos  am — aban. 

Pretérito  absoluto  : 
Yo  am — é.  Tú  am — aste.  El  am— ó. 
N.  am — amos.  V.  am — asteis.    Ellos  am — aron. 

Futuro  absoluto  : 
Yo  am— aré.  Tú  am — aras.    El  am — ara. 
N.  am — aremos.   V.  am — aréis.   Ellos  am— aran., 

Condicional  simple  : 
Yo  am— aria.  Tú  am — arias.   El  am — aria. 
N.  am — aiíamos.   V.  am — aríaís.  Ellos  am — arlan, 
Imperativo  presente  y  futuro  : 
Am— atú.  Am — eél.  Am — éraosnos.  Am — ad  vos.  Ara— en  ellos. 

Modo  subjuntivo. 

Presente  : 
Yo  am — e.  Tú  am — es.  El  am — e. 
N.  am — eraos.   V.  am — eis.    Ellos  am— en. 
Pretérito  imperfecto  : 
Yo  am — ara,   am— ase.    Tú  ara — aras,   am — ases.    El  am — ara, 

am — ase. 
]>jt  arn — aramos,  am — asemos.    V.   am — árais,  am — áseis.    Ellos 
am — aran,  am — asen. 

Futuro  simple : 
Yo  am — are.  Tú  am — ares.   El  am — are. 
N.  am — aremos.  V.  am — áreis.    Ellos  am — aren» 


31 

TEMER  :  Verbo  activo  de  la  segunda  Conjugación, 


MODO    INFINITIVO, 

Presente  imperfecto  :  Tem — er. 
Jerundio  :  Tem — iendo. 
Participio  de  pretérito  :  Tem — ido, 

MODO    INDICATIVO. 

Presente  : 
Yo  tem — o.   Tíi  tem — es.   El   tem — e. 
N.  tem — emos.   V.  tem — eis.   Ellos  tem — en. 

Pretérito  coexistente  : 
Yo  tem — ia.   Tú  tem — ias.   El  tem — ia. 
N.  tem — íamos.   V.  tem  —  íais.  Ellos  tem — ian. 

Pretérito  absoluto  : 
Yo  tem — í.   Tú  tem — iste.  El  tem — ió. 
N.  tem — irnos.   V.  tem — isteis.  Ellos  tem— ieron 

Futuro  absoluto  : 
Yo  tem — eré.  Tú  tem — eras.  El  tem — era. 
N.  tem — eremos.   V.  tem- — eréis.  Ellos  tem — eran. 

Condicional  simple  : 
Yo  tem — eria.  Tú  tem — erias.    El  tem — eria. 
N.  tem — eríamos.  V.  tem — eríais.    Ellos  tem — erian, 
Imperativo  presente  y  futuro  : 
Tem~~e  tú.  Tem — a  él.  Tem — amosn.  Tem — ed  v.  Tem — an  ellos, 

MODO   SUBJUNTIVO, 

Presente : 
Yo  tem — a.  Tú  tem — as.  El  tem — a. 
N.  tem — amos.  V.  tem — ais.   Ellos  tem— an, 
Pretérito  imperfecto  : 
Yo  tem — iera,  tem — i  ese.  Tú  tem- — ¡eras,  tem — ieses.  El  tem — íe- 

ra,  tem — iese. 
N.  tem — iéramos,tem — iésemos.  V.  tem-^iérais,  tem — iéseis.  Ellos 
tem — ieran,  tem — iesen. 

Futuro  simple. 
Yo  Éem — iere.   Tú  tem — ieres.   El  tem — ieré. 
N.  tem— ¡eremos.    V.  tem — iéreis.  Ellos  tem—  iere», 


32 
PARTIR  :  Verbo  ativo  de  la  tercera  Conjugación. 


MODO    INFINITIVO. 

Presente  e  imperfecto  :  Part — ir. 
Jerundio  :  Part — iendo. 
Participio  de  pretérito  :  Part — ido. 

MODO    INDICATIVO, 

Presente  : 
Yo  part — o.  Tú  part— es.   El  part— c. 
N.  part — irnos.    V.   part — eis.    Ellos  part — en* 

"Pretérito  coexistente  : 
Yo  part — ia.  Tú  part— ias.   El  part— ia. 
N.  part— laníos.   V.  part — íais.   Ellos  part — ian. 

Pretérito  absoluto  : 
Yo  part— í.   Tú  part — iste.    El  part— ió. 
N.  part — imos.    V.  part — ísteis.   Ellos  part-^ieron. 

Futuro  absoluto  : 
Yo  part — iré.   Tú  part — irás.   El  part — irá. 
N.  part — iremos.    V.  part — iréis.   Ellos  parí— irán. 

Condicional  simple  : 
Yo  part — iría.  Tú  part — irias.    El  part — iria. 
N.  part — iríamos.   V.  part — iríais.    Ellos  part— irían. 
Imperativo  presente  y  futuro  : 
Part--e  tú.  Part— a  él.  Part — amosn.  Part— id  v.  Part — an  ellos. 

MODO   SUBJUNTIVO. 

Presente  : 
Yo  part — a.   Tú  part — as.    El  part — a. 
N.  part — amos.  V.  part — ais.    Ellos  part— an. 
Pretérito  imperfecto  : 
Yo  part — iera,  part — iese.'  Tú  part — jeras,  part — ieses.  El  part — 

iera,  part — iese. 
!N".  part — iéramos,    part — iésemos.    V.  part — iérais,  part — iéseis. 
Ellos  part — ieran,  part — iesen. 

Futuro  simple  : 
Yo  part — iere.  Tú  part — ieres.    El  part — iere. 
N.  part — iéreraos.    V.  paat — iéreis.    Ellos  part — ¡eren. 


33 

Conjvgaciondel  Verbo  recíproco  ABROQUELARSE. 

Este  verbo  pertenece  a  la  primera  conjugación ,  porque  su 
presente  de  infinitivo  termina  en  ar.  Su  radical  es  abroquelas 
regular  y  por  consiguiente  sigue  la  conjugación  de  amar. 

MODO    INFINITIVO. 

Presente  e  imperfecto  :  A  broquel — arse. 

Jerundio  :  A  broquel — ándose 

Participio  pasivo  o  de  pretérito  :  Abroquel — ado. 

MODO    INDICATIVO. 

Presente  : 
Yo  me  abroquel- -o.   Tu  te  abroquel — as.  El  se  abroquel — a. 
N.  nos  abroquel — araos.  V.os  abroquel — ais.  Ellos  se  abroquel — an. 

Pretérito  coexistenie  : 
Yo  me  abroquel — aba.  Tú  te  abroquel — abas.  El  se  abroquel — aba. 
3Y.  nos  abroquel  —  abamos.  V.  os  abroquel — ábais.   Ellos  se  abro- 
quel— aban. 

Pretérito  absolvió  : 
Yo  me  abroquel — é.  Tú  te  abroquel — aste.   El  se  abroquel — ó. 
N.  nos  abroquel — amos.  V.  abroquel — asteis.  Ellos  se  abroquel  — 
aron. 

Futuro  absoluto  : 
Yo  me  abroquel — aré.  Tú  te  abroquel — aras.   El  se  abroquel — ara. 
N.  nos  abroquel — aremos.  V.  os  abroquel — aréis.    Ellos  se    abro- 
quel— aran. 

Condicional  simple  : 
Yo  me  abroquel — aria.  Tú  te  abroquel — arias.  El  seabroquel — aria. 
N.  nos  abroquel  —  aliamos,  V.  os  abroquel — aríais.  Ellos  se  abro- 
quelarían. 

IMPERATIVO. 

Presente  y  futuro  : 
Abroquel — ate  tú.  Abroquel — ese  él.  Abroquel — émonos  n.  Abro- 
quel— aos  v.  Abroquel — ense  ellos. 

MODO   SUBJUNTIVO. 

Presente  : 
Yo  me  abroquel — e.  Tú  te  abroquel — es.  El  se  abroquel — e. 
N.  nos  abroquel — emos.  V.osabroquel — eis.  Ellos  se  abroquel — en. 

Pretérito  imperfecto  : 

Yo  me  abroquel — ara,  me  abroquel — ase.  Tú  te  abroquel — aras,  te 

abroquel — ases.   El  se  abroquel — ara,  se  abroquel — ase. 

5 


34 

N.  nosabroquel — aramos,  nosabroquel — asemos.  V.  os  abroquel — ■ 
árais,  os  abroquel — áseis.  Ellos  se  abroquel — aran,  se  abro- 
quel — asen. 

Futuro  simple  : 

Yo  me  abroquel — are.  Tú  te  abroquel — ares.    El  se  abroquel — are. 

N.  nos  abroquel — aremos.  V.  os  abroquel  — áreis.  Ellos  se  abro- 
quel— aren. 


Conjugación  de  un  Verbo  activo  vuelto  por  pasiva;  PERDER. 


MODO    INFINITIVO. 

Presente  :  Ser  perdido. 
Jerundio  :   Siendo  perdido. 
Participio  de  pretérito  :  Sido  perdido. 

MODO    INDICATIVO. 

V resente  : 
Yo  soi  perdido.   Tú  eres  perdido.  El  es  perdido. 
N.  somos  perdidos.  V.  sois  perdidos.  Ellos  son  perdidos. 

Pretérito  coexistente  : 
Yo  era  perdido.   Tú  eras  perdido.  El  era  perdido. 
N.  éramos  perdidos.   V.  erais  perdidos.    Ellos  eran  perdidos. 

Pretérito  absoluto  : 
Yo  fui  perdido.  Tú  fuiste  perdido.   El  fué  perdido. 
N.  fuimos  perdidos.   V.  fuisteis  perdidos.  Ellos  fueron  perdidos. 

Pretérito  próximo  : 
Yo  he  sido  perdido.  Tú  has  sido  perdido.  El  ha  sido  perdido. 
N.  hemos  sido  perdidos.    V.  habéis  sido  perdidos.    Ellos  han   sido 
perdidos. 

Futuro  absoluto  : 
Yo  seré  perdido.  Tú  seras  perdido.  El  será  perdido. 
~N.  seremos  perdidos.  V.  seréis  perdidos.  Ellos  serán  perdidos. 

Condicional  simple  : 
Yo  seria  perdido.  Tú  serias  perdido.  El  seria  perdido. 
N.  seriamos  perdidos.  V.  seríais  perdidos.  Ellos  serian  perdidos. 

IMPERATIVO. 

Presente  y  futuro  : 
Sé  tú  perdido.  Sea  él  perdido.  Seamos  n.  perdidos.  Sed  v.  perdidos. 
Sean  ellos  perdidos. 


35 

MODO    SUBJUNTIVO. 

Presente  : 
Yo  sea  perdido.  Tú  seas  perdido.  El  sea  perdido. 
N.  seamos  perdidos.  V.  seáis  perdidos.   Ellos  sean  perdidos. 

Pretérita  imperfecto  : 
Yo  fuera,  o  fuese  perdido.  Tú  fueras,  fueses  perdido.  El  fuera,  fue- 
se perdido. 
N.  fuéramos,  fuésemos  perdidos.  V.  fuerais,  fueseis  perdidos.  Ellos 
fueran,  fuesen  perdidos. 

Futuro  simple  : 
Yo  fuere  perdido.  Tú  fueres  perdido.    El  fuere  perdido. 
N.  fuéremos  perdidos.  V.  fuereis  perdidos.   Ellos  fueren  perdidos. 

De  la  misma  manera  que  se  forma  la  voz  pasiva  con  el  verbo 
ser  puede  formarse  con  el  estar,  sin  mas  diferencia  que  la  de 
sustituir  el  segundo  al  primero. 

69.  Para  conjugar  los  verbos  con  negación,  no  hai  mas  que 
poner  el  adverbio  no  inmediatamente  después  del  sujeto^  y  an- 
tes del  verbo,  en  los  tiempos  simples ;  antes  del  auxiliar  en  los 
compuestos,  y  precediendo  a  los  añjos  que  acompañen  al  verbo, 
si  los  hai,  v.  gr.  :  yo  no  estudio  ;  tú  no  has  aprendido  la  lección; 
no  te  lo  diré.  Cuando  el  sujeto  se  pospone  al  verbo,  el  adverbio 
no  conserva  siempre  su  lugar  :  no  me  gusta  la  casa  de  Pedro. 
Pero  si  el  nominativo  es  la  palabra  todos,  debe  ir  ésta  inmedia- 
ta al  verbo,  v.  gr  :  de  los  candidatos  no  todos  merecen  el  empleo. 
—  En  las  oraciones  interrogativas  se  suele  posponer  el  nomina- 
tivo, v.  gr.  :  ¿  Cuando  vendrá  el  ejército? 

Conjugación  de  los  Verbos  irregulares.  70.  Los  verbos  irre- 
gulares, que  son  muchos  en  nuestra  lengua,  pueden  reducirse  a 
seis  clases. — Pertenecen  a  la  primera  clase  de  irregulares  todos 
aquellos  verbos  de  la  primera  y  segunda  conjugación,  que  te- 
niendo e  en  la  penúltima  sílaba,  reciben  una  i  antes  de  dicha 
e,  en  el  singular  y  tercera  persona  de  plural,  de  los  presentes  de 
indicativo,  imperativo  y  subjuntivo.  —  Están  comprendidos  en 
esta  clase  de  irregulares,  los  verbos  :  acertar,  acrecentar,  ades- 
trar, alentar,  apacentar,  apernar,  apretar,  arrendar,  ascender, 
atender,  atentar,  significando  ir  a  tientas.  Aterrar  por  echar  por 
tierra.  Aterrarse  en  el  sentido  de  arrimarse  a  la  tierra.  Atestar 
por  henchir  apretando.  Atravesar,  aventar  ;  calentar,  cegar, 
cerner,  cerrar,  cimentar,  comenzar,  concertar,  confesar ;  decen- 
tar, defender,  dentar,  derrengar,  descender,  desmembrar,  des- 
pernar, dispertar,  desterrar,   dezmar ;   emendar  o  enmendar, 


36 

empedrar,  empezar,  encender ,  encerrar,  encomendar,  encu- 
bertar ,  enhestar  ,  ensangrentar  ,  entender  ,  enterrar  ,  errar, 
escarmentar,  estregar," fregar;  gobernar;  heder,  helar,  hender, 
herrar;  incensar,  infernar,  invernar-,  manifestar ,  mentar,  me- 
rendar, negar 9  nevar;  pensar,  perder,  plegar;  quebrar;  recomen- 
dar, regar,  remendar,  reventar,  reverter;  sarmentar,  segar,  sem- 
brar, sentar,  serrar,  sosegar,  soterrar;  temblar,  tender,  temar, 
trascender,  trasegar,  ti  opezar;  verter — En  la  presente  y  demás 
clases  de  irregulares  se  omiten  los  verbos  compuestos,  porque 
todos  ellos  siguen  la  conjugación  de  sus  simples,  menos  atentar, 
significando  intentar,  o  cometer  algún  delito;  contentar,  deten- 
tar, intentar,  que  son  regulares,  aunque  no  lo  es  su  simple  tentar. 
Componen  la  segunda  clase  de  irregulares,  los  verbos  de  la 
primera  y  segunda  conjugación,  que  teniendo  la  vocal  o  en  la 
penúltima  sílaba,  la  convierten  en  el  diptongo  ue,  en  el  singular 
y  tercera  persona  de  plural  de  los  presentes  de  indicativo,  im- 
perativo y  subjuntivo  — En  la  segunda  clase  de  irregulares  se 
comprenden  los  verbos:  absolver,  acordar,  acostar,  afollar,  afo- 
rar significando  dar  fueros.  Agorar,  ulmorzar,  amolar,  amollar, 
aporcar,  aportar,  aprobar,  asolar,  asoldar,  avergonzar  ;  colar, 
colgar,  concordar,  consolar,  contar,  costar;  degollar,  denodarse, 
denostar,  descollar,  descornar,  desflocar,  desollar,  desvergon- 
zarse, discordar,  disolver,  doler;  emporcar,  encoclarse,  encontrar, 
encorar,  encordar,  encovar,  engrosar,  entortar;  follar,  forzar; 
holgar,  hollar;  llover;  moler,  morder,  mostrar,  mover;  oler;  po- 
blar, probar;  recordar,  recostar,  regoldar,  renovar,  rescontrar, 
resollar,  resolver,  rodar,  rogar;  solar,  soldar,  soltar,  sonar,  so- 
nar; torcer,  tostar,  trascordarse,  trocar,  tronar;  volar,  volcar, 
volver.  —  Los  verbos  en  olver  hacen  el  participio  de  pretérito 
en  uelto,  como  :  absuelto,  disuelto,  vuelto.  —  Oler  toma  uua  h 
en  todas  sus  personas  irregulares,  porque  no  puede  pronunciarse 
el  diptongo  ue  en  principio  de  sílaba,  sin  que  le  preceda  la  as- 
piración. Los  compuestos  del  verbo  rogar  son  regulares,  como 
también  consonar,  compuesto  del  irregular  sonar. 

Están  comprendidos  en  la  tercera  clase  de  irregulares,  todos 
los  verbos  cuyo  infinitivo  presente  acaba  en  acer,  ecer,  ocer  y 
ncir.  Su  irregularidad  consiste  en  que  reciben  un  z  antes  de  la 
c  radical,  en  la  primera  persona  de  singular  del  presente  de  in- 
dicativo :  en  la  tercera  de  singular,  primera  y  tercera  de  plural 
del  imperativo,  y  en  todo  el  presente  de  subjuntivo,  como  lo 
hace  el  verbo  padecer.  —  Los   acabados  en  ncir  tienen  ademas 


37 

de  las  irregularidades  dichas,  la  de  mudar  la  c  radical  enj  en 
los  tiempos  siguientes  í  Pretérito  absoluto:  yo  traduje.  Tú  tra- 
dujiste. El  tradujo.  N.  tradujimos.  V.  tradujisteis.  Ellos  tradu- 
jeron.— Pretérito  imperfecto  de  subjuntivo  :  yo  tradujera,  tra- 
dujese. Tú  tradujeras,  tradujeses.  El  tradujera,  tradujese.  N. 
tradujéramos,  tradujésemos.  V.  tradujerais,  tradujeseis.  Ellos 
tradujeran,  tradujesen. — Futuro  simple  :  Yo  tradujere.  Tú  tra- 
dujeres. El  tradujere.  N.  tradujéremos.  V.  tradujereis.  Ellos 
tradujeren. -^-De  esta  regla  se  exceptúa  lucir,  que  con  sus  com- 
puestos sigue  la  conjugación  de  padecer. — Los  verbos  mecer  y 
empecer  son  regulares.—  Hacer  y  cocer  tienen  una  conjugación 
peculiar. 

En  la  clase  cuarta  de  irregulares  están  comprendidos  todos 
los  verbos  de  la  tercera  conjugación^  que  teniendo  la  vocal  e  en 
la  penúltima  sílaba,  la  mudan  en  i  en  los  tiempos  y  personas 
siguientes  í  en  el  singular  y  tercera  persona  de  plural  del  pre- 
sente de  indicativo;  en  las  terceras  personas  del  pretérito  abso- 
luto; en  el  singular,  primera  y  tercera  persona  de  plural  del  im- 
perativo j  en  todos  los  tiempos  simples  y  en  todas  las  personas 
del  subjuntivo;  y  en  el  jerundio. — Los  verbos  de  la  clase  cuarta 
son  :  ceñir,  colejir,  comedirse,  competir,  concebir,  constreñir, 
derretir,  desleír  \  elejir,  embestir,  engreír,  estreñir;  freír;  jemir; 
heñir,  henchir;  medir;  pedir  ;  rejir,  reír,  rendir,  reñir,  repetir  i 
seguir,  servir;  teñir;  vestir.  Los  verbos  que  tienen  una  e  inme- 
diata a  la  terminación  ir  la  pierden  en  el  jerundio  y  algunos  otros 
tiempos,  por  evitar  la  repetición  dé  las  dos  íes,  v.  gr.  :  de/reír, 
frió,  friera,  friendo;  de  reír,  rió,  riera,  riendo. 

Componen  la  quinta  clase  todos  los  verbos  de  la  tercera  con- 
jugación, que  teniendo  e  en  la  penúltima  sílaba,  admiten  una 
i  antes  de  esta  e,  en  el  singular  y  tercera  persona  del  plural  de 
los  presentes  de  indicativo,  imperativo  y  subjuntivo  ;  y  que  mu- 
dan la  e  radical  en  i  :  en  las  terceras  personas  de  ambos  números' 
del  pretérito  absoluto  ;  en  la  primera  persona  de  plural  del 
imperativo  j  en  la  primera  y  segunda  personas  de  plural  del 
presente  de  subjuntivo ;  en  todo  el  imperfecto  y  futuro  del  mis- 
mo modo,  y  en  el  jerundio.  —  Están  comprendidos  en  la  clase 
quinta  :  adherir,  advertir,  aferir,  arrepentirse;  concernir,  confer- 
ir, controvertir,  convertir;  deferir,  diferir,  diferir,  discernir, 
divertir;  herir,  hervir,  inferir,  injerir,  invertir;  mentir;  perver- 
tir, pr e f ti ñr,  proferir;  referir,  requerir;  sentir }  sujerir;  trasferir, 
zaherir. 


38 

Componen  la  clase  sexta  los  verbos  que  tienen  el  infinitivo 
presente  acabado  en  uir,  cuando  la  u  foma  sílaba  por  sí,  su  irre- 
gularidad consiste  en  que  toman  una  y  antes  de  la  terminación: 
en  el  singular  y  tercera  persona  de  plural  del  presente  de  indi- 
cativo;  en  el  singular,  primera  y  tercera  persona  de  plural  del 
imperativo;  y  en  todas  las  personas  del  presente  de  subjuntivo, 
como  lo  hacen  los  verbos  :  argüir,  atribuir,  contribuir. 

Verbos  que  tienen  una  Conjugación  peculiar. 

Adquirir:  inquirir  se  conjuga  como  él.  Andar:  estar  tiene  las 
mismas  anomalías,  y  ademas,  la  de  decir  en  la  primera  perso- 
na de  singular  del  presente  de  indicativo  :  yo  estoi.  Asir.  liste 
verbo  es  poco  usado  en  sus  personas  irregulares.  Caber,  saber, 
éaer,  oir,  cocer,  dar,  decir.  De  los  compuestos  de  este  verbo, 
solo  contradecir,  desdecir  y  predecir  se  conjugan  como  él,  me- 
nos en  la  segunda  persona  de  singular  del  imperativo.  Los  ver- 
bos bendecir  y  maldecir  se  apartan  mas  de  su  simple,  y  tienen 
dos  participios  de  pretérito.  Bendecido,  bendito ;  maldecido, 
maldito.  Susodicho  no  tiene  mas  tiempo  que  este  participio  de 
pretérito.  Dormir,  morir,  haber,  hacer :  todos  los  compuestos 
de  este  último  se  conjugan  como  él,  menos  satisfacer.  Ir,  fu- 
gar, poder,  podrir  o  podrirse,  poner,  querer,  saber,  salir,  &er> 
tener,  traer,  valer,  venir,  ver. 

Conjugación  de  los  Verbos  impersonales  y  defectivos. 

71.  Los  verbos  impersonales  acaecer,  acontecer,  conducir, 
constar,  convenir  y  suceder  se  usan  en  las  terceras  personas  de 
singular  y  plural  :  los  demás  impersonales  solo  en  la  tercera  de 
singular.  Son  impersonales ,  a  mas  de  los  seis  mencionados: 
amanecer,  anochecer,  alborear,  escarchar,  diluviar,  granizar, 
helar,  importar,  significando  ser  conveniente.  Llover,  llovinar, 
molliznar  o  molliznear ,  nevar,  parecer,  en  significado  de  afir- 
mación dudosa.   Relampaguear,  tronar,  ventear,  ventiscar. 

Defectivos.  72.  Abolir  :  carece  de  los  presentes  de  indica- 
tivo, imperativo  y  subjuntivo.  Asir  :  no  se  usa,  sino  pocas  veces, 
en  ia  primera  persona  de  singular  del  presente  de  indicativo,  en 
la  tercera  de  singular,  primera  y  tercera  de  plural  del  impera- 
tivo, y  en  el  presente  de  subjuntivo.  Cocer :  no  están  en  uso  su 
primera  persona  do  plural  del  imperativo,    ni  la  primera  ni  se- 


39 

gunda  del  mismo  námero  del  presente  de  subjuntivo.  Erguir : 
carece  de  los  presentes  de  indicativo  y  subjuntivo,  y  todo  él  es 
de  poco  uso.  Nacer  no  se  usa  en  la  primera  persona  de  singu- 
lar del  presente  de  indicativo,  ni  en  el  imperativo.  Placer  caiece 
de  la  primera  persona  de  singular  del  presente  de  indicativo,  y 
cuasi  solo  se  usa  en  los  tiempos  y  personas  siguientes  :  plugo  ; 
plegué  o  plega  ;  pluguiera,  pluguiese ;  pluguiere.  También  se 
le  puede  emplear  como  regular  en  el  futuro  absoluto  Los  com- 
puestos de  placer :  complacer  y  desplacer  no  son  defectivos,  y 
siguen  en  todo  la  conjugación  de  los  irregulares  de  la  tercera 
clase.  Podrir  solo  se  usa  en  la  primera  voz  del  infinitivo ;  en  ei 
participio  podrido,  en  el  condicional  simple  podriría,  y  en  la 
segunda  persona  plural  del  imperativo  podrid.  Pacer,  raer, 
soer  carecen  de  la  primera  persona  de  singular  del  presente  de 
indicativo,  y  de  todo  el  presente  de  subjuntivo.  Soler  :  solo  se 
usa  en  el  presente  y  en  el  pretérito  coexistente  de  indicativo. 
Yacer  se  usa  en  todos  los  tiempos  simples,  menos  en  ei  preté- 
rito absoluto  y  participio  de  pretérito. 

73.  Se  ha  dicho  que  son  irregulares  los  verbos  que  mudan 
alguna  de  las  letras  radicales  de  su  presente  de  infinitivo  ;  mas 
deben  entenderse  exceptuados  de  esta  regla  aquellos  verbos,  que 
si  bien  cambian  algo  de  su  radical,  es  solo  por  conservar  a  las 
letras  de  aquella,  el  sonido  que  tienen  en  el  presente  de  infini- 
tivo, o  por  observar  las  reglas  de  ortografía  ,  pues  tales  muta- 
ciones no  constituyen  irregularidad ;  así,  por  ejemplo,  no  es 
irregular  el  verbo  tocar,  aunque  en  algunas  personas  muda  la  c 
radical  en  qu  :  yo  toqué;  toquemos;  tú  toques;  pues  esta  alte- 
ración es  indispensable  para  conservar  a  la  c  el  sonido  fuerte 
que  tiene  en  el  infinitivo.  Tampoco  es  irregular  amenazar ,  sin 
embargo  de  que  muda  la  z  en  c  en  el  pretérito  obsoluto  :  yo 
amen  acé,  y  en  el  presente  de  subjuntivo :  yo  amenace,  &a.,  por 
exijirÍo  así  una  regla  de  ortografía.  En  castellano  es  un  princi- 
pio invariable,  que  las  letras  de  la  radical  de  un  verbo  deben 
comervar  en  toda  su  conjugación,  el  mismo  sonido  qne  tienen 
en  el  presente  de  infinitivo. 

De  los  participios.  74.  Llamánse  participios  ciertos  adjetivos 
que  participan  del  verbo  en  cuanto  significan  acción,  pasión  y 
tiempo  como  él.  Se  dividen  en  activos,  que  significan  acción  y 
terminan  en  ante,  cuando  salen  ele  verbos  déla  primera  conju- 
gación, y  en  rente  si  de  la  segunda  o  tercera  ;  no  tienen  termi- 
nación  feminina,  y   toman  una  s  en  el  plural,  v.  gr.  :  amante, 


40 

vmarttés;  perteneciente,* pertenecientes;  y  en  pasivos,  que  signi- 
fican pasión  y  terminan  en  acto,  oda,  si  son  de  verbos  de  la  pri- 
mera, y  en  ido,  ¿da,  cuando  de  la  segunda  o  tercera. — Los  par- 
ticipios activos  significan  tiempo  presente  :  los  pasivos  tiempo 
pasado.  Hai  también  participios  de  futuro,  los  cuales  son  acti- 
vos y  pasivos.  Activo,  por  ejemplo:  habiendo  de  obedecer; 
pasivo  :  habiendo  de  ser  obedecido.— Son  muí  pocos  los  verbos 
que  forman  en  el  dia  participios  de  presente,  y  aun  solo  deben 
tenerse  por  tales  participios,  a  los  que  conservan  el  réjimen  da 
sus  verbos,  siendo  I03  demás  adjetivos  verbales ,  o  sustantivos, 
como  sucede  en  escribiente  fiel,  pues  aquí  escribiente  es  sustan- 
tivo. Ei  jerundio  suple  por  el  participio  de  presente  en  todos 
los  verbos  que  carecen  de  este  tiempo. — Los  participios  de  preté- 
rito que  no  terminan  en  ado  o  ido  son  y  se  llaman  irregulares, 
tales,  como  :  abierto,  absueíto,  cubierto,  dicho,  disueíto,  escrito, 
hecho,  muerto,  puesto,  resuelto,  visto,  vuelto  y  sus  compuestos, 
v.  gr.  :  encubie'to,  predicho,  8fñ.  — Algunos  verbos  tienen  dos 
participios  de  pretérito,  uno  regular  y  otro  anómalo,  como  entre 
otros,  los  siguientes  :  ahitar:  ahitado,  ahito;  bendecir:  bende- 
cido, bendito ;  compeler:  compiido,  compulso;  injerir -.injerido, 
injerto  :  prender  :  prendido,  preso  ;  oprimir  :  oprimido,  opreso  ; 
prescribir  :  prescribido,  prescrito  ;  proveer  i  proveído,  provisto; 
recluir:  recluido,  recluso;  romper :  rompido,  roto;  soltar :  sol- 
tado, suelto.  Es  de  advertir  que  los  participios  irregulares  de 
estos  verbos,  nunca  entran  en.  la  composición  de  los  tiempos 
con  haber,  y  que  mas  bien  son  unos  meros  adjetivos  verbales  o 
absoluto?,  que  no  participios  ;  de  lo  dicho  se  exceptúan  i  preso, 
prescrito,  provisto  y  roto,  que  forman  tiempos  compuestos  con 
dicho  auxiliar,  lo  mismo  que  los  regulares  ;  y  aun  ahora  es  me- 
jor dicho  :  ha  roto,  que  no  :  ha  rompido  ;  había  prescrito,  que 
no  :  prescribido.  También  suelen  usarse  con  haber  :  injerto^ 
opreso  y  supreso.  Hai  ademas  participios  de  terminación  pasiva 
y  de  significación  activa,  como  :  leido,  por  el  que  ha  leído  mu- 
cho ;  Oiüdo,  por  el  que  tiene  osadía  ,  &a.  ,  los  cuales  se  consi- 
deran como  adjetivos  derivados  de  verbos. — Todos  estos  parti- 
cipios tienen  también  significación  pasiva  en  otras  expresiones, 
lo  que  se  conoce  fácilmente  por  el  sentido.  Por  ejemplo  :  hom- 
bre sabido ;  mujer  sabida  ;  aquí  el  participio  es  activo;  y  pasivo 
en  :  cosa  sabida.  A  veces  son  verdaderos  adjetivos  verbales,  o 
nombres  sustantivos,  del  mismo  modo  que  los  participios  de 
presente,  v.  gr.  :  terreno  sembrado,  paño  tejido  :  sembrado  y  te- 


41 

fido  son  aquí  adjetivos  ;  y  sustantivos  en  :  hai  buenos  sembra- 
das ;  se  venden  níalos  tejidos. 

El  participio  pasivo  desempeña  cuatro  oficios  en  la  oración  : 
el  primero  es  usarse  como  adjetivó  concertando  en  jénero,  nú- 
mero y  caso  con  él  sustantivo,  vi  <*r. :  hombre  aplicado.  El  se- 
gundo juntarse  con  el  verbo  auxiliar  haber ,  para  formar  los 
tiempos  compuestos  de  todos  los  verbos,  en  cuyo  oficio  es  inde- 
clinable, v.  gr.  :  Pedro  habrá  renido  ;  María  habrá  venido.  El 
terceto  es  emplearse  con  los  verbos  ser  y  estar  para  formar  la 
construcción  pasiva  de  los  verbos ;  en  este  caso  concierta  en 
jénero  y  número  con  el  nominativo,  v.  gr.  :  Pedro  ha  sido  ab- 
suelio,  María  ha  sido  absueltá;  los  buenos  libros  son  leídos,  las 
buenas  costumbres  son  o  están  apreciadas.  El  cuarto  oficio  del 
participio  de  pretérito,  es  el  usarse  como  absoluto,  v.  gr.  :  to- 
mado el  gusto  al  estudio  no  hai  cosa  que  mas  delecte. 

Del  Adverbio.  75.  Adverbio  es  la  parte  de  la  oración,  que 
modifica  y  determina  a  Un  adjetivo,  a  un  verbo  o  a  otro  adver- 
bio. —  Hai  adverbios  simples,  que  son  los  que  constan  de  una 
sola  voz,  como  :  cerca,  lejos ;  y  compuestos,  que  se  forman  del 
simple  y  alguna  sílaba  ó  palabra  que  se  le  agrega,  como  :  a  mas, 
ademas,  buenamente  y  todos  las  acabados  en  mente.  Hai  tam- 
bién expresiones  compuestas  cíe  dos  o  mas  voces,  que  por  tener 
significado  de  adverbios,  se  llaman  expresiones  o  modos  ad- 
verbiales, tales  como  :  de  donde,  desde  lejos,  aquí  cerca,  &a. 
Subdivídensé  los  adverbios  en  varias  clases  según  su  diferente 
significación.  1.°  Los  que  significan  el  lugar  donde  se  verifica 
lo  que  expresa  el  verbo  sé  llaman  dé  lugar,  y  son  :  ahí,  allí, 
allá,  acá,  acullá,  cerca,  lejos,  donde,  adonde,  dentro,  fuera, 
arriba,  abajo,  delante,  detras,  encima,  debajo  :  2.°  los  que  ex- 
presan la  época,  o  el  momento  en  que  se  ajecuta  a  sucede  lo 
que  el  verbo  significa,  se  llaman  de  tiempo,  y  son  :  hoi,  ayer, 
mañana,  ahora,  luego,  tarde,  temprano,  presto,  pronto,  siempre, 
nunca,  jamas,  ya,  mientras  :  3."  los  hai  dé  modo,  que  manifies- 
tan como  se  hacen  las  cosas  :  bien,  mal,  así,  quedo,  recio,  des- 
pacio, alto,  bajo,  buenamente,  malamente,  y  la  mayor  parte  de 
los  acabados  en  mente  :  4.°  dé  cantidad,  que  expresan  abun- 
dancia o  escasez,  como  :  mucho,  poco,  mui,  harto,  bastante, 
tan,  tanto,  cuanto,  algo,  nada  :  5.*  de  comparación,  que  la  sig- 
nifican entre  las  personas  o  cosas,  como  :  mas,  ménos^  mejor, 
peor  :  6.°  de  orden,  que  expresan  el  qua  hai  eñtie  íos  objetos, 
cómo  i  primeramente,  últimamente,  sucesivamente,  antes,  des- 

6 


42 

pues  :  7.°  de  afirmación,  que  sirven  para  corroborar  la  signifi- 
cación del  verbo,  como  :  sí,  cierto,  ciertamente,  verdaderamente, 
indubitablemente  :  8.°  de  negación,  que  se  usan  para  negar, 
como  :  no,  de  ninguna  manera,  nada  menos:  9.°  da  duda  ,  los 
que  la  significan,  como  :  acaso,  quizá,  tal  vez. 

Advertencias  particulares  sobre  algunos  adverbios.  76.  Jamas 
se  usa  por  nunca,  y  se  suele  juntar  con  él  para  dar  mas  fuerza 
a  la  oración,  v.  gr.  :  nunca  jamas  lo  haré.  Cuando  se  junta  ja- 
mas con  siempre,  lo  que  comunica  grande  enerjía  a  la  expresión, 
toma  un  sentido  opuesto  al  de  nunca.  Por  ejemplo  :  por  siempre 
jamas  me  acordaré,  equivale  a  :  me  acordaré  en  todo  tiempo.  — 
.Yunca  niega  con  extensión  a  todos  los  tiempos  del  verbo  a  que 
se  junta. — JYo,  ademas  de  negativo,  sirve  para  avivar  la  afirma- 
ción, como:  mejores  el  trabajo  que  no  la  ociosidad.  Dos  adver- 
bios negativos,  o  dos  palabras  que  significan  negación  ,  niegan 
con  mas  fuerza  en  castellano,  como  :  no  salga  ninguno.  Esto  se 
ha  de  entender  cuando  las  dos  negaciones  no  se  destruyen  mu- 
tuamente, como  sucede  en  este  ejemplo  :  no  quiero  sino  verle, 
que  vale  tanto  como  :  quiero  verle,  y  a  este  se  reduce  mi  quertr. 
Las  des  negaciones  nunca  han  de  ir  juntas,  sino  separadas  por 
el  verbo,  v.  gr.  :  no  quiero  nada. — -Mas  y  menos,  a  mas  de  jun- 
tarse a  los  verbos,  se  unen  también  a  los  adjetivos  positivos,  y 
a  algunos  sustantivos  adjetivos  para  compararlos,  v.  gr.  :  los 
?u'ños  son  menos  prudentes  que  los  ancianos ;  Pedro  es  mas  o 
menos  hombre  que  Juan.  Asimismo  se  juntan  con  el  verbo  sin 
poner  sustantivo  ni  adjetivo,  como:  mas  es  hacer  que  decir ; 
ménes  es  decir  que  hacer  ;  en  cuyo  caso  se  comparan  entre  sí 
los  verbos  usados  como  sustantivos.  También  se  juntan  con 
otros  adverbios  y  con  modos  adverbiales,  como  :  oye  mas  aten- 
tamente.—  Muí,  por  razón  de  dar  calidad  en  grado,  se  junta 
con  los  adjetivos,  sustantivos  adjetivados  y  adverbios,  y  lleva 
siempre  el  verbo  expreso  o  suplido,  expreso  :  Pedro  es  mui  bue- 
no,  suplido  :  mui  bueno. — -Donde  y  cuando  se  anteponen  a  los 
verbos  y  sirven  para  preguntar,  como  :  ¿  Dónde  vives?  Cuándo 
vienes?  Y  también  para  afirmar,  como  :  Donde  falta  la  virtud 
no  hai  amistad;  cuando  vengas  avisa.  —  Los  adverbios  en  mente 
denotan  por  lo  común  el  modo  de  la  acción  de  los  verbos  con 
que  se  juntan,  como  :  toca  diestramente;  y  también  el  orden  y 
tiempo,  como:  primeramente,  últimamente,  sucesivamente ;  o  la 
afirmación,  como  :  ciertamente.  Cuando  vienen  seguidos  dos  o 
mas,   pide  el  buen  uso  que  se  suprima    la  terminación   mente 


43 

en  lodos,  monos  en  el  ultimo  ,  v.  gr.  :  Cicerón  habíala  sa- 
bia y  elocv entórnente;  César  escribió  clara,  concisa  y  clegd?i- 
tonoite. 

77.  Muchos  adverbios  pasan  a  ser  adjetivos  sin  variar  de  ter- 
minación, y  muchos  adjetivos  pasan  a  ser  adverdios  con  su  ter- 
minación masculina  singular.  Cuando  ocurre  duda  sobre  si  una 
palabra  es  adjetivo  o  adverbio,  tengase  presente  que  si  admite 
concordancia  con  algún  sustantivo  expreso  o  que  pueda  suplirse, 
es  adjetivo:  cuando  no  la  admite  es  adverbio.  En  este  ejem- 
plo.: el  clia  está  claro,  claro  es  un  adjetivo  que  concierta  con  el 
\susjantivo  dia;  en  el  siguiente  :  Pedro  habló  claro,  claro  es  ad- 
tyíg^io  de  modo,  y  determina  al  verbo  hablar.  De  la  misma  es- 
'  pél|e  y  uso  son  :  mal,  oscuro,  bajo,  alto,  mejor,  peor,  mucho, 
ptiop,  quedo,  recio,  temprano,  presto,  pronto  y  otros. 
.  78.  Otros  hai  que  se  usan  como  adverbios  y  como  sustanti- 
vos ¿  no  conocen  el  bien  que  le  hacen;  la  mañana  está  fresca; 
la  nada  es  lo  que  nos  existe.  En  estos  ejemplos  las  palabras  : 
bien,  mañana  y  nada  son  sustantivos,  y  adverbios  en  los  si- 
guientes :  habla  bien;  mañana  vendrá  ;  nada  me  ha  contado. 
Por  último,  asi  como  se  ha  dicho  de  los  acabados  en  mente,  los 
hai  que  pertenecen  a  dos  clases,  como  :  luego  y  después ,  que 
son  adverbios  de  tiempo,  cuando  se  dice  :  luego  iré ;  vendrá  des- 
pués ;  y  de  lugar,  y  aun  de  orden,  diciendo  :  el  presidente  iba 
el  primero,  después  el  vice  presidente,  luego  el  mas  antiguo  ;  e 
igualmente  de  los  demás,  que  por  el  sentido  de  la  oración  es, 
íácil  conocer  a  que  clase  pertenecen. 

De  la  Preposición.  79.  Preposición  es  la  parte  de  la  oración 
que  sirve  para  indicar  la  relación  que  existe  entre  dos  palabras 
o  ideas.  En  estas  expresiones,  por  ejemplo  :  yo  amo  a  Dios;  tú 
confias  en  Dios;  aquel  sustituye  por  Pedro  ;  el  esclavo  adquiere  . 
por  su  señor  ;  las  preposiciones  a,  en,  por,  para,  dan  a  conocer 
las  relaciones  que  hai  entre  Dios,  Pedro  y  señor,  con  la  otra 
persona  que  entra  en  las  precedentes  expresiones. 

80.  Las  verdaderas  preposiciones  castellanas  se  reducen  a 
estas  :  a,  arte,  con,  contra,  de,  desde,  en,  entre,  hacia,  hasta, 
para,  por,  según,  sin,  sobre,  tras. 

81.  Las  diferencias  entre  los  adverbios  y  preposiciones,  son 
las  siguientes  :  1.a  La  preposición  afecta  a  dos  palabras,  mién-  , 
tras  que   el  adverbio  modifica  a  una  sola;  2.a  el  significado  de 
las  preposiciones  es  bastante  vago,  y  su  determinación  depende 
de  las  palabras  cuyas  relaciones  expresan  ;   el   de  los  adverbios 


44 

es  mas  determinado  :  por  último,  las  preposiciones  son  palabras 
simples,  o  primitivas ,  cuando  los  adverbios  son  cuasi  todos  o 
derivados,  o  compuestos  ;  y  algunos  verdaderos  nombres  em- 
pleados como  adverbios 

De  la  Conjunción.  82.  Conjunción  es  la  parte  de  la  oración 
que  sirve  para  unir  y  enlazar  las  oraciones  unas  con  otras.  — 
Las  conjunciones  son  copulativas,  disyuntivas,  distributivas, 
adversativas,  condicionales }  causales,  comparativas,  continua- 
tivas, ilativas  y  finales. 

83.  Copulativas  son  las  que  enlazan  simplemente  las  oracio- 
nes unas  con  otras,  como  :  y,  e ,  en  sentido  afirmativo  ;  ni  en  el 
negativo;  que,  para  juntar  los  dos  términos  de  una  compara- 
ción, o  ios  verbos  de  terminante  y  determinado,  v.  gr.  :  Pedio 
y  Juan  vienen;  ni  Pedro  ni  Juan  vienen;  creo  que  Vd.  se  equi- 
voca; mas  sabe  Pedro  que  Juan.  Disyuntivas  son  las  que  sig- 
nifican división,  o  alternativa  entre  las  cosas  :  cuando  desempe- 
ñan este  segundo  oficio  se  llaman  distributivas,  tales  son  :  o,  u, 
ora,  ya,  bien,  siquiera,  sea  que.  Ejemplos  ;  Juan  o  Francisco; 
ya  rié,  ya  llora;  mujer  u  hombre.  —  Adversativas  son  las  que 
expresan  alguna  oposición  y  contrariedad  entre  lo  dicho  y  lo 
que  se  va  a' decir,  como  :  mas,  pero,  cuando,  aunque,  bien  que, 
dado  que,  sino,  v.  gr.  :  el  dinero  hace  ricos  a  los  hombres^  pero 
no  dichosos.— Condicionales  son  las  que  denotan  alguna  condi- 
ción, o  necesidad  de  que  se  verifique  alguna  cosa,  como  :  si,  si 
no,  como,  con  tal  que,  v.  gr.  :  si  tio  estudiéis  serás  ignorante; 
come \a  prendas  te  premiaré  ;  si  cumplen  tus  obligaciones  serás 
feliz. -—Causales  son  los  que  preceden  a  aquellas  oraciones  en 
que  se  da  el  motivo,  o  razón  de  alguna  cosa,  como  :  porque, 
pues,  pues  que,  puesto  que,  ya  que,  v.  gr.  :  no  pudo  ir  porque 
estaba  ausente  ;  lo  haré  ya  que  lo  mandas. — Comparativas  son 
las  que  comparan  unas  cosas  y  oraciones  con  otras,  y.  gr.  :  como, 
asi,  así  como,  tal  como.  Ejemplo  :  tos  buenos  consejos  instruyen 
así  como  los  buenos  ejemplos.  —  Las  continuativas  sirven  para 
continuar  en  la  oración,  como  :  pues,  así  que,  puesto,  supuesto 
que,  otrosí,  entretanto,  v.  gr.  :  digo,  pues,  que  salió;  puesto 
que  te  favorecen  sé  agradecido.  - —  ilativas  son  las  que  acompa- 
ñan a  la  ilación  o  consecuencia  que  se  saca  de  las  premisas,  v. 
gr.  :  pues ,  por  tanto ,  por  lo  mismo  ,  de  consiguiente ,  luego. 
Pienso,  luego  existo.— Las  finales  señalan  el  fin  y  objeto  de  la 
oración,  como  :  para  que,  a  fin  de  que,  en  fin,  v.  gr.  :  se  propo- 
nen los  premios  de  la  virtud  para  que  la  amemos. 


45 

84.  Las  conjunciones  que  constan  de  una  sola  palabra  se  lla- 
man simples,  como  :  y,  e,  ni,  que,  o;  las  que  constan  de.  dos  o 
mas,  ya  se  escriban  separadas  ,  ya  juntas  ,  como  :  porque,  así 
que,  &a.,  se  dicen  compuestas.  También  hai  expresiones  con- 
juntivas, las  cuales  constan  de  dos  o  mas  voces,  tales  como  es- 
tas :  aun  cuando,  a  menos  que,  con  tal  que,  fuera  de  que,  entre 
tanto  que,  mientras  que,  dado  que. 

85.  La  conjunción  que  se  distingue  del  relativo  que,  en  que 
éste  viene  siempre  después  de  nombre  o  pronombre,  expreso  o 
suplido,  y  puede  convertirse  en  el  cual,  la  cual,  los  cuales,  las 
cuales,  según  el  jénero  y  número  del  antecedente,  sin  que  varié 
el  sentido;  pero  el  que  conjunción  viene  siempre  ligando  los  dos 
términos  de  una  comparación,  o  dos  verbos,  y  nunca  puede  va- 
riarse por  las  expresiones  antedichas.-^-  Una  misma  conjunción 
puede  pertenecer,  ya  a  una  clase,  ya  a  otra  diversa. 

De  la  Interjección.  86.  La  interjección  es  la  parte  de  la 
oración  que  sirve  para  expresar  los  diferentes  afectos  del  ánimo, 
y  también  para  llamar  la  atención.  Conio  las  interjecciones  son 
una  manifestación  espontánea  de  la  pasión  que  nos  mueve,  pen- 
de mucho  su  significación  del  tono  con  que  las  proferimos,  o  de 
la  acción  con  que  las  acompañamos  ;  y  asi  es  que  una  misma 
voz  sirve  para  expresar  afectos  mui  diversos,  y  aun  á  veces 
opuestos.  La  interjección  ai. expresa  en  ocasiones  alegría,  en 
otras  dolor,  y  en  otras  horror,  sorpresa  o.  espanto.  Con  la  inter- 
jección he  llamamos  la  atención.,  amenazamos,  o  denotamos  no 
haber  entendido  lo  que,  se  nos  dice,  seg.ua  los  casos.  Sin  em- 
bargo algunas  están  destinadas  para  indicar  este  o  el  otro  afec- 
to.—Las  interjecciones  de  uso  mas.  frecuente,  son  :.  ah,  ai,  as- 
cuas, /iota,  oh,  carqmbg,  cespita,  Dios  mío,  Jesús,  Válgame 
Dios,,  bravo;  bueno,  bueno;  grandemente,  lijido,  SQ¿m,  vaya;  ta, 
ta;  tale,  chito,  ojalá,  Virjen  Santa,  pluguiera  a  Dios;  ánimo, 
ce,  ea0  puf,  peste  ;  y  las  voces  con  que  hablamos  o  animamos  a 
los  animales  :  chus,  zuzo,  so.  o  xo,  arre,  pi  pi  q  piq  pió,  &a.  — _ 
Las  interjecciones  compuestas  de  muchas  palabras,  se  conside- 
ran conao  verdaderas  oraciones.. 

De  las.  Figuras  de  dicción.  87.  Se  llaman  figuras  de  dicción 
ciertas  licencias  que  se  han  introducido  en  el  uso  de  algunas 
voces,  ya  quitando,  ya  añadiendo,  o  ya  mudando  algunas  letras 
o  sílabas  con,  el  fin  de  suavizar  su  pronunciación.  Llámanse  fi- 
guras de  dicción,  porque  se  cometen  solo  en  las  palabras,  a  di- 
ferencia de  las  de  construcción,  que  pertenecen  a  la  Sintaxis. 


46 

Las  figuras  de  dicción  están  comprendidas  bajo  el  nombre  jené- 
rico  de  Metaplasmo,  que  quiere  decir  transmutación  o  transfor- 
mación.— El  metaplasmo  se  divide  en  nueve  figuras,  que  son  : 
Metátesis,  Antítesis,  Sinalefa,  Aféresis,  Síncopa,  Apócope, 
Prótesis,  Epéntesis  y  Paragoje.— Metátesis  es  la  figura  por  la 
cual  se  mudaba  en  lo  antiguo  el  orden  de  las  letras,  como  :  per- 
lado por  prelado;  dejalde  por  dejadle.—  La  Antítesis  u  oposi- 
ción se  comete  cuando  no  solo  se  muda  el  orden,  sino  las  mis- 
mas letras,  como:  calonj'ia  pox  canonjía  ;  decillo  por  decirlo. — 
Por  la  Sinalefa,  se  suprima  la  vocal  en  que  acaba  una  palabra, 
porque  la  siguiente  empieza  también  con  vocal,  v.  gr.  :  del  por 
de  el ;  al  por  a  el ;  estotro,  estotra;  estotios,  estotras;  esotro, 
esotra;  esotros,  esotras ;  por  este  otro,  esta  otra;  estos  otros,  es- 
tas otras;  ese  otro,  esa  otra;  esos  otros,  esas  otras. — Por  la  Afé- 
resis omitimos  una  letra  o  sílaba  en  principio  de  palabra,  como: 
norabuena,  noramala ;  por  enhorabuena,  enhor -amala. — La  Sín- 
copa o  diminución  es  la  figura  por  la  cual  quitamos  alguna  letra 
o  sílaba  en  medio  de  dicción,  como  :  cornado  por  coronado;  hi- 
dalgo por  hijodalgo;  navidad  por  natividad;  párrafo  por  pará- 
grafo.— La  Apócope  o  encojimiento  se  comete  cuando  supri- 
mimos alguna  letra  o  sílaba  al  fin  de  la  voz,  como  :  un,  algún, 
ningún,  por  uno,  alguno,  ninguno;  gran  por  grande;  sai?  por 
santo. — La  Prótesis  se  cornete  añadiendo  letra  o  silaba  al  prin- 
cipio de  la  dicción,  como  :  abajar  por  bajar  ;  asentarse  por  sen- 
tarse. — Cometemos  la  Epéntesis  cuando  añadimos  letra  o  sílaba 
en  medio  de  dicción,  como  :  corb?iica  por  crónica.  —  La  Para- 
goje se  comete  añadiendo  al  fin,  como  :  amare  por  a?nar:  felice 
por  feliz. 

88.  Tenemos  una  multitud  de  voces  que  en  su  orejen  no  se 
usaban  como  ahora  se  emplean,  sino  por  Metaplasmo,  las  cua- 
les con  el  trascurso  del  tiempo  y  por  las  mejoras  que  ha  recibi- 
do nuestra  lengua,  se  han  convertido  en  dicciones  propias,  de 
manera  que  ya  no  podemos  separarnos  de  la  práctica  estable- 
cida. En  este  caso  se  hallan,  entre  otras  muchas-:  estudio,  en- 
tra?nbos,  dijeJ  ciencia,  por  studio,  entramos ¡  dix,  sciencia,  co- 
mo se  decia  antiguamente.  Hai  muchas  voces  que  se  usan  in- 
diferentemente con  Metaplasmo  o  sin  él,  tales,  como  por  ejem- 
plo :  ñagaza  y  añagaza  ;  prisa  y  priesa;  fleco  y  flueco;  rigoroso 
y  riguroso;  hierro  y  fierro. 

89.  Las  figuras  de  dicción  propiamente  dichas  ,  esto  es,  las 
que  lo  son  para  nosotros,   no   pueden  usarse  en   la   prosa  fuera 


47 

de  aquellos  casos  en  que  están  autorizadas  por  nuestros  escrito- 
res dignos  de  imitación ,  y  por  la  conversación  de  las  personas 
ilustradas;  y  en  la  poesía  cuando  es  permitido  echar  mano  de 
arcaísmos  (palabras  o  frases  anticuadas).  No  puede  usarse  de 
arcoismos  en  la  poesía,  habiendo  voces  igualmente  propias  y 
significativas  en  nuestro  diccionario  moderno,  sino  con  las  pre- 
cauciones y  en  los  casos  siguientes  :  1.°  el  poeta  no  ha  de  es- 
tenderse a  mas  palabras  que  las  que  hayan  sido  empleadas  con 
aceptación  por  nuestros  clásicos,  y  que  no  hayan  caido  en  un 
absoluto  desuso  :  2°  es  preciso  que  de  su  empleo  resuelte  algu- 
na ventaja,  ya  produciendo  impresiones  mas  enérjicas,  ya  en 
favor  de  la  armonía  y  ritmo  del  verso» 

90.  En  cuanto  a  las  palabras  que  indiferentemente  se  usan 
con  metaplasmo  o  sin  él,  podemos  emplearlas  a  nnestro  alve- 
drío,  cuidando,  sin  embargo,  de  adherirnos  siempre  el  uso  mas 
recibido  en  la  sociedad  culta. —En  el  estado  presente  ele  perfec- 
ción a  que  ha  llegado  nuestro  idioma,  nadie  debe  creerse  auto- 
rizado a  introducir  novedades  que  no  se  funden  en  la  mas  evidente 
necesidad  y  estrecha  analojía.— Debemos  resistir  con  empeño 
toda  alteración  que  empobrezca  la  lengua  de  sonidos  propios 
suyos,  y  que  debilite  el  vigor  de  sus  diversas  pronunciaciones. 
— Las  voces  extranjeras  adoptadas  por  nuestro  idioma  deben 
tomar  una  estructura  propia  del  castellano ,  como  ha  sucedido 
con  la  voz  Psicolojia  de  oríjen  griego,  que  escribimos  y  pro- 
nunciamos sicolojia;  y  como  lo  ha  efectuado  el  uso  con  salmo, 
seudoprofeta,  seudónimo,  &a.  Los  nombres  propios  extranjeros 
no  castellanizados,  deben  pronunciarse  y  escribirse,  en  cuanto 
sea  posible,  como  se  pronuncian  y  escriben  en  el  idioma  a  que 
pertenecen,  para  que  no  llegue  a  desconocerse  su  oríjen. 


SXSfttilSlIÍ 


Del  Período  y  de  la  Proposición,  91.  Período  es  la  reunión 
de  dos  o  mas  proposiciones  ligadas  entre  sí,  y  dependientes  de 
la  principal.  Ejemplos  :  La  suerte,  que  siempre  varía,  no  os 
ha  prometido  una  felicidad  pura ,  mientras  viviereis  en  este 
mundo, 

Hai  tres  clases  de  proposiciones  :  principal,  incidente  f  refér- 
encial  o  conjuntiva.  —  Proposición  principal  es  aquella  que 
presenta  un  sentido  completo  por  sí  sola,  y  de  que  dependen 
las  demás  que  entran  en  el  período.  El  que  he  puesto  arriba 
consta  de  tres  proposiciones,  la  principal  es  :  La  suerte  nó  os 
ha  prometido  una  felicidad  pura  ,  porque  presenta  un  sentido 
completo  por  sí  sola,  y  porque  las  otras  dos  no  pueden  tenerlo 
sin  ella.  — :  Proposición  incidente  es  la  que  recae  sobre  alguna 
palabra  de  la  principal  :  no  puede  colocarse  antes  del  término  a 
quien  modifica,  y  se  une  siempre  a  la  principal  por  medid  de 
algún  relativo ;  la  oración  :  que  siempre  varia  ,  es  incidente,  y 
está  modificando  a  la  palabra  suerte. — Hai  dos  ciases  dé  inciden- 
tes :  determinativas  y  explicativas.  Las  primeras  son  necesarias 
para  limitar  la  significación  del  término  modificado  por  ellas, 
por  lo  que  no  pueden  quitarse  sin  que  varié  notablemente  el 
sentido  de  la  proposición ;  las  segundas  explican  o  aclaran  el 
sentido  del  término  modificado,  pero  nada  influyen  en  su  sig- 
nificado, por  lo  cual  no  son  necesarias.  La  incidente  :  que  siem- 
pre varia,  es  explicativa.  En  este  ejemplo :  Los  hombres  que 
aman  a  Dios  son  dichosos ,  la  incidente  :  que  aman  a  Dios  es 
determinativa.  —  Una  incidente  puede  modificar  a  otra  inci- 
dente; por  último,  varias  incidentes  pueden  recaer  sobre  un 


49 

mismo  terminó. — Proposición  referencial  o  conjuntiva  es  aque- 
lla que  modifica  el  sentido  entero  de  la  principal,  añadiéndole 
la  idea  de  alguna  circunstancia  de  tiempo,  de  causa,  de  medio, 
&a.  :  se  junta  siempre  a  la  principal  por  medio  de  conjunciones 
o  de  frases  conjuntivas.  La  proposición  :  mientras  viviereis  en 
este  mundo,  es  referencial  o  conjuntiva.  Las  oraciones  de  esta 
clase  pueden  colocarse  antes  o  después  de  la  principal,  y  aun,  a 
veces,  intercalarse  entre  sus  términos,  como  se  ve  en  el  período 
propuesto,  pues  a  mas  de  expresarse  como  se  hizo  arriba,  admite 
igualmente  bien  estas  dos  formas  :  Mientras  viviereis  en  este 
mundo,  la  suertei  que  siempre  varia,  no  os  ha  prometido  una 
felicidad  pura  ;  y  :  La  suerte,  que  siempre  varia,  mientras  vi- 
viereis en  este  mundo,  no  os  ha  prometido  una  felicidad  pura  (l). 

9 1 .  Toda  oración  consta  de  dos  términos  principales ,  que 
son  :  sujeto  y  atributo  :  sujeto  es  la  palabra  o  reunión  de  pala- 
bras que  representa  el  objeto  de  que  se  habla. — Atributo  es  la 
palabra  o  reunión  de  palabras  que  manifiesta  la  calidad,  accicn, 
estado  o  situación  del  sujeto.  Ejemplo  :  los  libros  morales  son 
útiles:  las  palabras  los  libros  moraxes  forman  el  sujeto  de  esta 
oración,  y  Tas  demás  el  atributo  de  la  misma. 

92.  De  los  complementos.  —  Complemento  es  aquella  palabra 
o  reunión  de  palabras  que  se  junta  a  alguno  de  los  términos  de 
la  proposición,  para  determinarlo  o  explicarlo.  Puede  llamarse 
predicado,  cuando  es  un  adjetivo,  o  un  sustantivo  adjetivado,  que 
se  refiere  al  sujeto  y  viene  después  del  verbo,  v.  gr.  :  Pedro  es 
alto;  alto  es  aquí  predicado. 

Del  Análisis.  93.  Analizar  una  proposición  es  distinguir  el 
sujeto  del  atributo,  y  señalar  los  complementos  de  uno  y  otro, 
determinando  al  mismo  tiempo  la  naturaleza  de  estos  últimos, 
y  la  palabra  sobre  que  recae  cada  uno  de  ellos.  De  este  trabajo 
resulta  la  perfecta  intelijencia  del  sentido. 

94.  En  el  sujeto  está  necesariamente  comprendido  el  nomi- 
nativo, cuya  primera  dicción  ha  de  ser  por  necesidad  un  sustan- 
tivo o  palabra  que  haga  veces  de  tal,  v.  gr.  :  el  hombre  temeroso 
de  Dios  guarda  las  leyes  divinas  y  humanas.  — -En  el  atributo 
entra  primeramente  el  verbo,  que  a  veces  lo  forma  por   sí  solo, 

(I)  La  frase  se  diferencia  de  la  proposición,  en  que  la  primera  consiste 
en  la  forma  o  estructura  que  se  da  al  pensamiento,  de  manera  que  con 
una  misma  idea  se  pueden  formar  tantas  fraees  cuantas  construcciones 
diversas  p'ueda  admitir  aquella;  pero  la  proposición  es  tiempie  la  misma, 
mientras  el  sujeto  y  atributo  no  varian. 

7 


50 

así  como  mui  a  menudo  el  sujeto  se  compone  solo  del  nominati- 
vo, el  cual  es  frecuentísimamente  una  sola  palabra;  pero  el  no- 
minativo es  siempre  el  termino  principal  del  sujeto,  y  el  verbo 
el  término  principal  del  atributo.  —  El  nominativo  puede  ser 
modificado  por  un  adjetivo,  por  un  complemento  y  poi  una  pro- 
posición incidente.  El  verbo  puede  serlo  por  un  complemento 
y  por  un  adverbio. —  Todas  las  partes  de  la  oración  pueden  ser 
modificadas  por  otras. 

95.  Hai  palabras  sin  las  cuales  no  puede  existir  oración  ni 
sentido  alguno.  Estas  palabras  son  :  el  nominativo  y  el  verbo  : 
y  otras  que  no  son  indispensables;  pero  que  sirven  para  explicar 
o  determinar  el  significado  de  los  términos  principales,  y  tam- 
bién para  explicarse  y  determinarse  las  unas  a  las  otras  :  estos 
térm.inos  explicativos  o  determinativos,  son:  el  adjetivo,  el  ad- 
verbio, el  complemento  y  el  predicado. 

96.  Hai  tres  clases  de  complemento  :  directo  o  acusativo, 
indirecto  o  dativo  y  ordinario  {[).  Los  complementos  dativo 
y  acusativo  modifican  constantemente  al  verbo  :  el  segundo  es 
indispensable  para  determinar  el  sentido  de  todo  verbo  activo 
transitivo. — El  ordinario  puede  modificar  a  cualquiera  término 
de  la  proposición. — Complemento  oidinario  es  el  conjunto  de 
dos  o  mas  palabras  que  se  añade  a  cualquiera  término  de  la 
proposición,  con  el  fin  de  esclarecerlo  o  determinarlo.  HaL  pues, 
dos  clases  de  complemento  ordinario  :  determinativo  y  explica- 
tivo. El  determinativo  contrae  y  circunscribe  la  significación 
del  término  modificado,  a  un  sentido  particular,  despojándolo 
de  la  demasiada  extensión  que  por  sí  mismo  tiene;  por  lo  que 
no  puede  suprimirse  sin  que  se  altere  el  significado  de  la  propo- 
sición, v.  gr.  :  Los  hombres  de  buenas  costumbres  gozan  de  la 
estimación  pública  ;  donde  no  puede  quitarse  el  complemento 
de  buenas  costumbres,  sin  cambiar  notablemente  el  sentido, 
pues  cualquiera  ve  que  estas  palabras  limitan  a  una  especie  par- 
ticular, la  significación  demasiado  comprensiva  de  la  voz  hom- 
bres; luego,  este  complemento  es  determinativo. — El  explicati- 
vo no  hace  mas  que  aclarar  o  explayar  el  sentido  del  término 
sobre  el  cual  recae,  y  por  lo  mismo  puede  suprimirse.  Ejemplo: 
yo  he  leido  tu  carta  con  gusto  ;  quitando  el  complemente  con 
gusto,  no  muda  el  sentido  de  la  oración,  luego,  este  comple- 
mento es  explicativo. 

(1)  Los  do¿  primeros  se  hallan  definidos  al  principio  de  este  tratado. 


51 

División  de  la  Sintaxis.  97.  L^s  reglas  de  la  sintaxis  están 
comprendidas  en  estos  tren  capítulos  :  Concordancia,  liéjimen  y 
Construcción.-—  Concordancia  es  la  corresponda ncia  que  guardan 
entre  sí  las  partes  declinables  de  la  oración,  acomodándose  a  un 
mismo  jénero,  número  y  caso;  o  a  un  mismo  jénero  y  número; 
o  por  último,  a  un  mismo  número  y  persona  — -Réjimen  es  la 
dependencia  que  guardan  unas  palabras  de  otras  en  la  oración. 
— Construcción  se  llama  la  colocación  que  deben  tener  las  pa- 
labras en  el  discurso,  para  expresar  con  propiedad  nuestras 
ideas. — Las  reglas  que  da  la  Gramática  acerca  de  la  Construcción, 
no  son  ni  pueden  ser  completas  :  la  Construcción  se  aprende 
con  la  lectura  de  los  buenos  escritores  y  el  trato  de  las  personas 
cuitas. 

De  la  Concordancia  y  Béjimen.  98.  Las  concordancias  son 
cuatro  :  de  artículo  y  nombre,  de  sustantivo  y  adjetivo,  de  no- 
minativo y  verbo,  de  relativo  y  antecedente.— Las  partes  de  la 
oración  que  pueden  rejir  a  otras,  son  :  el  nombre  sustantivo  o 
pronombre,  el  verbo  activo,  la  'preposición  y  la  conjunción. — 
Rije  la  palabra  de  que  depende  la  significación  de  otra,  de. 
suerte  que  si  se  omite  la  primera,  varía  el  sentido  de  la  segunda, 
que  es  la  rejida,  o  resulta  un  defecto  mui  notable  en  la  pro- 
posición. 

Sintaxis  del  Artículo.  99.  El  artículo  concierta  con  el  nom- 
bre en  jénero,  número  y  caso,  v.  gr.  :  el  caballo  es  hermoso;  los 
caballos  so?i  hermosos ;  la  naranja  es  agradable  ;  las  naranjas 
son  agradables.  Solo  deja  de  concertar  en  jénero,  el  artículo 
con  el  nombre,  cuando  éste  es  femenino  singulai  y  empieza  con 
a  acentuada,  v.  gr.  :  el  ala  ;  las  alas.  —  Debe  usarse  el  artículo 
definido  :  I .°  delante  de  los  sustantivos  apelativos,  que  van  par- 
ticularizados por  algún  adjetivo,  por  un  relativo  o  por  cualquiera 
otro  calificativo,  v.  gr.  :  la  noticia  que  ha  llegado  :  2.°  siempre 
se  antepone  al  adjetivo  mismo,  y  también  a  propio,  cuando  éste 
es  sinónimo  de  aquel,  v.  gr.  :  la  misma  o  la  propia  causa  :  3.°  se 
emplea  en  los  superlativos  relativos  antepuesto  al  adverbio,  v. 
gr.  :  Nerón  es  el  mas  cruel  de  los  tiranos  :  4.°  siempre  ha  de 
ponerse  donde  quieren  concretarse  los  nombres  a  una  idea  par- 
ticular, por  lo  que  sí  decimos  :  hubo  mucho  concurso  el  segundo 
y  último  dia  de  la  feria,  expresamos  que  el  segundo  fué  el  últi- 
mo ;  mas  si  decimos  :  el  segundo  y  el  último,  damos  a  entender 
que  estuvo  concurrida  el  spgutidb  dia,  y  otro  posterior  que  fué 
el  último  :  5.°  el  artículo  definido  solo  puede  preceder  a  un  sus- 


52 

tantivo,  a  un  adjetivo,  a  los  relativos  que,  cual,  y  al  infinitivo 
cuando  hace  veces  de  sustantivo.  A  veces  se  interpone  entre  ei 
nombre  y  artículo  alguna  palabra,  y.  gr.  :  la  nunca  bastante 
potiderada  égloga. 

100.  El  artículo  lo  no  se  junta  a  ningún  nombre  sustantivo, 
porque  no  los  hai  neutros  en  castellano  ;  y  asi  solo  concierta  con 
los  adjetivos  que  van  sin  sustantivo  en  la  oración,  pudiendo  en- 
tonces explicarse  por  un  sustantivo  abstracto,  y.  gr.  :  lo  blanco 
de  la  nieve,  que  vale  tanto  como  :  la  blancura  de  la  nieve. 

Concordancia  del  Nombre.  El  adjetivo  concierta  con  el  sus- 
tantivo en  j enero,  número  y  caso.  En  esta  concordancia  deben 
observarse  las  reglas  siguientes  :  1.a  Cuando  un  adjetivo  se  re- 
fiere a  dos  o  mas  sustantivos  del  singular,  concierta  con  ellos 
en  plural,  v.  gr.  :  padre  e  hijo  son  honrados;  lo  que  es  una  con- 
secuencia de  la  regla,  pues  dos  o  mas  singulares  forman  un  plu- 
ral. 2.a  Si  se  refiere  a  sustantivos  de  distinto  jénero,  pero  en 
singular,  debe  concertar  con  ellos  en  la  terminación  plural  mas- 
culina, y.  gr.  :  marido  y  mujer  son  buenos.  3.a  Si  el  adjetivo 
ha  de  concertar  con  sustantivos  de  distinto  jénero  y  número, 
debe  ponerse  en  ei  jénero  del  que  está  en  plural,  como  :  ¿os 
arroyos  y  la  fuente  eran  cristalinos,  y  el  arroyo  y  las  fuentes 
eran  cristalinas ;  bien  que  en  semejantes  concordancias  hai 
siempre  cierta  cosa  que  desagrada  al  oido,  por  lo  cual  es  conve- 
niente en  estos  casos  dar  otro  jiro  a  la  frase,  o  tomar  un  adje- 
tivo de  una  sola  terminación,  como  :  el  arroyo  y  las  fuentes  eran 
trasparentes.  4.a  Si  los  sustantivos  estuvieren  en  plural  y  fue- 
ren de  distinto  jénero,  concertará  el  adjetivo  con  el  mas  inme- 
diato, v.  gr.  :  los  arroyos  y  las  fuentes  eran  cristalinas  ;  o  :  las 
fuentes  y  los  arroyos  eran  cristalinos. — Los  adjetivos,  jeneral- 
mente  hablando,  deben  posponerse  a  los  sustantivos,  v.  gr.  : 
hombre  alto  ;  sin  embargo  hai  nasos  en  que  conviene  antepo- 
nerlos, y  son  los  siguientes  :  1.°  Los  adjetivos  ambos,  cada, 
cuanto,  mucho,  poco,  demás,  tanto  y  todo  se  anteponen  al  sus- 
tantivo, siempre  que  van  inmediatos  a  él.  Todo  en  el  plural  lleva 
siempre  artículo  :  todos  los  hombres  discurren.  2.°  Cuando  sig- 
nifican una  calidad  esencial  del  sustantivo,  como  :  amarga  adel- 
fa. 3.°  Cuando  los  separarnos  de  su  sentido  propio  y  los  usamos 
figuradamente,  como  :  Pedro  es  un  pobre  hombre,  que  significa 
es  de  pocos  alcances.  4.°  Cuando  lo  pide  la  enfonía  (buen  so- 
nido), o  la  rima  en  los  versos.  —  El  adjetivo  cierto  antepuesto 
al  sustantivo  y  sin  artículo  tiene  un  sentido  indefinido,  v.  gr.  : 


53 

cierto  día  ;  pospuesto  expresa  plena  certidumbre,  v.  gr.  :  el  he- 
cho es  cierto,  que  equivale  a  :  el  hecho  es  indudable,  —  Los  ad- 
jetivos posesivos  conciertan  en  j¿nero  y  número  con  el  sustan- 
tivo a  que  van  inmediatos,  y  no  con  la  persona  a  quien  se  refiere 
la  oración,  v.  gr.  :  Pedro  d/jo  que  las  casas  eran  suyas,  y  Juana 
que  era  suyo  el  jar  din. 

Eéjimen  del  Sustantivo.  103.  El  sustantivo  rije  a  otro  sus- 
tantivo en  jenitivo  y  al  verbo.  El  nombre  para  rejir  a  otro  en 
jenitivo,  puede  estar  en  cualquiera  de  los  seis  casos;  mas  para 
rejir  al  verbo  se  ha  de  hallar  precisamente  en  nominativo,  v. 
gr.  :  la  historia  de  Chile  ;  compendio  de  la  historia  de  Chile ; 
apuntes  para  la  historia  del  Pera  ;  la  amistad  encanta. 

Aunque  no  puede  haber  oración  s'm  nominativo,  suele  callarse 
éste  cuando  es  fácil  encontrarlo  por  el  sentido,  y  mui  particu- 
larmente si  dicho  nominativo  es  alguno  de  los  pronombres  per- 
sonales yo,  tú,  él,  nosotros,  vosotros  o  ellos,  pues  éstos  solo  se 
expresan  cuando  nos  proponemos  llamar  la  atención  a  ellos. 

Sintaxis  del  Pronombre.  104.  Los  pronombres  personales 
me,  te,  se,  le,  la,  lo,  nos,  vos  y  os,  los,  ¿as,  les,  se  llaman  afijos 
cuando  preceden  al  verbo  o  al  auxiliar  en  los  tiempos  compues- 
tos, sin  interposición  de  otra  palabra;  y  enclíticos,  cuando  lo 
siguen,  formando  con  él  una  sola  voz  en  lo  escrito  y  la  pronun- 
ciación. La  palabra  afijo  puede  aplicarse  a  unos  y  otros;  pero  la 
de  enclítico  solo  a  ios  que  van  pospuestos  al  verbo.  Pueden  se- 
guirse dos  afijos,  v.  gr.  :  me  lo  dijeron  ;  y  enclíticos  hasta  tres, 
v.  gr.  :   traigasémeie. 

Reglas  que  determinan  la  colocación  y  variaciones  de  los  afijos. 

1.a  Cuando  se  juntan  mas  de  uno  va  al  fin  el  que  está  en 
acusativo,  menos  si  es  el  afijo  se,  el  cual  precede  siempre  a  los 
otros,  v.  gr.  :  déseme,  quiso  dársele,  que  se  le  dé.  2.a  Los  afijos 
se  usan  con  mucha  oportunidad  pospuestos  al  verbo,  si  éste 
principia  el  período,  o  alguna  de  sus  proposiciones,  v.  gr.  :  es- 
cribióme desde  España.  3.a  En  el  jerundio  e  imperativo  se  pos- 
ponen  precisamente,  v.  gr.  :  oyéndote,  habladnos.  También  se 
han  de  posponer  en  el  infinitivo,  cuando  el  afijo  es  de  la  misma 
persona  que  el  nominativo  del  verbo  determinante,  como  :  si 
quiere  pasearse,  y  no  se  pasear.  4.a  Tanto  en  el  infinitivo  co- 
mo en  el  jerundio,  puede  anteponerse  el  afijo  al  verbo  determi- 
nante, v.gr.ime  estaba  levantando;  sise  quiera  pasear.  5.a  Cuan- 


54 

do  en  los  verbos  recíprocos  ?e  repite  algún  pronombre  de  la  mis- 
ma persona,  ptra  mayor  énfasis,  ambos  preceden  al  verbo,  y  el 
afijo  ocupa  el  segundo  lugar,  v.  gr.  :  se  le  imputaba.  6.a  Cuando 
el  nominativo  precede  al  verbo,  no  pueden  posponerse  a  estelos 
afijos,  v.  gr.  :  Ibs  libros  mé  agrada??,  y  seria  insufrible  :  los  libros 
agrádatrhie.  7.a  El  afijo  se  puede  preceder  o  seguir  al  verbo, 
en  todos  los  tiempos  y  modos,  menos  en  el  imperativo,  infinitivo 
presente  y  en  el  jemndio,  pues  en  éstos  ha  de  posponerse  preci- 
samente ,  v.  gr.  :  véanse,  creerse,  juzgándose.  8.a  Cuando  el 
afijo  wos  va  pospuesto  al  verbo,  hace  perderá  éste  la  s  final,  v. 
gr.  :  habí  ¿i  monos.  También  desaparece  la  d  del  imperativo  an- 
tes del  afijo  os,  v.  gr.  :  acomodaos,  menos  en  el  verbo  irse,  que 
hace  idos. 

105.  La  concordancia  del  relativo  y  antecedente  se  hace  de 
dos  modos  :  unas  veces  conciertan  relativo  y  antecedente  en 
jénero,  número  y  caso  :  otras  solo  en  jénero  y  número.  En  este 
ejemplo  i'fiíé  llamado  el  reo,  el  cual  se  presentó;  concierta  el 
Telatíyb  el  cuaf  con  el  antecpdeníe  reo,  en  jénero,  número  y 
raso  En  el  siguiente  :  presentóse  el  reo,  leyéronle  la  sentencia, 
/«  c?/aí  era  justa  ;  el  relativo  la  cual  concierta  eji  jénero  y  nú- 
mero con  el  antecedente  sentencia;  pero  no  en  caso,  porque  ei 
relativo  esta  en  nominativo,  y  el  antecedente  en  acusativo  :  la 
concordancia  del  relativo  con  su  antecedente  en  cuanto  al  jé- 
ner:"»  y  número  es  necesaria,  en  cuanto  al  cnso  no  lo  es. — El  re- 
lativo cuyo  concierta  en  jénero  y  numero  con  un  nombre,  y  ha- 
ce relación  a  otro  diverso,  v.  gr.  :  aquel  cvya  sea  la  casa,  la  re- 
clame ;  la  mujer  cuyo  talento  conozco.  — Ei  pronombre  ríje  del 
mismo  modo  que  el  sustantivo. 

Sintaxis  del  Verbo. —  Verbos  que  se  usan  como  impersonales. 
106.  Algunos  verbos  hai  que  sin  ser  impersonales  se  revisten  a 
veces  del  carácter  de  tales,  y  entonces  se  les  considera  como  si 
lo  fuesen  en  realidad.  Son  de  esta  clase  :  el  verbo  ser,  siempre 
que  se  junta  con  algún  adverbio  de  tiempo,  con  el  sustantivo 
menester,  o  con  los  adjetivos  bueno,  conveniente,  necesario,  útil, 
tSca..  v  gr.  :  será  bueno;  era  temprano;  fué  menester;  seria  pre- 
ciso :  los  que  denotan  las  circunstancias  del  tiempo,  la  oportu- 
nidad de  hacer  o  no  hacer  algo,  y  también  los  que  anuncian 
algún  acontecimiento,  v.  gr.  :  hace  calor;  e-tá  nublado;  convino 
suspenderlo  para  que  no  sucediese  algún  chasco;  y  aquellos  en 
que  se  hallan  las  terceras  personas  del  singular  con  la  redupli- 
cación se,  ún  nominativo,  v.  gr.  :  se  piensa;  se  creía;  se  dijo. 


55 

— Para  distinguir  el  se  recíproco  o  reflexivo  del  s¿  que  denota 
la  voz  pasiva,  basta  tener  presente  la  siguiente  regla  :  al  ¿d  re- 
cíproco o  reflexivo  pueden  añadirse  las  expresiones  ú  mamo,  él 
mismo  u  otras  equivalentes  ;  mientras  que  al  se  pasivo,  siempre 
puede  sustituírsele  algún  -tiempo  del  verbo  ser,  sin  que  por  e&tu 
se  altere  el  sentido.  En  este  ejemplo  :  los  libros  &.e  venden  bien, 
se  denota  la  vo¿  pasiva,  porque  no  puede  añadirse  a  sí  mismos, 
y  porque  es  lícito  decir  :  ¿os  libros  son  bien  vendidos.  Por  el 
contrario,  en  esta  oración  :  ¿os  traidores  se  venden  ,  el  verbo  es 
recíproco  o  reflexivo,  porque  se  puede  agregar  a  ú  mismos,  a 
e¿los  mismos. 

107.  Los  tiempos  del  subjuntivo  dependen  de  alguna  partí- 
cula que  los  enlaza  por  lo  regular  con  otro  verbo  precedente,  de 
cuya  circunstancia  ha  tomado  este  modo  el  nombre  que  tiene  : 
de  manera  que  no  puede  empezar  por  él  la  proposición,  como 
no  se  halle  traspuesto  el  verbo  que  lo  rije,  v.  gr.  \  fué  mandado 
(¡ve  saliese  ;  o  :  que  saliese  fué  mandado. 

Concordancia  del  Verbo.  108.  El  verbo  concierta  con  el 
nominativo  en  numero  y  persona,  v.  gr.  :  los  buenos  ciudadanos 
respetan  ¿as  leyes  :  solo  deja  de  concertar  en  numero  el  verbo 
con  su  nominativo,  cuando  éste  es  un  colectivo  indeterminado, 
y  se  pone  el  verbo  en  plural,  lo  que  es  permitido  en  semejante 
caso ;  de  modo  que  puede  decirse,  siguiendo  la  lei  de  la  concor- 
dancia :  una  ivfinidad  de  hombres  entró  en  la  ciudad  ;  o  usando 
de  la  licencia  de  que  vamos  hablando  :  una  infinidad  de  hombres 
entraron  8fn.  Las  oraciones  de  verbo  impersonal  llevan  tácito 
el  nominativo,  así  cuando  se  dice,  por  ejemplo  :  llueve,  truena, 
se  suplen  los  nominativos  Dios,  el  cielo,  ¿a  nube.  —  En  la  con- 
cordancia del  nominativo  con  el  verbo,  se  han  de  observar  las 
reglas  siguientes  :  La  Si  dos  o  mas  nombres  en  singular,  uni- 
dos por  alguna  conjunción,  forman  el  nominativo  de  un  verbo, 
ha  de  ponerse  éste  en  plural,  v.  gr.  :  la  ambición  y  el  interés 
nos  extravían  :  2.a  Cuando  el  nominativo  está  formado  sola- 
mente por  un  sustantivo  expreso,  y  se  sobrentiende  otro  ademan, 
el  verbo  debe  ir  en  plural,  v.  g.  :  el  ejército  inglés  y  francer  se 
avistaron  :  3.a  Si  el  verbo  precede  a  dos  o  mas  nombres  en  sin- 
gular unidos  por  conjunción,  puede  ponerse  aquel  en  cualquiera 
de  los  dos  números,  v.  gr.  :  falta  ¿a  dedicatoria  y  la  portada,  o 
bien  :  faltan  la*  dedicatoria  y  la  portada-,  mas  siguiéndose  la 
construcción  directa,  debe  ponerse  el  verbo  necesariamente  en 
plural  :  4.a  Cuando  los  vaiics  nombies  del  singular  que  forman 


56        g* 

el  nominativo,  no  van  unidos  por  conjunción,  sino  sueltos,  puede 
ponerse  al  verbo  en  cualquiera  de  los  dos  números,  ya  los  pre- 
ceda, ya  los  siga,  v.  gr.  :  la  constancia,  la  aplicación,  la  doci- 
lidad forma,  o  forman  al  buen  estudiante  :  5.a  Siempre  que  el 
nominativo  de  un  verbo  está  formado  por  los  pronombres  de 
las  tres  personas,  o  de  la  primera  y  segunda,  debe  el  verbo  po- 
nerse en  la  primera  de  plural,  v.  gr.  :  yo,  tá*y  los  demás  estudia- 
mos ;  vosotros  y  yo  convinimos  :  si  lo  fornian  los  de  la  segunda 
y  tercera  ha  de  estar  el  verbo  en  la  segunda  de  plural,  v,  gr.  : 
til  y  ellos  aprendéis.  De  manera  que  no  se  halla  el  verbo  en  la 
tercera  persona,  sino  cuando  no  entra  otra  en  el  nominativo.  La 
infracción  de  esta  regla  es  una  falta  gravísima. 

Régimen  del  Verbo.  109.  El  verbo rije al  nombre  o  pronom- 
bre, a  otro  verbo  y  al  adverbio.  —  El  verbo  rije  al  nombre  o 
pronombre,  al  caso  acusativo  como  término  de  su  acción  ,  con 
preposición  si  el  acusativo  significa  persona,  y  regularmente  sin 
ella  cuando  significa  cosa,  v.  gr.  :  Dios  ama  a  los  hombres  ; 
tráeme  el  caballo. — El  verbo  rije  a  otro  verbo,  o  al  modo  infi- 
nitivo, o  a  los  modos  indicativo  y  subjuntivo.  El  verbo  que  rije 
se  llama  determinante,  el  rejido  determinado. — El  verbo  deter- 
minante y  determinado  pueden  hallarse  unidos  de  tres  maneras 
diferentes  :  la  por  medio  de  un  relativo:  2.a  llevando  el  deter- 
minado al  infinitivo  con  preposición  o  sin  ella  :  3.a  enlazándolos 
alguna  conjunción,  o  frase  conjuntiva.— Cuando  el  determinante 
y  el  determinado  están  enlazados  por  algún  relativo,  pueden 
ambos  verbos  estar  en  el  modo  indicativo,  o  en  el  subjuntivo; 
y  para  que  haya  relativo  en  la  oración,  no  es  preciso  que  apa- 
rezcan los  pronombres  que;  cual,  quien,  cuyo ;  pues  hasta  que 
venga  otra  dicción  que  haga  sus  veces,  v.  gr.  :  son  cobardes 
cuantos  nos  atacan,  esto  es,  todos  los  que  nos  atacan. — Se  halla 
en  presente  de  infinitivo  el  verbo  determinado,  cuando  su  nomi- 
nativo es  el  mismo  del  determinante,  v.  gr.  :  pensamos  leer, 
porque  nosotros  es  a  un  tiempo  nominativo  de  pensamos  y  de 
leer.  A  veces  se  interpone  entre  el  determinante  y  el  determi- 
nado alguna  de  estas  preposiciones  :  a,  de,  para,  por,  o  las  fra- 
ses conjuntivas  :  a  fin  de,  a  causa  de,  con  condición  de,  v.  gr.  : 
se  decidió  a  dar  el  asalto;  presentóse  a  fin  o  con  el  fin  de  hablarle. 
— Los  verbos  neutros  y  los  recíprocos,  solo  pueden  rejir  a  otros 
al  presente  de  infinitivo  por  medio  de  proposición,  v.  gr.  :  el 
hombre  nace  para  morir  ;  me  puse  a  escuchar. — Cuando  el  de- 
terminante es  un  impersonal,  o  el  sustantivo  ser,  y  el  determinado 


59 

,  determinado  no  lleva  nominativo,  debe  este  ir  al  infinitivo,  v. 
gr. :  llueve  para  salir;  es  útil  cultivar  las  letias. — Los  verbos 
de  marido  emplean  indiferentemente  la  forma  infinitiva  o  sub- 
juntiva, pues  decimos  :  les  ordenó  venir,  y  también  :  les  ordenó 
que  viniesen.  Se  exceptúa  decir,  en  el  significado  de  mandar, 
el  cual  pide  necesariamente  que  el  determinado  vaya  al  subjun- 
tivo, v.  gr.  :  dice  que  ataquen.— -Cuando  determinante  y  deter- 
minado van  enlazados  por  alguna  conjunción,  o  frase  Conjunti- 
va, han  de  observarse  las  siguientes  reglas:'  1.1  Si  el  determi- 
nante se  halla  en  el  imperfecto  de  subjuntivo,  o  en  el  condicio- 
nal simple,  el  determinado  ha  de  estar  en  el  mismo  pretérito 
imperfecto,  v.  gr.  :  quisiera  o  querría  que  Vd.  me  explicase  la 
lección.  2.a  Si  el  determinante  está  en  cualquiera  tiempo  del 
indicativo,  que  no  sea  el  presente  ni  el  futuro,  el  determinado 
puede  hallarse  en  el  imperfecto  de  subjuntivo,  v.  gr.  :  yo  no  sa- 
bia que  hubiese  tal  cosa  ;  pensé  que  me  escribiera,  o  escribiese  : 
3.a  el  presente  y  el  futuro  de  indicativo  rijen  al  determinado  al 
presente  de  subjuntivo,  v.  gr. :  deseo  que  salga;  diré  que  venga: 
4.a  El  condicional  rije  al  determinado  al  imperfecto  de  subjun- 
tivo, v.  gr. :  desearía  que  aprendiera,  o  que  aprendiese. 

Todos  los  verbos,  a  excepción  dé  ios  auxiliares  como  fales, 
rijen  adverbios,  pues  éstos  sori  cónio  unos  adjetivos  del  verbo  a 
que  se  refieren. 

Sintaxis  del  Adverbio.  110.  Los  adverbios  no  rijen  a  nin- 
guna de  las  partes  de  la  oración,  y  solo  modifican  el  sentido  de 
la  palabra  a  que  se  juntan. —  Se  emplean  frecuentemente  como 
conjunciones  o  interjecciones,  en  cuyos  casos1  varían  notable- 
mente dé  significación. 

Observaciones  importantes  sobre  varios  Adverbios. 

Acá  es  adverbio  de  lugar  que  significa  aquí,  en  esta  parte;  y 
cuando  le  precede  la  preposición  de  o  desdé,  con  algo  que  denota 
un  tiempo  determinado,  señala  todo  el  trascurrido,  v.  gr.  :  de 
ayer  acá,  después  acá.  2.°  Ahora,  a  mas  de  significar  el  tiempo 
presente,  sirve  de  conjunción  distributiva,  que  se  escribe  hora 
u  ora,  en  cuyo  sentido  suple  por  bien,  o  ya,  v.  gr.  :  ora  se  mire, 
ora  se  contemple.  3.*  Aquí  no  solo  denota  en  este  lugar,  mas 
también  en  este  tiempo,  particularmente  en  las  expresiones  : 
cata  aquí,  he  aquí.  4.'  Así  en  su  acepción  jeneral  vale  tanto 
como  de  eété  o  de  ese  modo.  Muchas  veces  es  conjunción  cau- 

8 


SO 

sal,  y  suple  a  por  esto,  de  suerte  nue,  y.  gr.  :  asi  no  snlisf-ch?* 
cGii  si¿  respuesta  se  salió  de  la  cusa.  5.a  Bien,  que  se  con  trapo;-*® 
a  mal y  vale  algunas  veces  por  como,  ya,  ora-,  y  otras  denota 
aprobación  o  descontento,  v.  gr.  :  bten,  quedo  enterado;  bien, 
¿'¿en,  ya  nos  veremos  ¿as  caras.  6.°  Como  denota  enjeneial,de 
que  suerte  se  hacen  las  cosas,  o  bien  semejanza.  A  veces  vale 
por  luego  que  ;  otras  lo  mismo  que  cuanto,  particularmente  si 
ge  ie  contrapone  el  adverbio  tanto.  En  algunos  casos  suple  por 
la  conjunción  que,  y  en  otros  reemplaza  a  por  qué?  Su  oficio 
mas  frecuente  es  rejír  en  calidad  c}e  conjunción  a  los  verbos  en 
él  subjuntivo,  y  entonces  las  oraciones  pueden  resolverse  por  el 
jerundio,  v.  gr.  :  como  no  tuviese  dinero,  o  no  teuiendo  dinero, 
7/  El  adverbio  mas,  usado  como  partícula  adversativa,  es  si- 
nónimo de  pero,  v.  gr.  :  lo  dicen,  mas  no  lo  creo.  8.°  Sí  ad- 
verbio lleva  siempre  la  fuerza  de  afirmación,  menos  cuando  se 
uga  en  sentido  irónico,  que  entonces  significa  lo  contrarió.  Per© 
como  conjunción  tiene  acepciones  y  usos  mui  varios,  que  se  co- 
nocen estudiando  el  sentido  de  la  proposición. — Cuando  ocurre 
la  conjunción  ni  por  el  adverbio  no,  lo  que  sucede  siempre  que 
la  negación  se  estiende  a  cosas  expresadas  en  distintas  palabras, 
e]  nominativo  se  coloca  después  de  ella,  o  detras  del  verbo,  v. 
gr.  :  ni  sus  amigos  le  tratan,  o  ni  le  tratan  sus  amigos.  —^  El 
adverbio  ha  de  ir  bastante  inmediato  a  la  palabra  modificada 
por  él,  para  evitar  las  equivocaciones  que  resultan,  cuando  no  es 
fácil  conocer  a  primera  vista  sobre  cual  de  dos  o  mas  palabras 
Tecae  su  sentido. 

Sintaxis  de  la  Preposición.  111.  El  carácter  principal  de  la 
preposición  es  rejir  las  demás  partes  del  discurso,  uniendo  a  ¡d§s 
de  ellas  y  afectándolas. — La  preposición  rije  al-nombre  o  pro- 
nombre, al  verbo  y  al  adverbio.— -La  preposición  rije  al  nombre 
o  pronombre,  a  los  casos  jenitivo,  dativo,  acusativo  y  ablativo  ; 
el  nominativo  y  vocativo  nunca  son  rejidos.— Hai  preposiciones 
que  rijen  constantemente  un  caso  :  las  hai  que  rijen  jenitiyg  y 
ablativo,  dativo  y  acusativo,  acusativo  y  ablativo. — Rijen  cons- 
tantemente acusativo :  ante,  contra,  entre.  A  veces  se  halla  entre 
cpn  nominativo, y.  gr. :  entre  tú  y  yo;  pero  se  suple  ¿os  dos  antes 
¿c'Í4  y  yo  Hacia,  hasta,  según  y  tras — Rijen  siempre  ablativo: 
con,  desde,  en,  sin.— Rije  jenitivo  y  ablativo  la  preppsicipn  efe. 
—Rijen  dativo  y  acusativo  :  a  y  para-  —  Rijen  acusativo,  y 
ablativo  las  preposiciones  por  y  sobre.  • —  Las  preposiciones  a,  y 
para  rijen  cJftUvo,  cuando  el  nombre  a  que  guian  o  conduela  §s 


61 

e;  obi'eto  aé  !f¡  significaron  del  verbo,  o  la  persona'  o  cosa  a 
í;uit-:n  de  t-Üa  resulta  alguna  ventaja  o  perjuicio,  por  ló  qué  los 
gramáticos  llaman  a  e.síe  caso  dativo  de  adquisición  ;  en  eual- 
ouíéra  otro  sentido  rijen  acusativo,  v.  gr.  :  D.  flfcfó&  Limosna  a 
fúk  neresttádos  ;  esta  carta  i$¡  para  Pedro.  Ac.  :  ¿a  noticia  al- 
borotó a  todos;  salté  para  Valparaíso. — La  preposición  (le  rife 
ienitivo,  Cuando  denota  posesión,  y  depende  de  un  sustantivó 
anterior  expreso  o  suplido,  v.  gr.  :  la  historia  cié  Méjico  j  lü 
ciencia-  de  tas  matemáticas.  Pero  si  la  preposición  de'  no  va 
pendiente  de  un  sustantivo  anterior,  sino  de  otra  parte  dé  Ta 
oración,  en  especial  de  un  verbo,  fije  ablativo  y  no  jéniíivo,  v. 
gr.  :  hablaba  de  noticias.  —  La  preposición  por  rije  acusativo, 
cuando  el  verbo  signiíica  movimiento,  v.  gr.  :  he  viajado  por 
ío4a  la  provincia;  y  ablativo,  cuando  sigñiHcá  quietud,  v.  gr;  : 
leo  por  pasatiempo. — Sobre  rije  acusativo  eh  él  significado  de 
exceso  o  superioridad,  v.  gr.  :  la  caridad  es  sobré  todas  las  vir- 
tudes ;  y  ablativo  en  todas  las  derrias  acepciones. —La  preposi- 
ción rije  al  verbo  como  si  fuera  un  nombré,  siempre  ai  fftócfe 
infinitivo,  no  porque  él  verbo  tenga  casos;  más  porque  las  di- 
versas preposiciones  le  hacen  mudar  dé  significación,-  V.  gr-  l  h 
enseñar;  por  ensenar,  —  Las  preposiciones  qué  fijen  ál  verbo, 
son:  a,  con,  de,  en,  pa¡d,  pbr,  sin,  sobre,  tras  y  según.  Séguñ  es 
}&  única  preposición  que  rije  al  verbo  a  los  modos  indicativo  j 
subjuntivo,  v.  gr.  :  segtm  creo;  segtih  sé  portea  conmigo:  eh 
-tuyas  expresiones  equivale  a  comoJ  o  seg?m  fue,  y  no  bfik  eñ 
sígniñcadó  de  preposición,  sino  de  adverbio  de  thódo,  o  de  coa- 
junción  (1).   _ 

Las  preposiciones  rijéh  a  todos  los  advérbioé,  a  excepción  £fe 
Jjffl^  asi,  y  los  acabados  en  mente: 

Sintaxis  dé  lá  Conjunción.  11-2.  La  cónjürieiórt  íijé  a  tocias 
las  partes  de  la  oración.  Pero  donde  se  descubre  mejor  su  féji- 
jtién,  es  cuando  se  junta  con  el  verbo:  entonces  ée  pone  esté  ei\ 
uno  u  otro  modo,  según  la  que  le  preeede7  y  íjegtm  l'á  que  !r|»a 
«1  determinante  con  el  determinado,  Ira  dé  ir  él  ultimó  éh  un 
tiempo  o  en  otro.  De  las  conjunciones  copulativas  solo  fde  rije 
h-  verbo.  También  rijen  ál  verbo  algunas  condiciónales,  cómo  : 
>•$;  y  SS  compuestas  de  que;  aunque,  bien  qué-,  dado  'que,  ódá  túi 
ijtiie ;   las  causales  :  'porque r  pues  que,  y  las  'cóiátiiiüátiv'ág. 

(?)  ISn  caso  de  du-da  sobré'  «1  rejimen  de  las  preposiciones,  consúltase  lá 
gra.;Kátíií3  de  la  Academia,  o  la  de  D.  V.  Salva- 


62 

En  la  serie  de  muchos  nombres  o  verbos  seguidos,  solo  se 
pone  la  conjunción  y  entre  los  dos  últimos,  y.  gr.  :  los  cuidados, 
los  temores  y  los  sobresaltos.  Sin  embarga,  §e  expresa  delante 
de  cada  palabra  cuando  se  quiere  dar  mayor  enerjía  a  la  expre- 
sión, v.  gr.  :  y  no  temo  añadir,  que  si  toda  ¡a  Junta  Sevillana 
.....?/  los  mismos  que  la  movieron  a  insurrección,  y  sus  satélites, 
y  sus  emisarios,  y  sus  diaristas,  y  sus  trompeteros  y  fautores 
pudieran  ser  sinceros,  &a.  Por  el  contrario  se  omite  del  todo, 
cuando  queremos  dar  movimiento  y  viveza  a  la  frase,  v.  gr.  : 
pero  la  menor  edad  de  Carlos  segundo  fué  demasiado  ajiiada, 
triste,  supersticiosa,  para  &a.-— La  conjunción  que  se  emplea  a 
veces  por  la  y  precediendo  entonces  a  la  negación  ?io,  y.  gr.  : 
conmigo  las  ha  de  haber,  que  no  con  ese  pobre  viejo.  También 
tiene  a  veces  valor  de  distributiva,  v.  gr.  :  al  descalabrado  nunca 
le  falta  un  trapo,  que  roto,  que  sano;  en  lugar  de  :  ya  roto,  ya 
sano.  Suele  callarse  cuando  precede  a  un  verbo  determinado 
del  modo  subjuntivo,  v.  gr. ;  no  quiso  le  alcanzase ;  debia 
esperar  venciese  su  partido  ;  por  :  no  quiso  que  le  alcanzase  ; 
debia  esperar  que  venciese  supaitido.  También  parece  poderse 
omitir  aun  cuando  el  determinado  se  halla  en  el  indicativo,  v.  gr.: 
creyó  por  ellos  (que)  era  uno  de  los  principales  caballeros^,  &a. 

La  conjunción  disyuntiva  o,  que  es  la  de  mas  frecuente  uso 
entre  las  de  su  especie,  tiene  a  veces  el  valor  de  adversativa, 
como  en  este  ejemplo  :  responded  sí  o  no ;  ya  veces  el  de  par- 
tícula explicativa,  v.  gr.  :  los  moriscos  o  moros  convertidos.  Hace 
también  de. distributiva,  como  todas  las  demás  disyuntivas,  y 
en  este  uso  la  sustituyen  frecuentemente  los  adverbios  ahora  u 
ora,  bien,  ya  y  el  verbo  ser :  bien  salga,  bien  se  quede  en  casa; 
sea  que  me  lo  avise,  sea  que  lo  olvide.— Las  conjunciones  adver- 
sativas empiezan  siempre  cláusula  o  inciso.  Las  únicas  conjun- 
ciones adversativas  que  pueden  hallarse  después  de  un  nombre 
o  de  un  verbo,  son  :  sin  embargo,  no  obstante,  con  todo.  —  Em- 
pero, algo  anticuada,  puede  ocupar  cualquiera  lugar. 

En  cuanto  a  la  Sintaxis  de  las  interjecciones,  solo  debe  de- 
cirse.que  no  tienen  lugar  fijo  en  la  oración. 

De  la  Construcción.  113.  La  construcción  se  divide  en  na- 
tural y  figurada.  Natural  es  aquella  en  que  se  colocan  las  pala- 
bras según  el  órd^n  gramatical,  sin  permitirse  la  menor  pertur- 
bación :  la  construcción  natural  pide  que  se  expresen  todas  las 
voces  necesarias  para  completar  la  oración  gramatical,  y  que  no 
se  empleen  mas  que  las  suficientes  para  anunciar  con  claridad  y 


03 

precisión  aquello  que  se  intenta  decir. —  Orden  figurado  es 
aquel  en  que  se  permite,  para  mayor  enerjía  y  elegancia  de  la3 
expresiones,  ya  alterar  el  urden  y  colocación  natnral  de  las  pa- 
labras, ya  omitir  algunas,  ya  añadir  otras,  o  ya,  por  ñn,  que- 
brantar las  reglas  de  la  Concordancia.  Estas  licencias  autori- 
zadas por  el  uso,  se  llaman  figuras  de  construcción. 

La  construcción  natural  se  funda  principalmente  en  la  claridad; 
y  la  figurada  en  la  variedad,  elegancia,  enerjía  y  fluidez  del  es- 
tilo.—  El  orden  natural  exije  que  se  enuncie  primero  el  nomi- 
nativo, después  el  verbo  y  en  seguida  los  complementos  deter- 
minativos y  explicativos;  también  pide  que  si  los  términos 
principales  'de  la  proposición  están  modificados  por  algunos 
complementos,  sigan  éstos  inmediatamente  al  témino  sobre  el 
cnal  recaen.  Ejemplos  :  Alejandro  vendó  a  Darío  en  Arbela  : 
Alejandro,  hijo  de  Filipio  y  rei  de  Macedünia,  venció  a  Darío, 
en  los  llanos  de  Arbela. 

114.  El  verbo  ser,  como  auxiliar,  solo  puede  preceder  al 
participio,  v.  gr. ;  Pedro  es  perseguido.  Cuando  no  es  auxiliar 
enlaza  dos  nominativos,  v.  gr.  :  Juan  es  carpintero ;  o  dos  sus- 
tantivos, uno  de  les  cuales  está  enjenitivo,  v.gr.  :  el  muchacho 
es  ds  Pedro.  Ser  no  puede  rejir  a  un  presente  de  infinitivo,  ni 
a  un  jerundio  ;  y  para  que  le  siga  otro  tiempo  que  el  participio, 
ha  de  mediar  un  pronombre,  v.  gr.  :  era  el  que  venia. 

Se  exceptúan,  las  locuciones  familiares  :  es  que,  sea  que  ;  v. 
gr.  :  es  que  voi  a  salir;  sea  que  suceda. — El  verbo  estar,  como 
auxiliar,  solo  puede  anteponerse  a  un  participio  o  a  un  jerundio, 
v.  gr.  :  estaba  ocupado ;  estuve  leyendo.  —  Estar  se  usa  para 
significar  ia  situación  o  posición  de  las  cosas,  v.  gr.  :  Juan  está 
malo,  yo  estoi  sentado ;  y  también  para  rejir  un  infinitivo  por 
medio  de  preposición,  y,  gr.  :  estoi  por  escribir.  Este  verbo  se 
junta  con  el  jerundio  de  otro  cualquiera,  y  no  ]e  añade  significa- 
ción alguna,  sirviendo  solo,  en  semejante  caso,  para  conjugar 
el  jerundio,  v.  gr.  :  $$toi  leyendo  ;  que  vale  absolu Lamente  le 
mismo  que  :  leo. 

115-,  Los  verbos  ser  y  estar  denotan  que  afirmamos  algún  i 
calidad  de  una  persona  a  cosa,  con  la  diferencia  de  que  úsame 
del  sei'j  cuando  hablamos  de  una  calidad  esencial  o  permanente; 
mientras  que  con  el  estar  expresamos  una  circunstancia  acci- 
dental  o  transitoria.  Por  esta  razón  el  verbo  ter  no  puede  rej 
al  jerundio.  De  aquí  la  diferencia  entre  estas  expresiones .:.  Pe- 
dro está  bueno  y  es  bueno;  Juan  está,  mal  aj estado  y   &s 


aje^iüüü  i  la  caza  está  h->  minia  y  éü  húmeda.  &%?é'BÍ'Lmé  é¿  caáo 
en  Que  la  i'aiuísd  viene  ¿xpíesadlt  por  ürt  sus-taiilivó)  o  en 
oue  el  ,#ríícii|o  preceda  ni  adjetivo;  pues  cuando  e?sío  sucede  se 
emplea  ei  verbo  ser3  por  mas  qjii'é  sea  transitoria  Va  situación  b 
circunstancia,  v.  gr.  :  <?;«  ñc&ió ;  en-ónces  era-  el  ucumdo ;  hieu 
e¡ue  puede  decirse  .-  esteta  de  novio?  estaba  de  acubado.  Por  últi- 
mo, olamos  del  verbo  ser  siempre  que  hablamos  ele  la"  propiedad, 
destino,  o  precedencia  de  las  cosas,  v.  gv.  :  e¿  Hoto  es  de  Pedro, 
para  Pedro,  es  d«  Francia.  11  de  estar  ea  todos  ios  casos  en 
que  podría  emplearse,  ú\n  repugnancia,  él  reciproco  hallarse,  v. 
gr.  :  lUciirdo  está,  o  se  nada  bueno.  Mas  esta  equivalencia  r)o 
tiene  lugar  cuando  estar  rijé  a  otro  verbo  por  medio  ele  pro-- 
posición. 

1 16.  El  verbo  haber  como  impersonal  háee  la  tercera  persona 
de  singular  de  sü  presente  de  indicativo  /W.  Adviértale  que  en 
este  aso  de  impersonal,  sirven  para  ambos  números  las  terceras 
personas  de  singular  de  este  verbo,  menos  cuándo  se  juntan  coa 
participios  de  pretérito  de  otros.  Ejemplos  :  hdi,  había,  hubo, 
ha  habido,  había  habido,  habrá  fiestas;  ha  venido  fui  primo  ,• 
han  renido  tñik  primos  ;  habrá  habido  noticias  ;  se  habrán  tenido 
noticias. — Haber  es  ei  único  verbo  epae  puede  repetirse  en  ios 
tiempos  compuestos,  pues  se  sirve  de  auxiliar  á  sí  mismo,  v. 
gr.  :  tk  has  habido  ;  habremos  habido.  Su  equivalente  tener 
solo  puede  repetirse  con  el  infinitivo,  v.  gr.  :  tuve  que  tenerle. 
Él  uso  de  haber  como  equivalente  de  tener  es  anticuado ;  pues 
huí  no  se  dice  :  yo  he  dinero,  por  yo  tengo  diñero.  Solo  conser- 
vamos un  yestijio  de  esta  equivalencia,  en  las  frases  :  haber  me- 
nester (tener  necesidad),  he  aquí,  hele  ahí,  no  ha  lugar  ;  y  en 
las  formulas  de  bendición  o  imprecación  :  bien  haya,  mal  hoya. 
— El  verbo  tener  denota  posesión  si  hablamos  de  coses  ina fó- 
rjales; y  estado,  cuando  de  los  afectos,  apetitos  o  necesidades, 
y.  gr.  :  tengo  casas;  aquí  designa  posesión  :  tema  caridad,  frío, 
sed;  aquí  expresa  estado,  situación,  mas  bien  que  otra  cosa,  — 
"J'e.ner  ejerce  la.s  funciones  de  auxiliar  del  mismo  modo  que  ha 
h¿Tj  con  la  diferencia  de  que  el  participio  pasivo  está  sujeto  a 
las  regias  ííe  la  concordancia  con  el  verbo  tener,  siempre  qué  al 
fcieníjpo4  ¿empresto  sigue  un  acusativo,  v.  gr.  :  yo  tengo  escritas 
venias  cartas  a  mi  madre. 

De  la  Construcción  figurada.    1  17.   Las  figuras  de  construc- 
ción son  cuatro  :  Hipérbaton,  Elipsis,  Pleonasmo  y  Silepsis. 

L,¿.  ñ¿ViVñ  Hipérbaton  se  comete  iuverúendo  el  orden  natural 


£5 

4f.  La*  palabraa,  y.  gr.  :  í.YÍMr<fa  temprano  o  taróle  la  verdad ;  el 
urcfeii  í?8íüral  pide  se  diga  :  ¿a  verdad,  ^a. 

La  ügura  E¡íf>si$  consiste  en  oipitiy  una  o  mas  palabras,  no 
necearías  para  la  inteiijenci»  del  sentido,  pero  sí  a  la  integri- 
dad gramatical,  v.  gr.  :  el  sabio  ama  la  virtud ;  la  construeeiua 
wat-uvai  pide  ;  el  hombre  sabio,  &a.  E&ta  figura  es  de  un  uso 
frecuentísimo  en  nuestra  lengua,  pues  a  cada  momento  fiarnos 
valiéndonos  de  expresiones  elípticas  ,  lo  que  debe  tenerle  pre- 
sante para  entender  bien  ciertas  proposiciones  (1). 

Pleonasmo  es  la  figura  que  se  comete  usando  de  palabras  ai 
parecer  superfinas  ;  pero  que  son  necesarias  para,  comunicar  al 
pensamiento  niuyor  enerp'a,  v.  gr. :  yo  lo  vi  can  mis  propios  ojos; 
el  orden  natural  pide  sojo :  yo  lo  vi.  De  la  definición  se  infiere 
que  es  vicioso  ei  empleo  de  esta  figura,  cuando  el  aumento,  ele 
palabras  nada  añade  a  la  fuerza  de  ía  expresión,  p  cuando  ía  ¿dea 
que  se  quiere  manifestar  no  requiere  una  eperjia  particular. 

La  silepsis  se  comete  faltando  a  las  reglas  <ie  la  concordan- 
cia en  los  casos  en  que  es  permitido  hacerlo;  pero  no  al  sentido. 
Esta  figura  se  verifica,  1."  en  cuanto  al  jénero,  v.  gr.  :  el  agu& 
es  la  bebida  mas  saludable  ;  V.  S.  es  justo.  En  el  primer  ejem- 
plo concertamos  el  sustantivo  femenino  agtia  con  el  artículo 
masculino,  lo  que  es  contrario  a  la  lei  j enera!  de  la  concordan- 
cia :  en  el  segundo,  el  femenino  Vuestra  Señoría,  con  la  ter- 
minación masculina  del  adjetivo.  2.°  En  cuanto  al  numero,  v. 
gr.  :  un  tropel  de  hombres  pasaron  por  la  calle  ;  en  que  el  sin- 
gular tropel  concierta  con  el  verbo  pasaron ,  que  se  halla  en 
plural.  3.'  En  cuanto  al  jénero  y  numero  juntamente,  como  en 
este  pasaje  de  Coloma,  citado  por  la  Academia  Española  :  la 
f§sta  quedaron  muertos  y  desvalijados ;  en  que  los  adjetivos 
masculinos,  plurales  muertos  y  desvalijados  conciertan  con  ei 
sustantivo  resta,  que  es  femenino  y  4el  número  singular,  y  éste. 
con   el  verbo  quedaron. 

De  ln  división  jener al  de  las  Oraciones,  y  de  los  vicios  en  las 
misynas.  118.  Las  oraciones  se  dividen  en  expositivas,  interro- 
gativas, admirativas  e  imperativas. 

Oración  expositiva  es  aquella  en  que  simplemente  afirmamos 
o  negamos  alguna  cosa;  v.  gr. :  los  niños  son  poco  reflexivos;  no 
creo  que  llueva  mañana. 

(1)  Aconsejo  a  los  principiantes  no  se  permitan  otras  elipsis,  que  las 
que  están  conocidamente  autorizadas  por  las  personas  ilustradas. 


66 

Proposición  interrogativa  es  la  que  sirve  para  preguntar,  v. 
gr.  :  ¿  quién  ha  venido  ? 

La  admirativa  manifiesta  asombro,  sorpresa,  exclamación, 
&a.  v   gr.  :  /  Gran  Dios,  cuan  insondables,  son  tus  misterios  ! 

La  imperativa  es  la  que  lleva  significación  de  mando,  prohi- 
bición, ruego  o  súplica,  v.  gr.  :  estudia  tu  lección  ;  no  vengas  ; 
hazme  el  favor  de  oirme. 

119.  Los  vicios  de  lenguaje  son  dos  :  barbarismo  y  solecismo. 
Se  incurre  en  el  primero  cuando  quitamos,  añadimos  o  muda- 
mos letras  o  sílabas  en  alguna  palabra,  y  también  cuando  inver- 
timos el  orden  ele  las  mismas  letras  o  sílabas,  en  los  casos  en 
que  no  tiene  lugar  el  metaplasmo ;  asimismo  caemos  en  este 
vicios  euando  colocamos  mal  el  acento  de  la  dicción,  como  si 
decimos,  por  ejemplo  :  haiga  por  haya;  ajuera  por  afuera;  que- 
ra por  quiera;  dende  por  desde;  dentrar  por  entrar;  sor  dado  por 
soldado  ¿baleo  por  barco;  ley  a  por  leia;  vengamos  por  vengamos; 
perfeuto  por  perfecto;  astracto  por  abstracto;  Grabiel  por  Ga- 
briel ;  acto  por  apto.  Y  en  el  segundo,  cuando  faltamos  a  las 
reglas  déla  concordancia  y  réjimen,  como  si  decimos:  tengo 
mucho  hambre  por  mucha  hambre  ;  el  chinche  es  un  insecto  as- 
queroso ,  en  vez  de  :  la  chinche;  tú  dijisteis  por  tü  dijiste;  voso- 
tros hablaste  o  hablastés  por  hablasteis;  los  libros  son  a  Pedro 
por  son  de  Pedro.  Parece  inútil  advertir  que  no  hai  solecismo 
cuando  se  emplea  la  figura  silepsis  en  los  casos  en  que  está  re- 
cibida. 

Otros  vicios  hai  que  consisten  en  trasladar  a  nuestra  lengua 
palabras  o  construcciones  de  idiomas  extranjeros,  cuando  las  te- 
nemos propias.  Estos  vicios  se  llaman  galicismos,  anglicismos, 
italianicismos,  etc.,  según  el  idioma  de  que  sé  toman.  Deberi 
precaverse  con  grande  esmero  de  tales  defectos  aquellas  perse- 
ñas  que  poseen  otras  lenguas-. 


DE  LA  ORTOGRAFÍA. 


.  120.  La  ortografía  se  divide  en  dos  partes  :  la  primera  trata 
del  oficio  y  uso  de  las  letras;  la  segunda  de  los  acentos,  puntos 
y  notas,  y  de  su  oficio  respectivo. — Las  reglas  de  la  ortografía 
se  comprenden  en  estos  tres  principios  :  'pronunciación,  uso  cons- 
tante y  or'ijen.  Llámase  pronunciación  el  modo  de  emitir  el  so- 
nido de  las  letras,  y  el  de  sus  combinaciones  en  sílabas  y  pala- 
bras. Tiene  buena  pronunciación  el  que  da  a  cada  letra  y  a  sus 
diversas  combinaciones  el  sonido  conveniente  :  el  que  no  enun- 
cia estos  sonidos  según  lo  pide  el  buen  uso  e  índole  de  la  len- 
gua, tiene  una  pronunciación  viciosa.  En  nuestra  lengua  es  qui- 
zá mas  importante  que  en  Otra  alguna  ía  recta  pronunciación; 
pues,  pronunciándose  en  ella  cuasi  todas  las  letras  con  que  se 
escriben  las  dicciones,  es  claro  que  el  que  pronuncia  bien,  tiene 
adelantado  lo  mas  para  escribir  del  mismo  modo. — Entendemos 
por  uso  constante  la  práctica  que  han  adoptado  los  hombres  ins- 
truidos, para  representar  las  palabras  por  escrito  :  este  principio 
es  el  que  debe  guiarnos  cuando  la  pronunciación  no  determina 
las  letras  con  que  hemos  de  escribir.  —  Orí f en  es  la  observancia 
de  las  reglas  deducidas  de  la  etimolojía  de  las  voces.  Este  prin- 
cipio está  al  alcance  de  mui  pocas  personas,  pues  para  usar  de 
él  es  preciso  conocer  los  idiomas  de  que  se  ha  formado  el  nues- 
tro. No  ha  de  echarse  mano  del  oríjen,  sino  en  aquellos  casos 
en  que  no  haya  uso  constante  acerca  de  la  Ortografía  de  la  voz 
de  que  se  trate,  y  en  que  la  pronunciación  no  alcance  a  deter- 
minarla.— Las  letras  de  nuestro  alfabeto  actual  son  las  veinte  y 
ocho  siguientes  : 

Aa,  Bb,  Ce,  Ch  ch.  Dd,  Ee,  Ff,  Gg,  Hh,  Ii-'JJ,  Ll.  Lili,  Mm, 

9 


68 

Nn,  Ññ,  Oo,  Pp,  Qq,  j£¿"?  Ss,  Tt,  Uu,  Yj»  ^'  Yy,  55s, 

Omitimos  la  Kk  y  la  Ww,  porque  solo  sirven  para  escribir  nom- 
bres extranjeros  no  castellanizados  ;  sustituyendo  siempre  a  la 
primera,  en  nuestras  voces,  la  c  o  qu  :  con  la  segunda  se  cons- 
ervan aun  escritos  los  hombres  de  algunos  délos  reyes  godos  de 
España,  como  Wamba  ,  Witiza ,  Liwa,  que  se  pronuncian 
Vamba,  Vitiza,  Liuva.  — ?  Las  letras  se  dividen  en  vocales  y 
consonantes.  Las  vocales  son  cinco  :  a,  e,  i,  o,  u.  Llámanse 
vocales  porque  se  pronuncian  sin  auxilio  de  ninguna  otra  letra  o 
sonido,  y  porque  forman  sílaba  y  también  dicción  por  sí  solas  — 
Las  consonantes  son  las  que  sirven  de  elemento  para  la  articu- 
lación, y  que  juntas  con  las  vocales  forman  el  sonido  de  las  vo- 
ces, no  pudiendo  verificar  este  la  consonante  sin  agregar  la  vo- 
cal.— Las  vocales  se  dividen  en  llenas  y  débiles.  Llenas  son  la 
a,  la  e,  la  o;  débiles  la  i,  la  u.  Las  consonantes  se  dividen  eu 
labiales,  linguales,  dentales,  paladiales  o  guturales  y  nasales., 
según  el  órgano  vocal  que  tiene  mas  parte  en  su  recta  pronun- 
ciación. Por  este  motivo  son  lab/ales  :  la  b,  v,f,  m,  p  ;  lingua- 
les :  la  d,  t,  u,  l,  r  y  la  rr;  dentales :  la  c,  ck,  s,  z ;  paladiales  o 
guturales  :  la  g,  j,  11,  q,  x,  y  las  sílabas  ca,  co,  cu  ;  nasales  y 
linguales  :  la  n  y  la  ñ.  —  Se  dividen  asimismo  las  consonantes 
en  simples  y  dobles  por  la  figura  o  por  el  valor.  Simples  son  las 
que  tienen  un  sonido  sencillo  e  invariable,  como  :  la  b,  l,  s.  Do- 
bles por  el  valor  las  que  tienen  dos  distintas  pronunciaciones, 
según  se  hallan  combinadas  con  unas  u  otras  letras,  como  la  c; 
y  las  que  tienen  siempre  en  la  pronunciación  valor  de  dos  letras, 
como  la  x.  Por  la  figura  son  dobles  las  que  se  escriben  con  dos 
caracteres,  como  la  ch,  11,  ñ,  rr. — También  se  dividen  las  con- 
sonantes en  directas  o  iniciales,  comunes  e  inversas  o  finales. 

De  la  Silabación.  121.  Se  llama  sílaba  toda  combinación  de 
sonidos  elementales  que  se  pronuncia  en  un  solo  tiempo,  y  tam- 
bién forman  sílaba  las  letras  vocales,  cuando  se  pronuncian  por 
sí  solas  en  la  unidad  de  tiempo.  Ejemplo  :  animal.  Esta  pala- 
bra consta  de  tres  sílabas  :  a- ni- mal.  La  primera  está  formada 
por  la  vocal  a  ;  la  segunda  se  compone  de  la  combinación  de  los 
dos  sonidos  elementales  representados  por  la  n  y  la  i ;  y  la  ter- 
cera de  la  de  los  tres  expresados  por  la  m,  la  a  y  la  /. — Hai  sí- 
labas compuestas  de  dos  y  de  tres  vocales  seguidas  :  las  prime- 
ras se  llaman  diptongos  y  las  segundas  triptongos.  —-  Tenemos 
diez  y  seis  diptongos,  que  son  :   ai,  au,  ea,  ei,  eo,  eu,  ia,  ie,  io> 


69 

tu,  oe,  oi,  va,  ve.  vi,  no  ;  y  cuatro  triptongos  :  tai,  iei,  uai,  vez. 
Mas  no  siempre  que  ocurren  estas  combinaciones  de  vocales  hai 
diptongo  o  triptongo,  sino  únicamente  cuando  se  pronuncian 
en  una  sola  emisión  de  voz.  Siempre  que  haya  duda  sobre  si 
dos  o  tres  vocales  concurrentes  pertenecen  a  una  misma  o  a  di- 
versas silabas,  interpóngase  entre  ellas  una  consonante,  si  el 
tiempo  necesario  para  pronunciar  la  dicción  (sin  variar  el  lugar 
del  acento),  no  crece  de  un  modo  sensible,  las  vocales  pertene- 
cen a  distintas  sílabas;  pero  si  dicho  tiempo  se  aumenta  sensi- 
blemente, pertenecen  a  una  misma. 

De  la  división  de  las  Articulaciones.  122.  Sé  llama  articur 
lacion  el  juego  particular  de  algunas  de  las  partes  movibles  de! 
órgano  de  la  vo¿  humana  sobre  las  vocales,  de  donde  resulta  el 
sonido  de  las  combinaciones  formadas  de  vocales  y  consonantes. 
—  Las  articulaciones  pueden  ser  o  simples  o  compuestas.  Sim- 
ples son  las  que  constan  de  una  sola  consonante  :  compuestas 
jas  que  constan  de  dos.  También  se  dividen  las  articulaciones 
en  directas  e  inversas.  Directas  o  iniciales  son  las  formadas 
de  consonantes  que  se  apoyan  en  una  vocal  siguiente  :  inversas 
o  finíales,  son  las  que  por  el  contrario  se  componen  de  consonan- 
tes que  se  apoyan  en  ia  vocal  precedente,  en  camino,  por  ejem- 
plo, hai  tres  articulaciones  que  son  todas  directas  simples;  en 
trastorno,  tenemos  dos  articulaciones  inversas  simples,  y  tres 
directas,  la  primera  de  las  cuales  es  compuesta. 

123.  Hai  consonantes  que  sirven  particularmente  para  las  ar- 
ticulacions  simples  directas,  porque  necesitan  de  una  vocal  si- 
guiente en  que  apoyarse  ;  siempre,  pues,  que  una  de  estas  con- 
sonantes venga  colocada  entre  dos  vocales  ,  deberá  articularse 
con  la  siguiente.—- Son  siempre  directas  o  iniciales:  la  ch,  h,  11,  w, 
rr,  v,  y;  y  pueden  considerarse  como  dé  la  misma  clase  Inf  y 
'la  j ;  porqué  la  primera  no  se  articula  inversamente,  sino  en  unos 
pocos  nombres  tomados  de  lenguas  extranjeras,  como  en  :  cofto, 
oftalmía,  oftálmico,  je/té ;  y  ia  segunda  en  los  poquísimos, 
cuyo  singular  termina  en  ella,  como:  reloj,  carcaj,  almoraduj; 
cuyos  plurales  son:  relojes,  carcajes,  almoradujes. — Lar  colo- 
cada entre  dos  vocales  se  articula  con  la  precedente ;  menos  en 
los  casos  en  que  suena  fuerte. 

i 24.  Las  consonantes  comunes  se  prestan  alas  articulaciones 
directas  e  inversas.  Estas  consonantes,  son  :  h,  e,  d,  g,  l,  m,  h, 
p,  s,  t,  z.  La  m  no  termina  ninguna  dicción  castellana  ;  pero  se 
hada  bastantes  veces  en  íin  de  silaba. — Las  articulaciones  coro 


70 

puestas  directas,  que  se  conforman  al  jenio  de  nuestra  lengua, 
son  únicamente  aquellas  en  que  alguna  de  las  consonantes  6, 
c,  d,f,  g,  p.  t,  viene  seguida  de  una/  o  r ;  las  dos  últimas  se 
llaman  en  este  caso  líquidas,  porque  su  pronunciación  parece 
embeberse  en  las  anteriores  que  se  dicen  licuantes.  La  combi- 
nación di  no  ocurre  nunca  en  castellano  con  el  valor  de  articu- 
lación compuesta,  así,  por  ejemplo,  en  :  decidlo,  habladle,  ccno- 
cedla  ;  la  d  forma  articulación  simple  inversa,  y  la  /  una  simple 
directa.  Las  articulaciones  compuestas  directas  :  gn,  mn,  ps,  pt, 
tm;  ocurren  rarísima  vez  en  castellano,  y  solo  pueden  serlo 
cuando  no  les  precede  vocal.  Ejemplos  :  Mne-mbsine,  am-nistía. 
Tenemos  cinco  articulaciones  compuestas  inversas,  que  son:  la 
de  es  o  gs  representada  por  la  x  ;  la  de  bs,  la  de  ?is,  la  de  rs  y 
la  de  st.  Las  cuatro  últimas  combinaciones  dejan  de  formar  ar- 
ticulaciones compuestas,  cuando  las  sigue  inmediatamente  una 
vocal.  Ejemplos  :  ins-tigacion,  in- sanable .  Las  articulaciones 
rs  y  st  no  ocurren  con  mucha  frecuencia.  Es  de  advertir  que  en 
todas  las  articulaciones  compuestas  inversas  figura  la  s. 

De  la  agregación  de  las  Consonantes  a  las  Focales.  125. 
Regla  1.a  Toda  consonante  inicial  colocada  entre  dos  vocales, 
se  articnla  directamente,  v.  gr.  :  a-lle  gar.  2.a  Toda  consonante 
común  que  se  haila'en  medio  de  dos  vocales,  se  articula  con  la 
siguiente,  menos  cuando  la  dicción  resulta  de  la  unión  de  dos 
vocablos  significativos,  cada  uno  de  los  cuales  conserva  su  sig- 
nificación natural,  pues  en  tal  caso,  la  consonante  común  en  que 
termina  el  primero  de  los  componentes,  se  ha  de  articular  con 
la  vocal  precedente*  v.  gr.  :  a-ba-ni  co,  tras-a  bue-lo.— La  con- 
sonante común  b,  en  que  terminan  las  partículas  prepositivas  : 
ab,  ob,sub,  se  articula  inversamente  cuando  el  segundo  término 
de  la  dicción  es  significativo  de  suyo  en  castellana,  v.  gr.  :  sub- 
arriendo. 3.a  Cuando  concurren  dos  consonantes  entre  vocales, 
la  primera  se  articula  con  la  vocal  precedente,  y  la  segunda  di- 
rectamente; pero  si  las  dos  consonantei  son  una  licuante  y  otra 
líquida,  colocadas  en  este  mismo  orden,  forman  una  articulación 
compuesta  directa,  v.  gr.  :  at-mós-fera,  abril.  4.a  Si  vienen 
tres  consonantes  entre  vocales,  las  dos  primeras  se  articulan  in- 
versamente, y  la  tercera  forma  articulación  simple  directa;  pero 
si  la  segunda  es  licuante  y  la  tercera  líquida,  se  articulan  am- 
bos directamente,  y  la  primera  forma  una  articulación  simple  in- 
versa, v.  gr.  :  ins  tan-te,  as-tro  no-mi-a.  5.a  y  última.  Cuando 
se  hallan  cuatro  consonantes  entre  vocales,  las  dos  primeras  se 


71 

articulan  inversamente,  y  las  otras  dos  (que  son  siempre  una 
licuante  y  una  líquida),  forman  articulación  compuesta  directa, 
v.  gr.  :  abstrae  to.  En  castellano  nunca  ocurren  mas  de  cu?,  tro 
consonantes  seguidas. 

De  la  Escritura  y  uso  de  las  Letras.  126.  De  la  A.  Esta 
letra  es  la  primera  en  orden  de  nuestras  cinco  vocales  y  del  al- 
fabeto común.  Su  pronunciación  es  tan  clara  y  distinta  que  no 
puede  equivocarse  en  la  escritura  con  ninguna  otra  letra.  —  De 
la  B.  Esta  es  una  de  las  consonantes  labiales  :  debe  cuidarse  de 
no  confundirla  con  la  v,  como  frecuentemente  se  hace,  pueshai 
muchísimos  vocablos  de  mui  distinta  significación,  que  solo  so 
distinguen  en  lo  escrito,  porque  los  unos  llevan  b  y  los  otros  V. 
Por  ejemplo  :  varón  el  hombre  de  barón  título.  Debe  escribirse 
B  :  l.°  En  la  mayor  parte  de  las  voces  que  la  tienen  en  su  or:- 
jen,  como  :  beber,  escribir,  deber  :  2.a  antes  de  las  consonantes 
/,  r,  como  :  blanco,  bronce,  ablativo,  abrazo  :  3.°  en  los  tiempos 
del  verbo  haber  :  hubo,  habría,  hubiese ;  e  igualmente  en  la  ter- 
minación ba  del  pretérito  coexistente,  como :  iba,  y  en  las  síla- 
bas ab,  ob,  sub,  abs,  v.  gr.  :  absolver,  obtener,  subrogar,  absti- 
nencia  :  4.°  antes  del  diptongo  ui,  v.  gr.  :  buido,  buitre,  buei, 
y  de  la  vocal  u,  v.  gr.  :  bulto,  busto  :  5.°  después  de  la  letra  m\ 
v.  gr.;  emblema,  imperio,  imbécil:  6.° escribimos  con  b  por  el  uso 
común  :  abogado,  baluarte,  borla,  y  otras  en  que  nos  apartamos 
de  la  etimolojía  :  7.°  las  voces  que  en  su  oríjéii  latino  tienen  p, 
v.  gr.  :  obispo,  cabello,  recibir. —  Déla  V.  Ponemos  esta  con- 
sonante, que  también  es  labial  :  l.°  en  los  nombres  acabados  en 
ava,  ave,  avo,  iva,  ivo,  y  en  sus  derivados,  como  igualmente  en  loa 
numerales  ordinales,  v.  gr  :  espectativa,  motivo,  clave,  octava, 
octavo,  dozavo,  centavo,  ochava,  ochavo  :  2.a  en  las  palabras 
propias  de  nuestra  lengua,  que  por  uso  constante  se  escriben 
con  ella,  v.  gr.  :  vihuela,  viga,  aleve,  atreverse,  con  sus  deri- 
vados :  3.°  siempre  usamos  de  la  v  después  de  n,  v.  gr.  :  envi- 
dia, investigación,  y  antes  del  diptongo  iu,  v.  gr.  :  viudo  :  4/ 
ninguna  palabra  que  empieza  por  la  letra  //  puede  llevar  b  sí- 
no  v  en  medio  de  la  dicción  :  5.°  ninguna  de  las  voces  cuya  ini- 
cial es  u  admite  b ;  a  excepción  de  umbral,  umbroso,  urbano, 
urdimbre,  y  sus  compuestos.  Para  escribir  las  voces  que  no  sa 
hallen  comprendidas  en  alguna  de  las  precedentes  reglas,  con- 
súltese el  diccionario  de  la  Real  Academia,  expositor  fiel  del 
uso  constante.  Hoi  omitimos  por  el  uso  común  la  b  en  las  dic- 
ciones : oscuro t  sustancioso,  sustantivo,  sustituir,  sustraer  ;  maa 


72 

esta  supresión  no  debe  tener  lugar  sino  en  aquellas  voces  en  que 
está  notoriamente  autorizarla  por  los  doctos. 

De  la  C.   Esta  letra  es  una  de  las  consonantes  dentales.  Hi- 
riendo a  las  vocales  tiene  dos  distintas   pronunciaciones  :    una 
fuerte  con  las  vocales  a,  o,  u,  igual  ai  sonido  que  tuvo  la  k,  y  al 
que  tiene  la  q,  como  en :  cabo,  cota,  cura;  y  otra  suave  con   la 
e  y  la  i,  v.  gr.  :  censo,  ciento.  Las  sílabas  ca,  co}  cu  se  escriben 
siempre  con  c. — Las  sílabas  ce,  ci,  en  que  se  percibe  el  sonido 
suave,  se  escriben  también  con   c,   extendiéndose  esta  pronun- 
ciación y  escritura,  a  los  derivados  y  plurales  de  las  voces,  cuyos 
primitivos  o  singulares  terminan  en  z,  como  -.felices,  felicitar  de 
feliz;  paces,  pacifico  de  paz;  alancear  de  lanza;  voces,  vocear  de 
voz.  Debe  escribirse  y  pronunciarse:  aflicción,  corrección,  direc- 
ción, erección,  transacción  con  dos  cees;  pero  objeción  se  escribe 
y  pronuncia  con   una  sola.    Las    palabras  succeder,   succesion, 
succe':o,    succesor,   como   se  decia  antes,   se  escriben  y  pronun- 
cian al  presente  con  una  sola  c  :  suceder,  sucesión,  suceso,  suce- 
sor.—  Ch.  Esta  letra  es  consonante  dental  :  su  sonido  es  claro  y 
uniforme  con  todas  las  vocales,  v.  gr;':  chasquido,  chema,  choza  f 
'machadlo.  Cuando  la  encontramos  en  fin  de  dicción  la  pronun- 
ciamos como  c  tuerte,  v.  gr.  :  Amalech,  Baruech,  que  se  pro- 
nuncian  Amalee,   Barnc.  Cuando  esta  letra  se  haba  en  princi- 
pio o  en  medio  de  dicción,   y  la  vocal  siguiente  lleva  el  acento 
circonflejo,  como  suele  bailarse  en  ediciones  antiguas,  se  pronun- 
cia igualmente   como  c  fuerte.   Antiguamente  se  escribía  ,  por 
ejemplo  :  ChrUto,  Chréma.  Todas  las  voces  en  que  la  ch  tenia, 
este  sonido   se  escriben  en  el  dia  con  c. —  D.   Esta  consonante 
se  ha  de  pronunciar  en  medio  de  dicción,  del  mismo  modo  qué 
en  sn  principio,  v.  gr.  :  dale,  colorado;  en  fin  de  palabra  se  pro- 
nuncia también  ;  pero  con  suavidad,  y  cuidando  de  no  confun- 
dirla con  la  r,  t,  o  z.   El  primero  de  estos  tres  defectos    es  mni 
jeneraí,  pues  es  rara  la   persona  que    no  dice,  por  ejemplo  :  mi- 
rar por  mirad  :  el  segundo  se  nota  en  muchos  extranjeros,  y  el 
tercero  es  bastante  común   en  España.   El  dejar  de  pronunciar 
la  d  en  este  caso,  diciendo,  por  ejemplo  :  mira  en  vez  de  mirad, 
es  intolerable.   Se  escribe  la  d  en  adscribir  ,  y  se  omite  en  :  as~ 
trinjir,  asir  injerte,  astricción.  —  Nada  particular  hai  que  decir 
de  ia  E  ni  de  la  F. — -De  la  G.    Esta  letra  es  una  de  las  con- 
sonantes paladiales  o  guturales.   Tiene  dos  distintas  pronuncia - 
oJaciones  :   la  una  blanda  }r  suave  hiriendo  a  bis  vocales  a,  o,  uf 
como  en. :  gana,  gofa,  gusto  :  y  también  cuando  entre  ella  y  las 


73 

vocales  e,  i,  se  interpone  la  u,  como  :  guerra,  guía-,  /¿güero,  ar- 
güir, y  asimismo  cuando  va  seguida  de  /  o  r,  v.  gr.  :  gloria,  , 
gracia.  La  otra  pronunciación  de  la  g,  es  el  sonido  gutural 
fuerte  semejante  al  de  laj,  cuando  hiere  á  las  vocales  e,  i.  Eut 
el  dia  debe  usarse  de  la  g,  solo  en  las  combinaciones  en  que 
suena  suave,  5  reservarse  a  la^  exclusivamente  todas  las  pvowuii 
daciones  guturales  fuertes,  lográndose  por  este  medio  fasi! ¿tai- 
notablemente  la  ortografía,  sin  que  por  ello  pierda  nada  la  &én 
gua  de  su  riqueza  y  variedad.  De  lo  sentado  se  deduce  cuál  ha- 
de  ser  el  oficio  de  la/,  que  es  la  mas  gutural  de  nuestras  conso- 
nantes. La  /,  pues,  se  usa  en  toda  pronunciación  gutural  fuerte, 
sin  excepción,  como  en  estos  ejemplos  :  jarana,  jente,  j ¡gante, 
/oven,  justicia.— De  la  H.  Esta  consonnnte  es  paladial  o  gutu 
ral  :  su  pronunciación  consiste  en  una  aspiración  tenue  y  suave, 
como  se  percibe  en  las  voces:  huevo,  hueso. -^-Sulo  se  pronun- 
cia la  h  antes  del  diptongo  ve,  en  palabras  españolas,  y  Miles 
de  ia  vocal  u  seguida  de  cualquiera  otra  vocal  en  algunos  nom- 
bres propios  americanos,  como  :  Huánuco,  Tehuardepec,  Coa- 
huila;  bien  que  en  algunos  de  ellos  se  escribe  y  pronuncia  indi- 
feíentemente  g  o  h.  Percíbese  tal  vez  algo  la  aspiración  en  las 
interjecciones;  ah,  oh.  A  veces  la  ponemos  sin  mas  objeto  que 
el  de  separar  vocales  que  podrían  formar  diptongo  de  otra  ma- 
nera ,  como  :  ahí.  Fuera  de  los  casos  mencionados  escribi- 
mos la  h  solo  por  respeto  a  la  etimolojía.  Conforme  a  este  prin- 
cipio la  ponemos  :  1.°  en  cuasi  todas  las  voces  que  la  tienen  en 
su  oríjen,  v.  gr.  :  hora,  hostia,  hemistiquio,  homojéneo  :  2.a  en 
las  que  en  su  oríjen  latino  o  en  nuestro  antiguo  uso  tenían  f, 
como  :  hacer,  hijo.  Omitimos  la  h  en  ueste  y  sus  compuestos 
ues-  norueste,  ues  sudueste,  porque  en  estas  voces  las  vocales  u, 
e,  no  forman  diptongo,  por  lo  cual  solemos  mudar  la  primera 
en  o,  escribiendo  y  pronunciando  :  oeste,  oes-norueste,  oís- sud- 
ueste. Se  escribe  hielo,  hiedra  con  h,  yerba  con  y.  Hierro  me- 
tal, con /z;  ?/en  o  error,  equivocación,  íalta,  con  y.  Adviértase 
que  la  combinación  lúe  tiene  una  pronunciación  lijerísima,  y 
por  decirlo  así,  la  voz  no  hace  mas  que  resbalar  sobre  ella;  mien- 
tras que  la  sílaba  ye  se  ha  de  pronunciar  siempre  con  fuerza.  — 
De  la  /  vocal  y  de  la  Y  griega.  Estas  dos  letras  se  diferencian 
en  que  la  primera  o  latina  es  vocal,  y  la  segunda  o  griega  con- 
sonante. Usamos  de  la  i  latina  siempre  que  suena  como  vocal, 
menos  cuando  hace  de  conjunción  copulativa,  pues  entonces, 
según  la  práctica  mas  jeneral,  se  emplea  la  y,  v.  gr.  :  pido,  leit 


74 

hoi,  reí;  Juan  y  Diego.  Usamos  de  la  y  griega  siempre  que 
suena  como  consonante  hiriendo  fuerte  alguna  vocal ,  v.  gr''.  : 
yema,  yugo,  hoyo,  leyes,  reyes.  Cuando  la  palabra  que  sigue  a 
ía  conjunción  y  empieza  con  i  latina  o  hi  se  convierte  aquella  en 
e  para  evitar  la  unión  de  las  dos  ies,  v.  gr.  :  Francisco  e  Igna- 
cio ;  pero  si  empieza  con  la  sílaba  hle  o  con  y  griega,  se  conser- 
va la  conjunción  y  :  el  agua  y  hielo  llenaron  la  casa  ;  el  peso  y 
yugo' de  la  opresión. — De  la  L.  Esta  consonante  es  lingual.  Su 
pronunciación  es  igual  y  constante  con  todas  las  vocales,  v  gr.: 
lamento,  aleve,  lindo,  loco,  azul.  Cuídese  de  no  confundirla 
nunca  con  la  r. — La  Ll  es  paladial  o  gutural :  tiene  una  pronun- 
ciación invariable,  como  se  ve  en  :  llave,  mellizo,  lloro,  lluvia; 
Debe  cuidarse  de  no  confundirla  con  la  y,  como  suele  hacerse; 
pues  esto,  a  mas  de  empobrecerla  lengua  disminuyendo  la  va- 
riedad de  sus  sonidos,  expone  a  confundir  unos  con  otros  vo- 
cablos de  mui  diversa  significación,  como,  entre  otros  muchos, 
los  siguientes  :  valla  con vaya;  halla  con  haya  ;  pollo  con  poyo; 
rallo  con  rayo;  callado  con  cayado;'  calló  con  cayó. — Déla  M. 
Esta  consonante  es  labial :  su  pronunciación  es  una  mismn  con 
todas  las  vocales  sin  interposición  de  otra  consonante,  v.  gr.  : 
mala,  ameno,  amoroso,  amuleto.  Adviértase  :  1.°  que  antes  de  b 
y  p,  siempre  se  escribe  m,  como  :  emblema,  imperial :  2.°  que 
ahora  no  se  duplica  esta  letra  en  ninguna  voz  castellana,  de  suerte 
que  las  palabras  que  en  su  oríjen,  o  en  nuestro  antiguo  usó,  la 
doblaban,  pierden  la  primera  m  al  pasar  a  nuestra  lengua  actual, 
como  ;  comunidad,  o  la  mudan  en  n,  <  gr.  :  inmune,  enmienda, 
inmortal. —  De  la  Ar.  Esta  consonante,  que  es  lingual  y  nasal, 
se  halla  duplicada  en  algunas  voces,  cohnosucede  en:  innato,  con-- 
naturalizar,  connivencia,  ennoblecer,  innoble.  Cuídese  dé  no 
suprimir  la  n  en  las  combinaciones  iris,  ons,  nHs,  seguidas  de 
consonante,  diciendo,  por  ejemplo  :  istrumento,  costitucion,  eos* 
truir,  circustancia  :  es  propio  de  la  ínfima  plebe  prononciar  asi. 
Por  lo  que  respecta  a  la  partícula  prepositiva  trans,  se  ha  jene- 
ralizado  bastante  la  práctica  (autorizada  po¿  la  Real  Academia), 
de  omitir  la  n,  v.  gr.  :  trasporte. — De  la  N  y  de  la'  O  nada  hái 
que  notar,  sino  que  la  segunda  se  convierte  en  u  cuando  es  con^ 
junción,  y  la  palabra  inmediata  comienza  con  o  o  con  ho,  v.  gr.: 
diez  u  once  —  De  la  P  solo  tengo  que  advertir  que  siempre  con- 
serva su  sonido  natural,  y  que  es  un  vicio,  por  lo  tanto,  pronun- 
ciaría como  c,  cuando  viene  en  medio  de  dicción  seguida  de  otra 
consonante,  diciendo,  por  ejemplo  :  conscricto  por   conscripto; 


75 

rescricto  por  rescripto;  y  no  distinguiendo  en  el  habla  actitud  de 
aptitud.  El  mismo  defecto  se  nota  en  el  uso  de  la  b,  pues  mu- 
chos pronuncian  y  escriben  :  astracto  por  abstracto;  acsoluto 
por  absoluto. — La  Q  va  siempre  seguida  de  u  en  la  escritura; 
pero  esta  u  que  sigue  o  la  q  es  enteramente  muda,  esto  es,  no 
representa  sonido  alguno,  como  se  ve  en  que,  quien,  quemar, 
quimón  ;  y  se  reservan  a  la  c  exclusivamente  todas  las  voces 
en  que  suena  la  u. —  De  la  R  y  de  la  rr.  La  segunda  de  estas 
dos  letras  se  pionuncia  siempre  fuerte,  v.  gr.  :  arroyo,  error.  La 
primera  tiene  un  sonido  suave,  v.  gr.  :  ormigay  cardo.  Pero  hai 
cuatro  casos  en  que  esta  letra  tiene  valor  de  rr,  y  son  ios  siguien- 
tes :  1.°  En  principio  de  palabra,  v.  gr.  :  rama,  remo,  rodar,  ru- 
miar: 2.°  cuando  empieza  a  formar  sílaba  después  de  las  conso- 
nantes /,  n,  s,  como  :  malrotar ,  honra ,  Israel:  3.°  en  las  voces» 
compuestas,  siempre  que  tenga  ei  segundo  lugar  aquel  de  los  dos 
componentes,  que  fuera  de  la  composición  principia  por  r,  v. 
gr. :  maniroto,  cariredondo,  vire  i  :  .4."  después  de  las  preposicio- 
nes ab,  ob,  sub,  pre,  pro,  contra,  entre,  sobre,  y  de  la  partícula 
ex,  v.  gr.  :  abrogar,  obrepción,  subrogar,  prerogativa,  prorata, 
contraréplica,  entrerenglonar,  sobreropa,  sobrer onda,  ex -rej ente* 
En  ninguno  de  estos  cuatro  casos  se  puede  usar  la  rr.  Debe 
cuidarse  de  no  confundir  la  pronunciación  de  la  r  con  la  de  la 
/,  como  suele  hacerse  cuando  la  primera  termina  dicción. — Nin- 
guna voz  castellana  principia  por  S  seguida  de  consonante :  el 
vicio  mas  arraigado  entre  nosotros,  es  el  de  prenunciur  la  c  sua- 
ve y. la  z  del  mismo  modo  que  la  ese,  llegando  a  confundirlas 
muchos  en  la  escritura  de  innumerables  palalabras  ;  de  donde 
resulta  el  inconveniente  de  hacer  unísonas  dicciones  que  se  dis- 
tinguen no  menos  per  su  pronunciación  que  por  su  sentido,  y 
el  de  privar  en  gran  manera  a  nuestra  lengua,  de  la  eneriía  y 
variedad  que  le  son  naturales,  haciéndola  aparecer  floja  y  mo- 
nótona. Si  es  necesario  evitar  este  vicio  de  lenguaje,  no  es  me- 
nos reprensible  su  contrario,  que  consiste  en  dar  a  la  s  el  soni- 
do de  la  z.  La  s  final  debe  pronunciarse  distintamente  ;  pero 
sin  aspiración  y  con  naturalidad.  —De  la  T  solo  se  pre- 
viene que  teniendo  un  sonido  constante,  debe  cuidarse  de  no 
confundirla  con  la  d. —  De  la  U  nada  hai  que  decir. —  X.  De 
la  x  hai  que  advertir:  1.°  que  se  usa  en  todas  las  voces  en  que  se 
percibe  el  sonido  suave  equivalente  a  es  o  gs,  siendo  esta  la  pro- 
nunciación que  corresponde  exclusivamente  a  esta  letra  ;  así 
escribimos  con  ella:    examen,  ex ij ir,  sexo,    exhalar:   2.°  que 

10 


76 

los  sonidos  fuertes  o  guturales  que  se  representaban  Antes  con  x, 
en  algunas  voces,  ahora  se  remiten  constentemente  a  la  /':  3.°  que 
podrá  ponerse  s  en  lugar  de  x,  cuando  la  sigiíe  otra  convMfnaríte, 
con. o  :  tytramero,  mh'etíio';  pero  ¡d  la  sigíie  vocal,  o  h  .seguida 
de  vocal,  d.  berá  precisamente  con-ei varsé  la  x,v.  gr.  ;  <¡u.v dinrt 
exhumar. —  1.a  x  conserva  ia  pronuncia  ion  gutur.il  fueiie  en  lis 
apellidos  que  la  traen  de  su  onjeu,  v.  gr  :  Muxkm.  Entiéndase, 
por  punto  jeneral,  que  los  nombres  de  esta  clase  no  e>tán  suje- 
tos a  las  variaciones  ortográficas  o  prosódicas,  que  el  uso  o  la 
conveniencia  van  introduciendo  en  las  lenguas.  Es  un  vicio  re- 
parable el  suprimir  el  sonido  z  después  de  ía  x.  en  las  palabras 
f.ue  lo  teñen  naturalmente  :  el  no  poner  la  v  en  estos  casos  es 
intolerable,  Se  han  de  escribir,  pues,  como  é.-tas  :  excelen/e, 
excitar,  exié;  trico,  e  creso;  o  e*oete*tte ,  es<  itar,  escéntrico,  esceso; 
todas  las  voces  que  se  hallen  en  el  mismo  caso.  —  La  Z  ,  que  es 
dental,  se  escribe  antes  de  las  vocales  a,  o,  u,  para  representar 
el  sonúie  de  c  suave,  v.  gr,  :  at/z'/r,  zunv>,  zorzal.  En  las  fila- 
bas ce<ci,  se  escribe  siempre  c,  v.  gr.  :  Cerro,  cielo.  En  ednio- 
nes  antiguas  hádase  nunhas  veces  ia  cédula  (que  va  no  se  usa), 
haciendo  el  mismv)  oficio  que  de.»empena  ahora  ia  z  ;  así  se  es- 
cribía (Jaragoca,  coraron  por  Zaragoza  coiazoit. 

127.  En  nuestra  lengua  se  duplican  las  cinco  vocales,  v.  gv.; 
Saacea'ra,  preeminente ,  piísimo,  loor,  du uncirá,  duumirato  ;  y 
ele  las  consonantes  la  r,  n,  v.  gr.  :  acción,  ennoblecer. 

De  las  Maij  \sculas.  \'¿<.  Se  ha  de  usar  de  letra  mayúscula 
en  los  casos  siguientes  :  l."  La  letra  inicial  de  la  palabra  que 
em  de/a  el  escrito,  sea  é.^te  de  la  naturaleza  que  fuese,  debe  ^er 
mayúscula.  2.°  Igualmente  ha  de  .ver  rn'ayíiscuha  la  piimera  letra 
de  ia  voz  que  empieza  (.ración  después  de  punto  final.  3.°  Prin- 
cipian animismo  con  mayúscula  los  sagrados  nombres  de  D<os, 
de  ia  V'xjen  y  los  de  síis  atributos,  v.  gr.  :  Justo,  Sabio,  Onmi- 
f atente,  Relentor,  Inmaculada,  4.°  Al  principio  de  todo  nom- 
bre propio  y  apellido,  se  pondrá  mayúscula,  como:  y  entura 
Blanco,  JSíeu'ia  Ortiz.  5."  Los  renombres  con  que  se  distrn- 
1  ij-mi  algunos  personajes  célebres,  como  :  el  SaOio  por  Salomón; 
ti  Sant)  Reí  por  Da\  i  i ;  el  Fdósofo  por  Sócrates.  G.°  Los  nom- 
l  res  de  dignid  <d,  como:  Pontífice ,  Cnrdenal,  Reí,  y  los  dj 
empleos honoríficos,  como:  Presidente,  Correjidcr,  principal  á;i 
(on  mayúscula,  solo  cuando  se  nsen  en  lugar  del  nombre  propio 
de  aquel  (]ue  ejerce  estoi  empleos.  7."  Los  nombres  propios  con 
(jiie  se  distinguen  algunos  animales  de  los  demás  de  su  especie, 


77 

romo  :  Bvctfalo,  Amaltea.  9."  Los  nombres  propios  dados  a 
las  cosas,  como  :  Chile.  Coquimbo ;  Vitrifico  (mar);  Cachapual 
(  rio);  Angelí  s  (villa):  JS'or'e  (viento  y  punto  cardinal).  9.°  Tam- 
bi<n  se  escriben  con  rbaj  ús<  nía  1<  s  i  <  mbi'  s  que  sirven  para 
los  tratamientos  de  coi  tes' a,  v.  gr.  :  V .  ;  V.  S.  ;  V.  E.  o  F. 
Ere;  F.  31.  10."  Los  nombres  líamelos  colectivos,  como: 
Peino,  Provincia,  Corte*,  Congreso,  Universidad,  cuando  se 
usan  en  sentido  particular  o  notable,  v.  gr.  :  El  Congreso  retí- 
nido  pura,  Icji.slar  repi escuta  a  la  vintcn.  ]|.°  Los  nombres 
comunes  de  aquellas  có^as  que  son  el  tuna,  la  materia  o  asunto 
principal  de  cualquiera  escrito.  12.°  Por  último,  en  la  poe- 
sía se  usará  de  mayúscula  ai  pricipio  de  todo  verso  de  arte  ma- 
yor, y  en  los  de  arte  níeiM  r,  al  principio  de  cada  estancia  o 
e&trofa. 

Parte  segunda. — Del  acento  ortográfico.  129.  Acento  en 
su  sentido  pn  j.io  es  el  tono  c<  n  que  se  pionuncia  una  dicción, 
ya  subiendo  o  ya  bajando  la  voz;  pero  er.  la  Ortografía  espa- 
ñola se  llama  árenlo,  aquella  nota  o  señal  con  que  se  distin- 
guen las  sílabas  largas  o  agüelas,  porque  las  breves  no  se  acen- 
túan en  castellaiu  . —  Cada  dicción  solo  tiene  un  acento  que  se 
pone  en  Ja  silaba  donde  carga  mas  la  pronunciación,  y  se  llama 
acento  agudo.  Las  mismas  sílabas  que  se  pronuncian  con  mayor 
fuer/a  y  detención,  se  llaman  también  agudas. —  La  acentua- 
ción mas  frecuente  He  nuestras  voces,  es  en  la  última,  penúlti- 
ma y  antepenúltima  sílaba:  las  voces  acentuadas  en  Ja  última 
sílaba  se  llaman  agudas  ;  las  acentuadas  en  ia  penúltima  gra- 
ves, y  las  acentuadas  en  la  antepenúltima  esdrújulas.  Pero  hci 
palabras  compuesta»  de  pronombres  enclíticos,  las  cuales  pue- 
den tener  el  acento  hasta  sobre  la  cuarta  o  quinta  silaba,  con- 
tando desde  el  fin  de  la  dicción  :  estas  palabras  se  llaman  sobres- 
(hójulas.  Nunca  se  halla  el  acento  fuera  de  alguna  de  las  cin- 
co silabas  leíei -¡das.  —  Como  seria  (  mbarazoso  pintar  el  acento* 
en  todas  las  vo<  ( s  ene  lo  tu  nen,  se  \h  día  solo  en  las  que  no  si- 
gnen Hgía  jeneiH-1  ¡  ara  su  ateniuaiieu,  y  en  aquellas  en  que  hai 
uso  constante  de  expíela]  lo. —  R<gia  1  a  Ningún  nioix;sUabo, 
o  voz  de  una  sílaba,  se  acentuará,  <  orno  no  tei.ga  diptongo  y 
cargue  la  pronunciación  tn  la  segunda  vocal,, v,  gr.  :  da,  ve.  vi, 
no,  hoi,jhé,  d. ó,  rió. 

Lxcej  túr.i  se  i  quell  s  monosílabos  que  teniendo  mí  s  de  una 
significación,  se  }  ronurciiii  c<  n  n  ayer  detención  y  pausa  en 
una  que  en  otra,  los  cuales  para  hacer  notar  esta  diferencia,  se 


78 

acentúan  en  la  acepción  que  se  pronunciare  con  mas  fuerza, 
como  :  él  cuando  fuere  pronombre,  para  distinguirlo  de  cuando 
fuere  artículo  :  nú,  tú  pronombres  personales,  a  diferencia  de 
cuando  fueren  adjetivos  :  dé  y  sé  cuando  fueren  tiempos  de  los 
verbos  ser,  dar  y  saber,  para  distinguirlos  de  cuando  el  de  es 
preposición  y  el  se  pronombre  :  sí  pronombre  o  adverbio,  a  di- 
ferencia de  cuando  fuere  conjunción  :  té  sustantivo,  para  distin- 
guirlo del  pronombre  te:  vé  imperativo  de  ir,  para  distinguirlo 
de  la  tercera  persona  de  singnlar  del  presente  de  indicativo,  y 
segunda  del  imperativo  del  verbo  ver. — Al  principio  de  inte- 
rrogante y  de  admiración  se  acentúan  siempre  las  palabras: 
que,  cual,  quien  ;  y  en  el  mismo  caso  :  cuando,  como,  donde, 
tanto  y  otras  semejantes,  en  la  penúltima  vocal. — Regla  2.a_ 
Las  voces  que  fueren  de  dos  o  mas  sílabas  y  acabaren  en  una 
sola  vocal,  se  acentuarán  en  aquella  sílaba  en  que  cargare  la 
pronunciación,  menos  en  la  penúltima,  por  ser  siempre  larga 
en  las  voces  de  esta  especie,  como :  puedo,  dinero,  entretengo. 
Exceptúanse  de  esta  regla  las  personas  de  los  pretéritos  y  fu  • 
turos  absolutos  de  los  verbos  a  que  se  axíade  algún  pronombre, 
v.  gr.:  hállele,  hablóme,  quitóse,  quedáronse,  las  cuales  se  acen- 
tuarán en  la  penúltima,  conservando  el  acento  que  tienen  en  el 
simple.  También  conservan  el  acento  de  sus  simples  los  adver- 
bios en  mente,  v.  gr.  :  fá •  curíente  de  fácil;  candidamente  de 
candido;  buenamente  de  bueno.  No  acentuamos  a  porque,  aun- 
que, sino;  a  pesar  de  que  son  agudas  estas  voces,  por  simplifi- 
car la  escritura. — En  la  penúltima  silabase  acentúan  este,  esta, 
estos,  estas  sustantivos,  a  diferencia  de  cuando  son  adjetivos, 
—Regla  3.a  Las  voces  que  terminan  en  dos  vocales  y  se  com- 
ponen solo  de  dos  silabas,  no  deberán  acentuarse  cuando  la  pro- 
nunciacicn  cargare  en  la  primera  sílaba,  por  ser  esta  la  acen- 
tuación que  comunmente  tienen  en  castellano,  v.  gr.  :  nao,  cae, 
brea,  sea,  rio,  tia,  loa,  púa,  dúo.  Siguen  esta  misma  regla  aque- 
llas voces  que  acaban  en  ia,  ie,  io,  ua,  ue,  uo,  que  por  pronun- 
ciarse estas  vocales  como  diptongo,  quedan  en  la  clase  de  pa- 
labras de  dos  sílabas,  como  :  India,  serie,  julio,  agua,  fragüe, 
mutuo.  Pero  en  unas  y  otras  se  acentuará  la  última  vocal  siem- 
pre que  cargare  en  ella  la  pronunciación,  como  :  minué,  ??ienjuí; 
y  jeneralmente  las  primeras  y  terceras  personas  de  los  pretéritos 
absolutos  de  los  verbos  que  se  hallaren  en  este  caso,  v.  gr.  :  leí, 
reí,  fié,  frió,  pidió,  fragüé,  fraguó.— Regla  4.a  Las  voces  que 
fueren  de  tres  o  mas  sílabas  y  acabaran  en  dos  vocales,  seacen- 


79 

tuarán,  por  su  mucha  variedad,  en  cualquiera  vocal  en  que  car- 
gare la  pronunciación,  o  en  la  última,  como  :  puntapié,  tirapié; 
y  jeneralmenle  en  las  primeras  y  terceras  personas  del  singular 
del  pretérito  absoluto  de  los  verbos,  como :  acarreé,  continué, 
distribuí,  acañoneó,  codició,  exceptuó.  De  esta  regla  se  excep- 
túan :  1.°  Las  primeras  y  terceras  personas  del  singular  del 
pretérito  coexistente  y  del  condicional  simple  que  acaban  en  ia, 
como  :  yo  convenia,  aquel  convenia;  yo  tomaría,  aquel  toma)  ia; 
las  cuales  no  se  acentuarán  en  la  penídtima  sílaba  (en  la  i)  por 
ser  siempre  larga,  y  esta  clase  de  voces  mui  numerosa.  2.°  Las 
voces  que  fueren  de  tres  o  mas  sílabas  y  acabaren  en  dos  voca- 
les que  formen  diptongo,  no  se  acentuarán  en  la  penúltima  síla- 
ba, por  ser  siempre  larga,  v.  gr.  :  las  en  ia,  ie,  io,  como  :  expe- 
riencia, enturbie,  imperio ;  y  las  en  ua,  ue,  uo,  como  :  Nicara- 
gua, desagüe,  desaguo.  3.°  Tampoco  se  acentuarán  las  voces 
que  terminan  en  ae,  ao,  au,  ea,  eo,  oa,  oe,  oo,  como  :  decae,  ba^- 
cálao,  Busemban,  hermosea,  arcabuceo,  aldecoa,  lináloe,  Feijoo, 
por  ser  comunmente  larga  la  penúltima  vocal  en  que  habían  de 
llevar  el  acento,,  y  así  solo  se  acentuarán  en  la  antepenúltima, 
cuando  las  dos  vocales  postreras  formen  diptongo,  como  en  la 
voz  héroe,  y  en  los  acabadas  en  ea,  eo,  v.  gr.  :  Cesárea,  etérea, 
línea,  cutáneo,  purpúreo,  y  en  cualquiera  otra  voz  semejante. 
Adviértase,  por  último,  que  hai  algunas  voces  acabadas  en  dos 
vocales,  que  aunque  en  sus  simples  no  necesitan  de  acento,  de- 
benllevarlo  en  sus  compuestos,  v.  gr.  :  lia  y  via,  que  constan 
solo  de  dos  sílabas,  no  se  acentúan  según  lo  dispuesto  en  la  re- 
gla tercera ;  y  sin  embargo,  sus  compuestos  deslía,  desvía,  que 
tienen  tres,  y  admiten  mayor  variedad  en  su  pronunciación,  de- 
berán acentuarse  en  la  penúltima,  conforme  a  esta  regla  cuarta, 
y  así  otras  voces  semejantes. — Regla  5,a  Las  voces  acabadas 
en  alguna  de  las  letras  consonantes,  se  acentuarán  en  todas  las 
sílabas  en  que  cargare  la  pronunciación,  menos  en  la  última,  por 
ser  comunmente  larga  en  las  voces  de  esta  especie,  como  :  ne- 
cesidad, penetrar,  almidón,  manten,  reloj,  badil,  espaldar •,  feraz, 
y  algunos  nombres  extranjeros,  como  :  Jacob,  Baruch.  Excep- 
tóanse  las  personas  de  4os  verbos  ,  las  cuales  se  acentuarán  en 
la  última  sílaba  siempre  que  cargare  en  ella  la  pronunciación, 
como  :  amarás,  serás,  caerán,  vendrán. — Los  patronímicos  aca- 
bados en  ez  no  se  acentúan  en  la  penúltima  sílaba,  porque  son 
jeneralmente  graves,  como  :  Martínez,  Sánchez,  Henriquez, 
Karvaez.  Adviértase  que  los  plurales  así  de  nombres  como  de 
verbos  siguen  la  acentuación  del  singular,  de  modo  que  si  en  él 


80 

pe  acentúan,  deberán  acentuarse  en  el  plural  en  la  misma  sílaba, 
y  si  no  tieuen  acento  en  el  singular,  tampoco  deberán  tenerlo 
en  el  plural.  De  esta  regla  se  exceptúan  los  plurales  caracteres, 
cráteres,  reftmenes  (y  pocos  nías  de  1h  misma  clase),  cuyos 
singulares  son  carácter,  cráter,  ré/imen,  porque  la  pronunciación 
jarga  pasa  a  distinta  sílaba. — En  todo  esdrújulo  o  sobresdrújulo 
ha  de  pintarse  el  acento,  aun  cuando  la  voz  .simple  de  que  se 
formare  el  segundo  no  lo  lleve  expreso.  —  Resumen.  Por  lo  je- 
neral  son  graves  las  dicciones  de  mas  de  una  sílaba  que  termi- 
nan en  vocal  o  diptongo.  —  Las  voces  de  tres  o  mas  sílabas 
que  acaban  en  dos  vocales  que  no  forman  diptongo,  son  varias 
en  su  acentuación.  Las  terminadas  en  consonante,  por  lo  co- 
mún son  agudas.— Se  emite  el  acento  cuando  recae  sobre  letra 
mayúscula. 

En  lo  antiguo  se  usaba  de  tres  neentos  :  agudo  (á),  grave  (é) 
y  circunflejo  (ó).  Ahora  solo  escribimos  el  primero  :  el  segundo 
se  supone  en  las  sílabas  breves,  y  el  tercero  ha  llegado  a  ser  del 
todo  inútil,  desde  que  la  Academia  redujo  a  uno  solo  el  sonido 
de  la  x  y  el  de  la  ch ;  pues  el  oficio  de  este  acento  era  señalar 
los  casos  en  que  la  x  no  debia  pronunciarse  conioj ,  y  aquellos 
en  que  la  ch  debia  sonar  como  c  fueite  o  q.  Para  estos  dos  ob- 
jetos se  ponia  sobre  la  vocal  que  seguía  a  aquellas  dos  letras,  así 
escribían  los  antiguos  :  Jesuc/az>to,  géuo.— -Las  voces  que  cons- 
tan de  una  sílaba  sola,  se  llaman  monosílabas,  las  que  se  com- 
ponen lie  dos  abijabas,  las  de  tres  trisílabas,  las  de  cuatro  tetra- 
si'abas,  las  de  cinco  pentetílahas,  y  las  de  muchas  sílabas  poli- 
sílabas. 

De  la  Puntuación  y  explicación  del  o/icio  de  algunas  notas 
que  se  usan  en,  la  esvriura.  130.  Puntuación  es  aqueiia  parte  de 
)a  Ortografía  que  tiene  por  objeto  el  indicar  en  lo  escrito  por 
medio  de  algunos  siglos,  la  división  de  las  clausulas  y  peiíodos, 
como  también  la  pausa  y  tono  con  que  se  han  de  leer  paia  dar- 
les su  perfecto  sentido.  Las  notas  que  están  admitidas  con  este 
objeto  son  las  siguientes  :  coma  (,.)  punto  y  coma  (;)  dos  j  un- 
tos (:)  punto  final  o  período  (.)  interrogante  (¿7.)  admiración  (jí) 
paréntesis   ()  diéresis  (u)    comillas   (4Í   n)  asterico  {*)  puntos 

suspensivos   o   interrupción    ( )   letras  del    abecedario  o 

guarismos  (a)  (l)  pár/afo  (§)  manecilla  OCt3)  guión  o  división 
(-).  —  Las  cuatro  primeras  notas  indican  las  paulas  que  deben 
hacerse  al  leer,  fuera  de  la  cuasi  imperceptible  que  ha  de  mediar 
entre  una  y   otra  palabra,  la  cual  se  expresa  por  la  separación 


81 

con  que  se  escriben.  Cada  una  cíe  las  referidas  cuatro  notas, 
indica  una  pausa  de  menor  a  mayor,  siguendo  el  orden  mismo 
en  (jue  van  colocadas  arriba,  de  suerte  que  la  coma  expresa  una 
pausa  menor  que  el  punto  y  coma,  éste  que  los  dos  puntos,  y 
que  el  punto  final  es  la  pausa  mayor  de  todas.  VA  interrogante 
y  la  admiración  señalan  el  tono  con  que  se  ha  de  leer  para  sig- 
nificar por  medio  de  las  inflexiones  de  la  voz,  el  verdadero  sen- 
tido de  lo  que  se  lee ;  y  cada  una  de  les  demás  notas  tiene  un 
oficio  particular  que  se  explicará  a  su  tiempo. 

13  i.  Usamos  da  la  coma  en  los  casos  siguientes  :  1.*  Antes 
de  toda  partícula  disyuntiva,  como  :  o,  u,ya,  v.  gr.  :  Juan  estu- 
dia siempre  su  lección,  ya  sea  corta  o  larga  :  pero  en  las  tras- 
posiciones breves  o  frases  cortas,  donde  hai  conjunción  deberá 
omitirse  la  coma  por  no  multiplicar  signos,  y  simplificar  la  es- 
critura. 2.°  Pónete  frecuentemente  antes  de  las  conjunciones  ;/,  e, 
y  del  relativo  que,  v.  gr.  :  los  ignorantes  hablan  con  ai  vagan- 
cia, y  los  sabios  con  moderación  ;  Pedro  es  sabio,  e  Ignacio 
pedante;  debe  ser  meditada  la  lectura,  que  ha  de  servir  para 
aprender,  ó."  Después  de  cada  uno  de  los  sustantivos,  o  adje- 
tivos continuados  en  bi  oración,  pronombres,  verbos,  adverbios, 
y  otros  modificativos,^,  gr.  :  la  templanza,  la  justicia,  ¿afor- 
ta!eai ,  la  tolerancia  hacen  i,l  hambre  moderado,  justo,  firme  y 
agradable.  4.°  Antes  y  después  de  las  oraciones  que  se  inter- 
ponen en  los  peindos,  y  que  tienen  dependencia  con  el  sentido 
principal  de!  escrito,  v  gi\  :  el  estudio  del  idioma  patrio,  según 
la  u'ilidad  que  de  él  se  reporta,  es  el  mas  precioso.  5."  Antes 
y  después  de  vocativo,  v.  gv.  :  atiende,  Pedro,  aloque  te  digo: 
si  la  oración  empieza  con  vocativo,  se  pone  solo  después  de  é!, 
v  gr  :  Ambrosio,  ven  acá;  y  si  acaba  aquella  en  este  caso,  la 
precederá  la  coma,  v.  gr.  :  ven  acá,  Ambrosio.  6.°  Después  dé 
los  complementos  traspuestos  para  separarlos  del  resto  de  la 
oración,  como  no  sean  mui  cortos  y  íáciles  de  distinguir,  v.  gr.: 
(te falta  de  exánen,  pruee lela  miyor parte  de  nuestros  errores. 
No  h  t  de  ponerse  coma  entre  una  palabra  y  su  complemento 
d  terminativo,  ni  entre  la  que  rije  y  la  rejida  cuando  una  y  otra 
se  ¡siguen  inmediatamente,  o  solo  se  halla  interpuesto  un  com- 
plemento determir.at  vo.  — Debe  usarse  del  punto  y  coma  :  1.a 
Cuando  las  oraciones  de   un  penado  tienen  incisos  (i)  u  otras 

(1)  Inciso:  sentido  partía]  de  un  período,  enunciado  en  pocas  pakbraá 
también  se  usa  esta  palabra  inciso  como  sinónimo  de  coma. 


82 

partes  subalternas  distinguidas  por  la  coma,  para  separar  unas 
de  otras  dichas  oraciones,  v.  gr.  :  algunas  relijiosas  de  aquel 
monasterio  Habían  visto  algunas  veces,  una  estrella  mui  grande 
y  resplandeciente  encima  de  la  iglesia;  otra  vio  entre  las  ocho 
y  nueve  de  la  mañana,  pasar  junto  a  la  ventana,  de  la  celda  donde 
después  murió  la  santa  madre,  un  rayo  de  celor  de  cristal  mui 
hermoso;  otra,  dos  luces  mui  resplandecientes  en  la  ventana  de  la 
misma  celda  ;  y  aquel  mismo  verano,  antes  que  la  madre  viniese 
a  Alba,  estando  las  relijiosas  en  oración,  oian  unjemido  mui 
pequeño  cabe  sí  (junto  a  ellas);?/  eran  tantas  las  cosas  y  señales 
que  se  veían,  que  las  monjas  andaban  con  grande  temor  de  al- 
gún prodijioso  suceso  en  la  orden.  2.°  Cuando  muchas  propo- 
siciones incidentes  se  refieren  a  un  mismo  antecedente,  y  todas 
o  algunas  de  ellas  están  subdivididas  por  la  coma,  hai  que  se- 
pararlas con  el  punto  y  coma,  v.  gr.  :  no  abandonemos  la  reli- 
jion  católica,  que  nos  enseña  a  creer  en  Dios,  a  esperaren  él  y 
a  amarle  sobre  todas  las  cosas;  que  promete  hacer  felices  al  pa- 
dre, a  la  madre,  al  hijo  y  a  la  hija  ;  que  castiga  ¿a  impiedad, 
el  liomicidio,  el  hurto,  fya.  3.°  En  toda  enumeración  cuyas  prin- 
cipales partes  estén  subdivididas,  deberán  separarse  por  una 
coma  las  partes  subalternas,  y  las  principales  con  punto  y  coma, 
v.  gr.  :  la  envidia  es  un  odio  secreto,  que  nos  descubre  la  paja 
en  el  ojo  de  nuestro  prójimo,  y  ?io$  oculta  la  viga  en  el  propio  ; 
una  pasión  baja,  que  sentida  del  mérito  o  prosperidad  de  otro, 
funda  en  ellos  su  enemistad;  un  aborrecimiento  disfrazado,  que 
derrama  en  sus  palabras  la  amargura  oculta  en  el  corazón.  4.° 
Finalmente,  usamos  del  punto  y  coma  antes  de  las  partículas 
adversativas  mas,  pero,  cuando,  aunque,  &a.,  para  separar  dos 
oraciones  de  un  mismo  período,  cuando  la  una  limita  o  contra- 
dice, en  cierto  modo,  el  sentido  de  la  otra,  siendo  algo  largas 
las  proposiciones,  pues  si  son  mui  cortas  bastará  la  coma,  v.  gr.: 
a  todos  ?ios  parecen  bien,  las  acciones  de  los  hombres  prudentes, 
justos  y  caritativos;  pero  aunque  lo  conozcamos,  no  hacemos 
dilijencia  alguna  para  imitarlas  :  el  callar  es  bueno,  aunque  no 
siempre. — Se  han  de  poner  los  dos  puntos  en  los  casos  siguien- 
tes :  l.°  Cuando  los  incisos  de  un  periíodo  exijen  punto  y  coma, 
se  distinguen  sus  miembros,  o  partes  mayores,  con  dos  puntos, 
v.  gr.  :  el  sistema  de  la  naturaleza,  que  todo  lo  destruye  ;  el  li- 
bro del  Espíritu,  que  todo  lo  hace  despreciable  ;  no  son  de  mi 
gusto  :  Judiándome  débil  necesito  apoyo,  &a.  2.°  Pénense  antes 
de  toda  cita  y  enumeración,  v.  gr.  -.las  palabras  del  Evanjelio 


83 

son  éstas  :  amad  a  vuestros  enemigos,  y  haced  bien  a  los  que  os 
aborrecen:  el  hombre  abusa  de  todo:  del  talento  de  la  hermosura, 
de  la  riqueza.  3.°  Cuando  estando  perfecto  el  réjimen  de  la 
oración  gramatical,  queremos  ampliar  el  sentido  con  oraciones 
dirijidas  a  dar  mayor  ensanche  al  período,  v.  gr.  ;  mañana 
vendrá  Pedro :  llegará  temprano  &a  ;  y  siempre  que  se  quiere 
llamar  particularmente  la  atención  a  loque  se  va  a  decir,  y  por 
esto  se  ponen  al  principio  de  toda  representación  y  memorial,  v. 
gr.  :  D.  Manuel  Aloarez  ante  V .  E  respetuosamente  expon go: 
que  a  la  edad  de  diez  y  ocho  años  entré  al  servicio  de  la  Repúbli- 
ca, &a.- — Pónese  el  punto  final  siempre  que  esta  concluido  el 
sentido  que  se  quiere  explicar.  Ejemplo  :  la  lectura  meditada 
aprovecha. — Ei  punto  interrogante  se  pone  en  toda  oración  que 
indica  pregunta  :  cuando  la  pregunta  es  larga  se  pone  ai  princi- 
pio el  intetrogante  inverso  y  al  fin  el  directo;  pero  si  aquella  es 
mui  corta,  se  omite  el  inverso,  y  también  cuando  vienen  segui- 
das muchas  preguntas  formando  un  solo  período,  menos  antes 
de  la  primera  que  ha  de  empezar  con  letra  mayúscula,  v.  gr.  : 
¿Podrá  haber  verdadera  felicidad  cuando  no  #B  ama  ni  confía 
en  Dios?  qué  hora  es?  ¿Es  este  el  hombre  por  quien  yo  me  sa- 
crifiqué? es  éste  el  que  se  vendiapor  amigo?  éste  el  inseparable 
de  la  virtud? — Usase  del  punto  de  admiración  para  manifes- 
tar asombro,  admiración,  desprecio,  indignación,  horror,  des- 
esperación, deseo  vehemente,  exclamación,  imprecación  :  en  es- 
tos casos  nos  valemos  de  las  interjecciones  según  el  afecto  que 
queremos  expresar.  En  cuanto  al  uso  del  punto  de  admiración 
directo  e  imverso,  debe  observarse  lo  sentado  acerca  del  inte- 
rrogante.— Ejemplos:  ¡Cuáa  ingrato  es  el  hombre  que~ habien- 
do recibido  de  su  Dios  tantos  beneficios,  le  paga  con  tan  cre- 
cidas ingratitudes/  Ah  Dios  mió!— -En  las  preguntas  se  baja 
el  tono  al  empezar  la  interogácion,  y  se  va  levantando  por  gra- 
dos hasta  llegar  a  "la  última  sílaba:  en  la  admiración  se  practi- 
ca todo  lo  contrario.-— El  paréntesis  sirve  para  encerrar  en  él 
ciertas  palabras  que  se  introducen  en  la  oración  para  mayor 
claridad;  las  cuales  pueden  quitarse  sin  perjuicio  del  sentido, 
v.  gr.  :  el  hombre  virtuoso  (sea  o  no  sea  sabio  J  es  digno  de  es- 
timación. Si  en  el  lugar  donde  empieza  el  paréntesis  correspon- 
de algún  signo  de  puntuación,  no  se  pone  éste  sino  después  de 
aquel,  v.  gr.  que  la  una  entrara  por  la  planta  de  Urjel  (que 
eta  el  pais  mas  acomodado  a  acampar),  haciendo,  &a.  Urjel 
es  el  lugar  natural  déla  coma  que  sigue  al  paréntesis.  Conviene 

11 


8-L 

usar  con  economía  del  paren  tesi1,  y  debe  cuidarse  de  que  nunca 
sea  muí  largo,  porque  distrae  la 'atención  de  lo  principal. 

132.  La  diéresis,  que  también  se  llama  crema  y  puntos  dia- 
ntlícos,  se  pone  sobre  la  u  que  sigue  a  la  g  en  las  sílabas  g"C9 
güz,  en  las  palabras  en  que  ha  de  pronunciarse  dicha  vocal,  v. 
gr.  :  cigüeña,  argüir;  y  también  indica  en  la  poesía  la  di  o  li- 
ción de  un  diptongo,  dándole  el  valor  de  dos  sílabas,  v.  gr.  ; 
suave  Diana. —  Las  comillas  sirven  para  señalar  los  textos  y 
autoridades  que  se  introducen  en  el  cuerpo  de  un  escrito,  y  son 
de  ajena  obra  :  se  ponen  al  principio  y  al  fin  de  les : clausulas 
que  se  insertan,  y  también  al  principio  de  cada  uno  de  los  ren- 
glones que  estas  cláusulas  ocupan  — El  asterisco  y  la  maueci- 
i'a,  cuyas  notas  son  ya  de  mui  poco  uso,  sirven  para  manifes- 
tar las  palabras  que  .se  indican  como  notables;  pero  en  el  dia  lo 
que  se  hace  con  mas  frecuencia  es,  en  lo  impreso  variar  el  ca- 
rácter de  letra,  poniendo  en  bastardilla  tales  palabras,  si  lo  de- 
más de  la  obra  esta  en  letra  redonda,  o  al  contrario,  si  él  texto 
está  escrito  con  bastardilla  ;  y  en  lo  manuscrito  se  tira  una  ra- 
yita  por  debajo  de  la  dicción.  El  asterisco  se  emplea  a  menudo 
como  llamada.— Les  puntos  suspensivos  indican  interrupción, 
eomo  sucede  siempre  que  empezamos  a  decir  alguna  cosa  y  de- 
jamos sin  concluir  la  oración  por  cualquier  'motivo  quesea. 
También  usamos  e^ta  nota  para  señalar  \oi  blancos  que  se  ha- 
llan en  el  escrito  que  copiamos  ;  y  otras  veces  para  indicar  que 
solo  citamos  parte  del  escrito  que  trasladamos.  Asimismo  indi- 
camos con  ella' Cuando  escribimos  uu  diálogo,  los  lugares  en 
que  alguno  de  los  interlocutores  interrumpe  al  qué  está  hablan- 
do, lo  que  se  ve  con  frecuencia  en  las  composiciones  dramáti- 
cas.— Las  letras  minúsculas  y  los  guarismos  que  se  encuentran 
éh  la  escritura  dentro  de  un  paréntesis,  tienen  el  nombre  de 
llamada,  porque  su  oficio  es  llamar  la  atención  del  texto  a  la 
nota,  en  donde  se  ponen,  por  lo  regular,  citas  o  advertencias 
que  no  se  quieren  incluir  en  el  cuerpo  del  escrito,  por  no  em- 
brollar el  sentido  de  lo  principal.  Estas  notas,  cuando  son  cor- 
tas, se  hallan  al  pié  o  al  márjen  de  la  pajina  ;  cuando  son  lar- 
gas suelen  ponerse  al  fin  del  tomo,  o  al  fin  del  último  si  la  obra 
consta  de  mas  de  uno.— -La  nota  del  párrafo  o  parágrafo  te 
emplea  sofo  para  evitar  el  tener  que  escribir  dicha  voz,  con  to- 
das sus  letras,  así  es  que  §.  4.°,  por  ejemplo,  equivale  a  párra- 
fo 4.°  El  guión  o  división,  sirve  :  para  dividir  las  palabras  por 
sílabas  enteras  cuando  no  caben  en  el  renglón  :  para  distinguir 


85 

Us  diferentes  personas  que  intervienen  en  un  dialogo,  con  el  fin 
de  evitar  la  repetición  de  sus  nombres:  para  indicar  que  lo  que 
sigue  pertenece  al  asunto  de  que  se  va  tratando,  y  también  se 
pone  en  lugar  de!  punto  aparte  para  ahorrar  papel. — El  aparte 
sirve  para  distinguir  los  diferentes  objetos  o  materias  cjue  com- 
ponen un  discurso  ;  por  ejemplo,  en  un  razonamiento  las  diver- 
sas pruebas  o  consideraciones  i  en  una  carta,  en  una  memoria, 
los  diferentes  asuntos  de  que  trata.  Lfo  usamos  cuando  desea- 
mos que  el  lector  presle  a  cada  uno  de  ellos  una  atención  par- 
ticular. El  aparte  tiene  este  nombre,  porque  lo  indicamos  de- 
jando un  renglón  sin  concluir,  y  empezando  el  siguiente  me- 
tiendo la  letra  un  poco  h.'icia.la  derecha,  de  suerte  que  se  deje 
mayor  márjen  que  en  los  otros.  . 

De  las  Abreviaturas.  Las  abreviaturas  deben  usarse  corí 
mucha  economía,  porque  exponen  a  equivocarse  en  la  lectura ; 
minea  deberán  emplearse  sino  aquellas  que  estén  recibidas  en  el 
uso  jeneral  :  cuando  se  escribe  a  personas  de  respeto  han  de 
funitirse  del  todo,  menos  en  los  traUHnientos.de  cortesía. —He 
aquí  una  lista  de  las  mas  frecuentes  y  conocidas  : 

V.  M.  Vuestra  Majestad,  L.  LL.  lei,  leyes 

S.  M.  I.  Su  Maje,  tad  Imperial.  Exc.  Señor  o  Exe.mo  Señor.  Exce- 

5.  M.  R..  Su  Majestad  Real.'  \   lentísimo  Señor. 

6.  Sd.  Su  Santidad.  V.  S.  í.  Vuestra  Señoría  Ilustrísinm. 
V.  A.  Vuestra   Alteza.           ,  V.  o  Vd.  Usted. 

V.  Etna.  Vuestra  Eminencia.  S.'°  Santo.  . 

V.  E,  V.  Exc  Vm  sencia.  M.  P.  S.   Mui  Poderoso  Señor. 

V.  S.  Vuestra  Señoría.  D."  o  D.    Dun. 

S  n  o  S.  San.  Ü,"   Doña. 

Ss."°  o  Sy    Santísimo.  Sra.  Señora. 

M.  R.  P.   Mui  reverencio  padre.  Q.  S.  P.  B.  Que  sus  pies  be?a.. 

Dr.  Doctor.  ps.  rs.  es.  ms.  pesos,  realeo,  cuartí- 

Sr.  Señor.  .    Uos,  maravedís. 

Q,   B.  S.  M.  Que  besa  sus  manos.     p.r   por. 

Jral.  Jeneral.  q.e  que.  , 

p*     para.  tom.  tomo. 

lib.  o  ¡ib."  libro.  T   o  tit.  Título.- 

p.  o  pnrt.  partí,  partida.  S.  J.  L.  Señor  Juez  Letrado. 

Nota. — Cuando  se  duplican  las  iniciales  de  los  tratamientos, 
so  dan  éstos  en  plural  :  otras  veces  el  plural  se  denota  añadien- 
do uím  $  a  la  abreviatura.  Siempreque  se  usa  eí  tratamiento  en 
tercera  persona  se  muda  la  V .  en  S. 

134.  Algunas  letras  tienen  el  valor  de  numerales,  5  así  las 
libamos,  ef-peoialmente  en  lo  impreso,  para  indicar  los  títulos, 


libros,  capítulos  o  párrafos  de  alguna  obra.  Los  números  que  se 
expresan  con  letras  mayúsculas  se  llaman  romanos,  y  son  los 
siguientes  : 

I.     II.     III.     IV.     V.     VI.     VIL     VIII.     IX.  X. 

Uno.  2.       3.        4.       5.      6.         7.  8.         9.  10. 

XX.     XXX.     XL.     L.      LX.     LXX.      LXXX.  XC» 

20.  30.         40.      50.       60.  70.  80.  90. 

C.      D.  o  10-     M.  o  CID< 

100.         500.  1000. 

El  valor  de  estas  letras  numerales  varia  según  su  colocación: 
el  número  menor  antepuesto  disminuye  el  valor  del  mayor  en 
tantas  unidades  cuantas  aquel  representa,  y  pospuesto  le  au- 
menta las  mismas,  v.  gr.  :  IX  vale  nueve  ;  XI  vale  once.  Las 
únicas  letras  numerales  que  pueden  repetirse  son  :  I,  X,  como 
se  ve  arriba;  e  igualmente  la  C  y  la  M.  Ejemplos  :  CC  es 
doscientos,  y  MM  dos  mil. 


PROSODIA. 


Del  Acento  prosódico.  133.  (1)  Acento  prosódico  es  el  es- 
fuerzo particular  que  se  hace  sobre  una  vocal  de  la  dicción  dán- 
dole un  tono  algo  mas  agudo,  y  alargando  el  tiempo  en  que  se 
pronuncia. 

En  las  voces  compuestas  de  dos  nombres^  de  nombre  y  ver- 
bo, y  en  las  esdrújulas  y  sobresdrújulas,  se  percibe  ademas  del 
acento  verdadero  otro  débil  o  secundario.  Ejemplos  :  carricoche; 
sacabotas ;  di  jomé  ;  candidamente.— En  las  dicciones  compues- 
tas de  dos  nombres  o  de  nombre  y  verbo,  el  segundo  acento  es 
el  mas  fuerte  y  el  único  que  se  considera  en  el  ritmo  del  verso. 
El  primero  cuasi  no  se  distingue  por  su  debilidad,  de  los  acen- 
tos graves  ordinarios. — En  las  palabras  que  se  componen  de  en- 
clíticos, el  principal  acento  y  el  mas  fuerte  es  el  primero.  El 
débil  cae  siempre  sobre  el  último  de  los  enclíticos :  es  un  de- 
fecto el  hacer  sobre  éste  la  principal  apoyatura  ;  bien  que  a  los 
poetas  se  les  permite  en  beneficio  del  metro,  v.  gr.  : 
Acutrtaté  que  la  infeliz  España. 
Conságrale  tu  abominable  vida. 
No  todas  las  dicciones  castellanas  tienene  acento.  Carecen  de 
él :  1.°  los  altículos  definidos,  el,  la,  lo,  los,  las  :  2.°  los  artícu- 
los indefinidos  un,  una,  unos,  unas:  3."  los  pronombres  me, 
nos,  te,  os,  le,  lo,  la,  les,  los,  las, se  :  4.°  los  adjetivos  posesivos 
sincopados  mi,  mis,  tu,  tus, su,  sus:  5.°  el  pronombre  relativo 
que  :  6.°  las  preposiciones  y  conjunciones  monosílabas,  v.  gr.  : 

(I)  En  esta  parte  de  la  Gramática  pintaré  el  acento  cada  vez  que  me 
proponga  llamar  la  atención  a  él. 


fifi 

i  dé,  ehr  fjbr;  p.}  o,  u,  ni,  si,  &a. — O' ras  dieeipnes  hai  quelle- 
i  "  Rc^éiitó  ;  péTt)  tan  sumamente  débil  que  cuasi  no  alcanza  a 
percibirse.  La  causa  de  la  mayor  o  menor  debilidad  del  acento, 
n  de  so  absoluta  evaneeenein.  es  el  enlace  íntimo  de  la  dicción 
con  la  palabra  o  frase  inmediata. 

La  acentuación  de  todas  las  personas  en  los  tiempos  de  los 
verbos  regulares,  e'sin  dejos  tiempos  y  personas  correspondien- 
tes de  los  verbos  amar,  temer,  y  partir.  Debe  advertirse  que  la 
primera  persona  de  todo  presente  es  grave  como  no  sea  mono- 
sílaba, exceptúase  solo  a  ?/o  pa'/W.  que  es  aguda.  Lía  de  pro- 
nunciarse hayúmox,  hayáis:  rayamos,  vayáis  ;  seamos,  seáis  ;  ten- 
gamos, tengáis ;  o  f gamo  i,  oigáis;  que  es  la  pronunciación  de  es- 
ínsvpersona&  en  todos  los  verbos  castellanos.—  Se  dice  :  yo  am- 
plió le  ampliar;  yo  vació  de  variar. — -Los  verbos  compuestos 
liguen  la  acentuación  del  simple, v..  gr.  ;  yo  desavío  de  avío  ; 
{{ff*rar\o  de  varío  ;  de  tafia  ¡rió  de  ahucio  (anticuado)  ;  con/  o  de 
fío  ;  descrío  de  crío.  Sin  embargo,  aunque  se  pronuncia  me  glo- 
río  ha  de  decirse  yo  m*  vanaglorio,  porque  este  verbo  no  se 
compone  de  vano  y  glorío  ;  sirio  q\}e  se  deriva  inmediatamente 
del  nombré  compuesto  ranag'ória.  Yo  reconcilio  de  concilio. 
?Si  e!  verbo  compuesto  se  deriva  inmediatamente  de  un  nombre 
castellano,  que  se  junta  con  alguna  partícula  prepositiva,  retie- 
ne la  acentuación  del  nombre,  v.  gr.  :  yo  avío,  desvío,  envío, 
ahucio,  acarició,  acopio,  desquicio,  enjuicio,  aprecio,  abrevio, 
ira '¡ció,  expío,  enfrío,  arrecio,  enturbio  ;  compuestos  de  los  nom- 
bras lia,  rio,  húcia  (antiguamente  confianza)  caricia,  copia, 
(•'¿icio,  juicio,  precio,  y  de  los  adjetivos  breve,  sucio,  pío,  frío, 
recio,  í'rbio.—Cimnáo  el  verbo  se  deriva  inmediatamente  de 
ni  nombre  grave  castellano,  que  sin  composición  ninguna  pa- 
:-a  a  ser  verbo,  lo  mas  común  es  que  retenga  la  acentuación  del 
hombre,  v.  gr.  :  yo  atavío,  espío,  estrío,  rocío,  me  demasío,  odio, 
fastidió,  desperdicio,  silencio,  presenció,  diferencio,  ajéncio, 
iámiio,  presájió,  concilio,  calumnio,  angustio,  ansio,  oficio,  pri- 
r<!(jio,  ajusticio,  estudio,  lidio,  remedio,  beneficio,  injurio,  agrio, 
r\.:io.  medie,  envidio,  me  refújio,  albricio,  vendimio,  elójio,  en- 
kbnúo,  tapio,  me  injfwio,  escorpio,  columpió,,  rabio,  agravio.  Se 
exceptúan  yo  amplío, 'que  se  deriva  de  amplio  ;  yo  contrario  de 
contrario  ;  me  glorío  de  gloria  ;  yo  varío  de  vario  ;  yo  vacio  de 
vacío.  —  El  uso  parece  incierto  en  los  verbos  caviar,  chirriar, 
expatriar,  vidriar,  paliar,  escoriar,  historiar,  auxiliar .  foliar. 
Me  parece   que   debe  pronunciarse  ;  yo  expatrío _,  cario,  vidrio, 


80 

ehrio,  y  alio,  folio,  historio,  escorio.  En  extasiarse  me  inclino  a 
decir  yo  me  extasió. — Los  verbos  en  ti'af  llevan  el  acento  en  Id 
u  menos  si  tienen  el  infinitivo  en  ruar  o  guar,  v.  gr.  :  evacuó 
de  evacuar,  averiguo,  de  averiguar  ;  valúo  de  valuar. — En  los 
nombres  compuestos  castellanos  que  no  constan  de  enclíticos, 
el  acento  dominante  es  el  del  último  componente,  v.  gr.  :  pe- 
liiáno,  boquín úbio,  vaivén,  traspié. 

136.  Todo  tiiptongo  va  acentuado  en  la  segunda  vocal,  v. 
gr.  :  continuáis,  averigüéis. — Se  pronuncia  indiferentemente  el 
monte  Siuaí, '  Sin  ai  o  'Sí>uii.— leñemos  poras  uicciones  termi- 
nadas en  dos  vocalss  c ébiles,  eíi'  tales  palabras  carga  el  acento 
sobre  una  de  las  dos  vocales  T ú¿,  cuchí',   Rut. 

'  'Debe  pronunciarse  :  Ataúlfo,  ¿alaástre,  saúco,  aína,  bahía, 
baraúnda,  bilbaíno,  C alia  nos ,  cabrahigo,  Caístro,  Cfeaúsa,  de- 
vaídó]  Láinez,  mohíno,  paraíso,  y  por  io  mismo  Valparaíso; 
t almila,  vahído,  vizcaíno,  tr alalia  (sustantivo  y  verbo)  ateísmo, 
politeísmo,  hebraísmo,  deísmo,  egoísmo,  baúl,  baúles  ;  país,  paí- 
ses ;  yo  ahilo,  ahumo,  ahuche,  a/iiiso,  auno,  reúno,  sahumo,  aúllo, 
de  aullar,  maullo,  de  mayar,  reúso  de  reusar,  judaizo  de  ju- 
daizar. ■•■' 

137.  Los  nombres  intervalo,  -sincero,  'mendigo  son  graves. 
Cátalo  por  el  poeta  es  grave,  y  esdrújulo  cuando  significa  al- 
gún individuo  de  la  jente  lutada.  7 ¿bulo,  Nepote,  Proserpina, 
impío,  son  graves  :  los  poetas  dicen  a  veces  impío.  Ha  de  pro- 
nunciarse impar,  impares  ;  pábilo  o  palito  indiferentemente.  Da- 
tada, nómade, ciliada,  náyade,  crisálida,  Alcibíade's,  parnéades, 
Milcíades,  isócrono,  Heródoto,  antídoto,  ai,écdota,  antrof^ófago, 
esófago,  sarcófago,  Panfilo,  Teófilo,  Telé  faro, fósforo,  Ugartio, 
polígamo,  tetrágono,  polígono,  historiógrafo,  epígrafe,  filólogo, 
Calimaco,  Andrómaca,  Ariaxímenes,  ecójíomo,  sínodo,  pe) todo,' 
Calíope,  Mérope,  hipótesis,  arUipeiístasis,  Qaástenes,  diástole, 
como  esdrújulos.  ¡Son  graves  :  Aristídes,  Atrida,  lieraclida, 
anagrama,  epigrama,  ep  fonema,  epiquenema,  epicúreo.  Son  es-' 
drúios  :  Focíltdes,  Eurípides,  Meónides,  .síntoma/ — ■  Tienen  eí 
acento  en  la  antepenúltima  vocal :  academia,  anUopofajiu,  po- 
ligamia, necromancia,  quiromancia,  sinonimia,  enciclopedia,  li- 
tarjia,  metalurjia,  cuyas  voces  son  graves  acabadas  en  diptongo. 
Teogonia i  cosmogottía,  calografía,  se  lian  de  acentuar  en  la  pe- 
núltima vocal,  cumoT  Sinfonía,  y  otras  en  que  las  vocales  /,  a 
pertenecen  a  distintas  sílabas. — Antilojia,  mineralojia,  ideoU:jinj 
zoolojia,  ortolojia,  ornitoíojia,  fimoloj ¿a,  antinoir  :v,  ¿e  dcentúan 


90 

en  la  última  o. — Dícese  estralcjia,  disenteria,  con  el  acento  en 
Ja  última  e  :  misántropo,  filántropo  y  ágata  son  esdrújulos. — - 
Dicese  diploma  con  el  acento  en  la  o,  y  estatocracia  en  la  ante- 
penúltima vocal.  Parásito,  ciclope  esdrújulos.  Aristócrata,  de- 
mócrata y  demás  análogos  lo  son  también,  Dícese  Análisis, 
pará'isis. 

De  la  Cantidad.  13S.  Cantidad  de  una  sílaba  es  el  tiempo 
que  gastamos  en  pronunciarla.  Esta  cantidad  no  es  una  cosa 
absoluta,  de  manera  que  en  pronunciar  una  sílaba  dada,  consu- 
mamos una  duración  exactamente  fija  La  cantiadad  consiste 
en  la  duración  relativa  que  tienen  unos  con  otros  los  tiempos  de 
las  sílabas.  Estas  guardan  siempre  entre  sí  una  misma  propor- 
ción, ya  hablemos  lenta  o  apresuradamente. 

139.  La  duración  de  las  sílabas  depende  del  número  de  ele- 
mentos de  que  se  componen,  y  del  acento.  Es  indudable,  por 
ejemplo,  que  en  la  palabra  constante  tiene  mas  duración  la  pri- 
mera sílaba  que  se  compone  de  cuatro  elementos,  que  la  segun- 
da que  se  compone  solo  de  tres,  bien  que  por  ser  ia  sílaba  acen- 
tuada, puede  reputarse  como  de  igual  duración  a  la  anterior; 
pero  es  evidente  que  la  tercera  compuesta  solo  de  dos  elemen- 
tos inacentuados  es  mas  breve  qué  las  otras.  Sin  embargo  las 
cantidades  o  duraciones  en  todas  las  sílabas  castellanas,  seacer- 
can  mas  a  la  razón  de  igualdad  que  a  la  que  hai  entre  uno  y 
dos  ;  por  lo  que  no  atendemos  cuasi  a  la  cantidad  para  la  me- 
dida del  verso,  yasí'para  que  éste  conste  nos  fijamos  preferen- 
temente en  el  número  cié  sílabas  que  requiere  cada  uno,  y' en 
el  acento,  el  cual  ha  de  recaer  indispensablemente  en  tal  o  tal 
sílaba,  según  el  metro  en  que  se  escribe. 

140.  Mas  no  se  crea  que  la  cantidad  de  las  sílabas  es  tan  in- 
diferente, que  no  nos  merece  la  menor  atención  ;  antes  bien  ha 
de  tenerse  entendido,  que  como  una  sílaba  breve  no  llena  tal 
vez  completamente  la  medida  por  defecto,  y  una  larga  acaso  la 
excede,  los  buenos  poetas  cuidan  de  entremezclarlas,  de  manera 
que  lo  que  falte  por  una  parte  se  compense  por  la  otra.  Tam- 
bién es  preciso  entender  que  según  el  asunto  y  jénero  de  la  com- 
posición poética,  convendrá  multiplicar  mas  o  menos  el  uso  de 
las  breves  o  largas.  A  estose  reduce  en  la  poesía  castellana  la 
im parta ncia  de  las  sílabas  breves  o  largas. 

De  La  cantidad  tn  la  concurrencia  de  vocales  pertenecientes  a 
una  misma  dicción.  141.  El  acento  puede  hallarse  colocado  de 
tres  maneras  diferentes  con  respecto  a  las  vocales  concurrentes: 


91 

en  una  de  ellas,  en  una  sílaba  precedente  ó  en:  una  posterior. 
1.a  Estando  el"' acento  en  una  de  ellas,  si  las  dos  vocales  con- 
currentes son  llenas,  pertenecen  naturalmente  a  distintas  sílabas; 
son  pues  naturalmente  disílabas  :  Pa'ez,  Jaeri9  cae,  brea,  león; 
y  trisílabas  :  azahar,  caova,  leernos,  beato,  canoa  Aunque  los 
poetas  observan  jeneral mente  esta  regla,  les  es  permitido  a  ve- 
ces, contraer  las  dos  vocales  formando  un  diptongo  impropio. 
2.a  Cuando  concurren  dos  vocales,  la  primera  llena  y  la  segun- 
da débil,  si  el  acento  está  en  la  llena,  las  vocales  forman  cons- 
tantemente diptongo,  v.  gr.  :  tarai,  canto,  peine,  carei,  feudo, 
convoi,  disílabos,  hai,  hoi,rei,  leí,  soi,  monosílabos.  Kn  el  caso 
de  la  presente  regla  no  puede  disolverse  el  diptongo  ni' aun  por 
licencia  poética,  o. a  Cuando  concurren  dos  vocales,  la  primera 
llena  y  la  segunda  débil,  si  el  acento  carga  en  la  débil,  forman 
las  vocales  dos  sílabas,  v.  gr.  raíz,  baúl,  creí,  disílabos  ;  roído, 
saúco,  oímos,  trisílabos.  Los  buenos  -poetas  se  permiten  pocas 
veces  contraer  las  vocales  en  este  caso.  4.a  Si  las  dos  vocales 
concurrentes  son  la  primera  débil  y  la  segunda  llena,  y  el  acen- 
to recae  sobre  la  débil,  dichas  vocales  forman  naturalmente  dos 
sílabas,  v.  gr. :  día,  fie,. rio,  disílabos  ;  ganzúa,  valúe,  trisílabos; 
desvirtúo,  tetrasílabo,  y  en  el  pentesílabo  lloraríamos.  La  con- 
tracción de  las  vocales.no  es  tan  rara  en  estas  conbinaciones 
como  en  el  caso  de  la  regla  anterior.  5.a  Cuando  concurren  dos 
vocales,  la  primera  débil  y  llena  la  segunda,  si  la  llena  es  la 
acentuada,  las  vocales  forman  unas  veces  diptongo  y  otras  no. 
Fiemos  es  natural  mente  trisílabo,  y  Dios  constantemente  mo- 
nosílabo. En  las  palabras  diente, fuente,  huerto,  muerto,  viento, 
pienso,  quiero,  ruego,  forman  las  dos  vocales  diptongo  absolu- 
tamente indisoluble. 

La  analojía  de  la  conjugación  determina  la  cantidad  lejítima 
de  las  dicciones  verbales.  La  primera  persona  de  plural  del  pre- 
sente de  indicativo,  y  la  misma  del  pretérito  absoluto,  tienen 
una  sílaba  mas  que  la  primera  de  singular  del  presente  de  in- 
dicativo, .  así  fiamos,  cambiarnos,  tienen  tres  sílabas,  porque 
fio  y  cambio  son  disílabos  :  acopiamos  es  tetrasílabo  por  ser 
acopio  trisílabo.  Por  motivos  análogos  son  disílabos  fié,  fió  ;  y 
forman  diptongó  las  combinaciones  i'é,  ?6,  en  las  voces  cambié, 
cambió.  Las  de  uá,ué,  disilabas  en  valuamos,  valuemos9íormñn 
diptongo  en  fraguamos,  fragüemos. 

Del  misino  modo  la  tercera  persona  de  singular  del  pretérito 
absoluto,  de  los  verbos    de  la  segunda   y    tercera  conjugación^ 

12. 


92 

tiene  el  mismo  número  de  sílabas  que  la  primeva  de  singular 
del  mismo  tiempo,  v.  gr.  temí,  partí,  son  disílabos,  luego  tam- 
bién lo  serán  temió,  partió ;  vi,  fui,  son  monosílabos,  luego  tam- 
bién lo  han  de  ser  vio,  fué.  Es  claro  que  en  todos  estos  casos  for- 
man diptongo  las  combinaciones  íé  íó.  Eti  rió,  deslió,  pertene- 
cen por  el  contrario,  las  vocales  i,  o,  a  distintas  sílabas,  porque 
así  sucede  en  reí,  desleí.  Cuando  las  combinaciones  a  que  se  re- 
fiere esta  regia  son  de  suyo  disílabas,  admiten  fácilmente  la  con- 
tracción; pero  cuando  forman  naturalmente  diptongo  se  prestan 
con  suma  dificultad  a  la  diéresis  o  disolución.  La  combinación  ié 
formadiptongo  indisoluble,  en  las  terminaciones  ieron;¿era,  ierast 
iera,  iéramos,  iérais,  ¿eran;  ¿ese,  teses,  iese,  ¿eternos,  iéteis,  tesen', 
¿ere,  ¿eres,  ¿ere,  ¿tremas,  ¿éreis/ieren;  del  pretérito  absoluto,  preté- 
rito imperfecto  y  futuro  de  subjuntivo  de  los  verbos  de  la  segunda 
y  tercera  conjugación,  v.  gr.  :  murieron;  muriera,  murieras,  &a.; 
muriese,  murieses,  Sci.;muri0re,  murieres,  &a.;  y  en  la  terminación 
iendo  del  jerundiq  en  las  mismas  conjugaciones:  temiendo ,  par  - 
tiendo. — -Los  nombres  derivados  tienen  una  sílaba  mas  que  sus 
primitivos,  asi  naviero  es  tetrasílabo,  porque  navio  tiene  tres  sí- 
labas; brioso  trisílabo,  porque  brío  es  disílabo;  glorieta  es  trisí- 
labo, porque  glroria  tiene  dos  sílabas;  ambicioso  tetrasílabo,  por- 
que ambición  es  trisílabo.  Guando  alguna  de  las  combinaciones 
a  que  se  refiere  esta  regla  es  naturalmente  disílaba,  se  permite 
la  contracción;  mas  si  forma  diptongo,  es  regularmente  indiso- 
luble.— La  combinación  io  forma  diptongo  indisoluble  en  los 
sustantivos  verbales  en  ion,  v.  gr.  : 'transacción,  de  transijir  ; 
variación  de  variar ;  lección  de  leer  ;  institución  de  instituir ; 
traición  del  verbo  latino  traiere  (no  es  castellano  traicionar). 
En  los  demás  casos  hai  que  atender  al  buen  uso,  seguun  el  cual 
forma  a  veces  la  combinación  un  diptongo  indisoluble,  v.  gr.  : 
Dios,  fué,  pié,  y  otras  diptongo  soluble,  o  dos  sílabas  que  se 
prestan  fácilmente  a  la  contracción,  como  en  las  palabras  :  Dia- 
na, suave,  que  se  usan  indiferentemente  como  disílabas  o  trisí- 
labas. 6.a  Cuando  concurren  dos  vocales  débiles  ,  si  está  acen- 
tuada la  primera,  las  dos  forman  diptongo  indisoluble  ;  v.  gr. 
Túi.  7.a  Cuando  concurren  dos  vocales  débiles,  y  va  acentuada 
la  secunda;  es  varío  el  uso.  Ei  algunos  casos  forman  las  dos 
vocales  di ptong)  inlisoluble,  v.  gr.:  fui,  cuita;  cuiij,  descuido, 
y  otras  disoluble,  v.  gr.  :  ruin,  ruiía,  ruich,  viuda. — Vamos  a 
hablar  de  las  combinaciones  de  vocales  prece  lidaa  por  el  acen- 
to.   8  a  Cuando  las  do3  vocales  concurrentes  son  llenas,  forman 


93 

naturalmente  diptongo,  v.  gr.:  Dánao,  Cesárea,  cutáneo,  purpú- 
reo ;  mas  en  el  caso  de  esta  regla  se  permite  fácilmente  la  di- 
solución o  diéresis  a  los  poetas.  9.a  Cuando  es  llena  la  primera 
vocal  y  débil  la  segunda,  forman  naturalmente  diptongo  las  dos 
vocales,  v.  gr.  :  aviabais,  temierais,  partierais,-  partiereis.  10.a 
Siendo  la  primera  vocal  débil  y  llena  la  segunda,  las  vocales  con- 
currentes forman  diptongo  indisoluble,  v.  gí.  :  injuria,  cambie, 
limpio,  arduas,  fragüen,  continuos. —  En  castellano  no  hai  pa- 
labra alguna  en  que  concurran  dos  vocales  débiles  después  del 
acento  :  vamos  pues,  a  tratar  de  las  combinaciones  de  dos  vo- 
cales que  preceden  a  aquel.— 1  l.a  Cuando  ambas  vocales  son 
llenas,  forman  naturalmente  dos  sílabas.  Ejempkft  :  Saaredra, 
aerostática,  Faetón,  Laodamíu,  lealtad,  leeríamos,  Leovi/iido, 
Boadicea,  raedor,  cooptar.  En  este  caso  se  permite  la  contrac- 
ción o  sinéresis  a  los  poetas,  particularmente  si  entra  la  vocal  e 
eu  la  combinación.  12. a  Siendo  la  primera  vocal  llena  y  la  se- 
gunda débil,  forman  naturalmente  diptongo,  v.  gr. :  vaivén,  en- 
baular,  peinado, feudatario.  Se  exceptúa  regularmente  de  esta 
regla,  el  caso  en  que  los  vocablos  componentes  pertenecen  a  dos 
elementos  distintos,  el  primero  de  los  cuales  es  una  partícula 
prepositiva  monosílaba,  como  sucede  en  prohibir,'  prohijar,  tri- 
sílabos ;  bien  que  entonces  se  permite  la  contracción.  13.a  Si  la 
primera  vocal  es  débil  y  la  segunda  llena,  hai  variedad  en  el 
uso.  Las  inflexiones  y  derivaciones  conservan  la  cantidad  de  sus 
raices,  como :  criador,  trisílabo  ;  criatura,  tetrasílabo  ;  fiaría- 
mos,  pentesílabo  ;  derivados  de  criar,  fiar,  disílabos  ;  endiosa- 
do, tetrasílabo,  derivado  de  Dios,  monosílabo.  En  los  demás 
casos  las  dos  vocales  forman  naturalmente  diptongo  ;  y  en  todos, 
si  no  lo  forman,  es  permitida  la  contracción.  14.a.  Siendo  débi- 
les las  dos  vocales  forman  naturalmente  diptongo. 

Pasemos  a  la  combinación  de  tres  vocales.  15.a  Cuando 
el  acento  esta  en  la  primera  de  las' tres  vocales,  la  combinación 
se  resuelve  en  dos  :  la  primera  compuesta  de  dos  vocales,  acen- 
tuada la  primera  e  inacentuada  la  segunda,  cuya  cantidad  se  de- 
termina por  las  reglas  l.a,  2.a,  4.a  y  (3.a.  La  segunda  combina- 
ción que  es  de  dos  vocales  colocadas  después  del  acento,  se  de- 
termina por  las  reglas  8.a,  9.a  y  10.a  Ejemplos:  en  la  voz  iríais, 
concibo  dos  combinaciones:  ka  que  forma  dos  sílabas  por  la  re- 
gla cuarta,  y  ai  que  forma  diptongo  por  la  regla  9.a,  luego  las 
tres  vocales  forman  dos  sílabas.  I (3.a  Cuando  el  acento  se  halla 
en  la  segunda  vocal,  la  combinación  se  resuelve  también  en  dos: 


94 

la  primera  de  Jos  vocales  con  acento  en  la  segunda,  y  la  segura 
da  de  dos  con  acento  en  la  primera.  Para  determinar  su  canti- 
dad se  aplican  las  reglas  1.a,  2.a,  3.a,  4.a#  5, a.  6.a  y  7.a  Ejem- 
plo: en  fiaos,  la  combinación  iá,  es  disílaba  por  la  regla  5.a  y  la 
combinación  áo,  disílaba  por  la  regla  primera  :  fiaos  por  consi-3 
guíente  es  tetrasílabo.  1 7.a  Por  último,  cuando  el  acento  recae  en 
la  tercera  vocal,  resultan  dos  combinaciones  parciales,  la  pri- 
mera de  dos  vocales  a  que  sigue  el  acento  ;  y  la  segunda  de  dos 
vocales  con  el  acento  en  la  segunda.  Se  aplican,  pue?,  ala  pri- 
mera de  estas  combinaciones,  las  reglas  1  l.a,  12,a,  13.a  y  14.a;  y 
ala  segunda  las  reglas  1.a,  3.a,  5.a  y  7.®  Estas  reglas  de  reso< 
lucion  se  aplican  con  igual  facilidad  a  las  demás  combinaciones 
de  vocales  acentuadas  o  inacentuadas. 

De  la  Sinalefa.  162,  Sinalefa  es  la  unión  de  dos,  tres  y 
aun  cuatro  vocales  que  se  hallan  seguidas  en  diversas  dicciones, 
por  acabar  una  de  éstas  en  vocal  y  empezar  ia  siguiente  asimis- 
mo con  vocal,  formando  todas  ellas  una  sola  sílaba,  esto  es,  pro- 
nunciándose en  una  emisión  de  voz,  y  no  contando  semejantes 
combinaciones  sino  como  una  sola  sílaba  para  la  medida  del 
verso.  Esta  figura  tiene  cabida  tanto  en  la  prosa  como  en  la 
poesía.  En  la  sinalefa  se  han  de  pronunciar  con  su  correspon- 
diente sonido  todas  las  vocales  concurrentes,  pero  en  un  solo 
tiempo.  Ejemplos : 

Hasta  que  mi  dolor  llegue  a  acabarme, 
Y  suba  en  vuelo  alegre  arrebatado 
Donde  pueda  por  siempre  a  tí  juntarme, 

(Melenclez   Váleles.) 

En  el  primero  de  estos  verses  se  comete  la  sinalefa  eaa,  con 
las  vocales  que  concurren  en  :  llegue  a  acabarme.  En  el  segun- 
do hai  tres  sinalefas:  baen,  oa  y  ea.  En  el  tercero  solamente 
una,  prea  de  siempre  a.  —Se  comete  esta  figura  con  el  objeto 
de  evitar  el  hiato,  que  no  es  otra  cosa  sino  la  abertura  incómoda 
de  la  boca,  que  habría  que  hacer  para  pronunciar  varias  voca- 
les seguidas  si  no  se  contrajesen,  cuya  abertura  produce  una 
pronunciación  desapacible,  contraria  a  laenfonía  (buen  sonido). 
— Sin  embargo  no  siempre  que  pueden  encerrarse  en  un  solo 
tiempo  las  vocales  concurrentes  en  dicciones  seguidas,  convie- 
ne usar  de  la  sinalefa,  pues  a  veces,  por  el  contrario,  es  favora- 
ble el  hiato.  El  distinguir  cuando  deben  o  no  evitarse  los  soni- 
dos hiulcos ,   es   obra    del   buen   gusto,  y  de  nn  entendimiento 


elaro  y  ejercitado.   (1) — La  h  muda  no  m  opone  a  la  sinalefa; 
pero  sí  la  h  aspirada.   En  el  siguiente  verso  de  Lope  d@  Vega: 

La  vida  ¡lumilde  y  pobre  que  entretengo, 
hai  sinalefa  porque  es  rauda  la  h.  En  el  siguiente  : 

Que,  al  Jin,  eran  de  hueso  y  carne  humana 

(D.  Alonso  Ercilla). 
No  tiene  lugar  esta  figura,  porque  se  aspira  la  h°  Con  las  in- 
terjecciones ah  y  oh,  en  que  la  h  es  aspirada,  no  puede  usarse  la 
sinalefa  ;  excepto  si  preceden  a  la  vocal  e,  pues  entonces  bien 
puede  cometerse,  como  en  el  siguiente  pasaje  de  Melendez 
Valdes  : 

¡  ArTEspafía  infeliz  !  en  agua 
Mi  jfaz  se  inunda  en  tan  cruda 
Memoria,  y  la  voz  me  falta. 

De  la  Diéresis.  143.  La  diéresis  o  disolución  consiste  en 
hacer  de  un  diptongo  dos  sílabas,  como,  por  ejemplo,  si  del  di- 
sílabo Dia-na,  hago  el  trisílabo  Dia-na.  Lo  que  es  una  licen- 
cia poética. 

De  la  Sinéresis.  144.  La  Sinéresis  o  contmecion  (que  es  otra 
figura  poética),  consiste  en  hacer  de  dos  vocales  seguidas,  per- 
tenecientes ambas  a  una  misma  dicción;  pero  a  distintas  sílabas, 
un  diptongo,  v.  gr.  :  si  hago  monosílabos  a  león  y  caer,  que  son 
naturalmente  disílabos,  cometo  esta  figura  ;  la  cual  así  como  la 
diéresis  no  tiene  cabida  en  Ja  prosa,  por  lo  que  se  dice  que  am- 
bas figuras  son  poéticas. 

(1)  Para  facilitarse  el  tino  necesario  en  este  pimto  tan  delicado,  puede 
consultarse  la  Ortolojia  y  Métrica  del  Sr.  D.  Andrés  Bello, 


MÉTRICA. 


Del  consonante,  del  asonante  y  del  terso  Ubre.  145.  Los  ver- 
sos castellanos  pueden  ser  aconsonantes,  asonantes,  libres,  suel- 
tos o  blancos. 

146.  Se  llaman  versos  consonantes  aquellos  que  terminan  por 
dicciones  cuyas  ultimas  letras  desde  la  vocal  acentuada  inclusive, 
son  unas  mismas :  consonan,  pues,  herí  con  tahalí ;  don  con 
mansión,  templo >  con  ejemplo,  bélica  con  anjéiiea  ;  y  no  hai  con- 
sonancia entre  observe  y  observé,  gótico  y  pórtico.  Es  preciso 
advertir  que  no  gustan  I03  consonantes  triviales,  o  demasiado 
fáciles  de  hallar,  como  son,  por  ejemplo,  los  adjetivos  terminados 
en  able  y  oso9y  los  formados  por  las  terminaciones  aba,  ia,  asé, 
ando,  crido  y  otras  de  los  verbos.  Ninguna  palabra  puede  con- 
sonar consig©  misma  :  permítese  consonar  una  voz  que  lleva  la 
letra  b  después  del  acento,  can  otra  escrita  con  v  ;  pero  en  nin- 
gún caso  consona  la  $  con  la  z  o  c  suave. 

147.  Versos  asonantes  son  los  que  acaban  en  unas  mismas 
letras  vocales,  desde  la  acentuada  inclusive,  siendo  distintas  la 
consonante  o  consonantes  que  la  siguen;  o  acabando  en  vocal 
uno  de  los  versos  si  el  otro  termina  en  consonante.  Son  aso- 
nantes :  cayó  y  flor;  cuesta  y  pesa;  frenético  y  acérrimo;  álamo 
y  tálamos. — Cuando  los  asonantes  terminan  por  esdrújulos,  si 
la  penúltima  vocal  es  una  de  las  débiles,  basta  pera  la  asonan- 
cia, que  la  acentuada  y  la  úliima  sean  unas  mismas  en  ambos  ver- 
sos, por  lo  que  son  asonantes:  oráculo  y  máximo;  décimo  y  bené- 
volo; tantas  y  lágrimas.  La  asonancia  o  semirima  es  del  gusto 
nacional  y  exclusiva  para  ciertos  j eneros. 

148.  El  verso  suelto,  libre  o  blanco  no  está  sujeto  al  consonante 
ni  al  asonante,  sino  tan  solo  al  número  de  sílabas  y  al  acento,  el 


97 

cual  reclama  de  un  modo  especial  la  atención  del  poeta  en  este 
j pnero  de  poesía.    Es  precia  que  el  verso  libre  presente  imáje- 
nes  fuertes  y  muí  poéticas,  para  que  no  se  olvide  que  son  versos 
Jos  que  se  están  leyendo.    El  siguiente  pasaje  de  Jovellanos,  es 
un  modelo  entre  las  composiciones  de  esta  clase  : 
Til  pesado  morrión,  la  penachuda 
Y  alta  cimera  ¿acaso  se  forjaron 
Para  cráneos  raquíticos?  ¿Quién  puede 
Sobre  la  cuera  y  la  enmallada  cota 
Vestir  ya  el  duro  y  centellante  peto? 
Quien  enristrar  la  ponderosa  lanza? 
De  las  diferentes  especies  de  versos.  149.  La  acentuación  mas 
común  de  nuestras  voces  consiste  en  que,  jeneralmente  hablan- 
do, acaban  siempre  por  el  acento  grave,  debiéndose,  por  consi- 
guiente, mirar  como  excepciones  las  palabras  agudas  en  la  últi- 
ma o  antepenúltima  sílaba. 

150.  Cuando  el  verso  acaba  en  dicción  grave,  esto  es,  acentua- 
da en  la  penúltima  sílaba,  se  denomina  llano. — Si  acaba  en  voz 
aguda,  esto  es,  acentúa  la  en  la  última  sílaba,  se  llama  agudo;  y 
esdrújulo  cuando  la  última  dicción  del  verso  está  acentuada  en 
la  antepenúltima  sílaba.  En  nuestra  lengua  nunca  terminan  los 
versos  en  palabras  sobresdrújulas. 

151.  El  verso  llano  requiere  el  número  cabal  de  sílabas  que 
le  corresponde  según  su  denominación;  el  agudo  una  menos,  y 
una  mas  el  esdrújulo. 

152.  Nuestros  versos  tienen  desde  dos  htfsta  catorce  sílabas; 
pero  puede  aumentarse  e^te  número,  con  tal  que  se  dé  al  verso 
una  estructura  agradable  al  oido.  En  todos  se  halla  el  acento 
predominante  en  el  último  pié,  esto  es,  en  la  penúltima 
sílaba  de  las  que  se  cuentan  en  el  verso,  v.  gr.  :  el  de  dos  síla- 
bas canto,  lloro,  sea,  lleva  el  acento  en  la  primera;  y  el  de  tres: 
su  madre,  temido,  en  Ja  segunda. — Estas  dos  especies  de  verso 
son  ahora  poco  usadas,  y  solo  las  empleaban  los  antiguos  como 
pies  quebrados  en  composiciones  formadas,  por  lo  jeneral,  de 
metros  de  mayor  dimensión. 

153.  El  verso  de  cuatro  sílabas  lleva  el  acento  predominan- 
te en  la  tercera,  como  se  ve  en  este  pasaje  de  Iriarte  ; 

Señor  mío , 
de  ese  brío , 
Jijereza 
y  destreza 


no  rae  espauto 

que  otro  tanto,   &a. 

Llenar  lina  composición  con  versos  tan  cortos,. y  mas  si  son  con- 
sonantes, debe  mirarse  como  un  esfuerzo  del  arte. 

154.  El  de  cinco  sílabas  es  bastante  usado  por  nuestros  can- 
cioneros :  he  aquí  una  preciosa  oda  de  D.  Nicolás  Moratin,  com- 
puesta en  este  metro : 

Hoi  mi  Dorísa 
se  va  a  la  aldea 
pues  se  recrea 
viendo  trillar. 
Sígola  aprisa  ; 
cuantos  placeres 
Mantua  tuvieres 
voi  a  olvidar. 

Que  ya  no  quiera 
mas  diguidádes  : 
las  vanidades 
nié  quitó  amor. 
Ni  fama  espero, 
ni 'anhelo  a  nada  ; 
sólo  me  agrada 
ser  labrador. 

Voi  amoroso 
para  servirla  : 
quiero  seguirla 
por  donde  vá. 
Verá  el  hermoso 
trigo  amarillo  ; 
luego  en  el  trillo 
se  sentará  ,  &a, 

155.  El  ectasílabo,  o  verso  de  seis  silabas,  es  cuasi  peculiar 
de  las  endechas  y  letrillas,  y  lleva  el  acento  predominante  en  la 
quinta,  como  se  ve  en  este  pasaje  de  Melendez : 

Parad  airecillos , 
no  inquietos  voléis 
que  en  plácido  sueño 
reposa  mi  bien  ,  &a. 

15'G.  El  verso  de  siete  sílabas  es  de  frecuente  uso  para  las 
anacreónticas,  y  para  toda  composición  cantable.  Tiene  el  acento 


99 

predominante  en  la  sexta  sílaba,  como  se  ve  en  el  siguiente  pa- 
saje de  Burgos  : 

Reina  de  Puf»  y  CjLnfdb, 

fipjM  a  tu  Chipre  amada, 

y  ven  do  mi  adorada 

te  llama  con  fervor,  sea. 

Los  versos  mencionados  hasta  aquí  se  denominan  quebrados,  de 
pié  quebrado t  o  de  redondilla  menor.  Llámanse  enteros  los  que 
siguen. 

¡olí.  En  los  versos  de  ocho  sílabas  o  de  redondilla  mayor , 
se  hallan  escritos  cuasi  tocios  nuestros  romances  y  comedias, 
j^nero  en  que  ninguna  nación  aventaja  a  la  española. 

158.  El  verso  de  nueve  sílabas  empleado  por  Iriarte  en  el 
siguiente  pasaje,  es  de  muí  poco  uso,  y  lleva  porsupuesto  ei 
acento  predominante  en  la  octava  : 

Si  querer  entender  ele  lodo 

Es  ridicula  pies  une  ion, 

Servir  solo  para  una  cosa 

Suele  ser  falta  no  menor. 

,  1^9.  El  verso  de  diez,  silabas  se  emplea  regularmente  para 
los  himnos.  Esta  clase  de  verso  tiene  tres  acentos  necesarios, 
gue  han  de  caer  precisamente  en  la  nona,  tercera  y  sexta.  Si 
falta  en  alguna  de  las  dos  últimas  hai  que  suplirlo;  la  siguiente 
estrofa  de  Baña  cumple  con  todos  ios  riquisifcos  exijidos  : 

Ocho  veces  la  candida  lúr.a 
itenovó  de  su  faz  los  aibóres  , 
Cada  vez  contra  riesgos  mayores 
Ocho  veces  los  vio  combatir  ; 

Y  envidiosa  los  vio  la  fortuna 
í*u  poder  arrastrar  atrevidos, 

Y  los  vio  de  su  rueda   caídos  , 

Y  su  esfuerzo  no  pudo  rendir. 

1 60.  Ei  verso  c?}deca$'dabo,  o  de  once  silabas,  que  también 
se  llama  verso  heroico,  es  el  de  mas  frecuente  uso,  por  cuanto 
entra  en  los  tercetos,  octavas,  sonetos,  y  jeneralreeníe  en  los 
versos  asonantados  y  los  sueltos  que  se  emplean  en  la  épica  y  la 
trajedia.  Es  lei  precisa  que  ademas  del  acento  predominante  en 
ja  décima,  tenga  piro  en  la  sexta,  y  en  defecto  de  éste,  ha  de 
llevar  acento  en  la  cuarta  y  octava,  sin  cuyo  requisito  no  será 
grato  al  oído  ni  se  considerará  como  verso  ; 

13 


100 

6  10 

Cuan  grande  os  la  eterna)  misericordia;  (Saavedra). 

4  8  10 

Proporción,  orden,  sencilcz,  belleza,  (Martinez  de  la  Rosa). 

Son  mas  sonoros  y  cadenciosos  los  endecasílabos  cuanto  mas 
abundan  de  acentos  en  las  sílabas  pares,  como  se  ve  en  estos  dos: 
'   2  •     '  4  6  8  10 

El  eco  unir  no  sabe  acorde  y  blando 

>       2  4  6  10 

Al  son  robusto,  al  numero  y  cadencia;  (Martínez  de  la  Rosa). 

De  lo  dicho  se  deduce  que  no  convienen  para  éste  j enero  de 
poesía,  las  palabras  de  muchas  sí-abas/  porque  no  teniendo  ca- 
da voz,  por  lo  regular,  mas  que  un  acento,  no  es  fácil  evitar  que 
falte  en  alguna  de  las  sílabas  en  que  la  armonía  lo  pide. — En 
muchas  poéticas  se  previene  que  la  eesura,  esto  es,  la  pausa  que 
se  hace  en  medio  del  endecasílabo,  se  halle  después  de  la  cuarta, 
quinta,  sexta  o  sétima  sílaba,  y  que  la  sexta  sea  la  acentuada 
si  la  cesura cae  después  de  ella. 

161.  Los  versos  de  doce  sílabas,  llamados  de  arte  mayor,  y 
puestos  en  boga  por  Juan  de  Mena,  son  poco  usados  al  presen- 
te. Su  estructura  es  la  de  dos  ectasílabos  juntos,  y  hai  un  des- 
canso perfecto  en  la  sexta,  donde   termina    siempre  la  palabra; 

de  suerte  que  si  la  quinta  es  aguda  vale  por  dos,  como  en  este 
verso  de  Moratin  : 

E  iuego  e  de  sí  {  voceros  mandó 

Y  también  puede  tener  catorce  sílabas,  sisón  esdrújulas  las  vo- 
ces finales  de  ambos  emistiquios  (partes  del  verso),  como  sucede 
en  el  siguiente  : 

Pasaran  las  águilas  ¡  de  Galia  los  términos. 

En  cuanto  a  la  acentuación  de  los  dodecasílabos  ,  el  acento  ha 
de  recaer  en  la  quinta,  octava  y  undécima.  Para  que  estos  ver- 
sos sean  numerosos,  conviene  que  tengan  acento  en  la  segunda 
sílaba  de  cada  emistiquio. 

170.  Los  versos  de  trece  sílabas  son  aun  menos  usados  que 
los  de  doce.  Tenemos  un  ejemplo  de  esta  clase  de  metro  en  la 
fábula  de  Iriarte,  que  principia : 

En  cierta  catedral  una  campana  habia 
Que  solo  se  tocaba  algún  solemne  dia. 

162.  Con  los  versos  de  catorce  sílabas,  llamados  ahjandri- 


101 

nos,  se  escribieron  las  primeras  poesías  castellanas.  Liarte  em- 
pleó este  metro  en  la  fábula  que  principia : 

Yo  leí  no  sé  donde,  que  en  la  lengua  herbolaria 
Saludando  al  tomillo  la  yerba  parietaria,  &a. 
A  todas  estas  clases  de  metro,  deben  añadirse  las  varias  tenta- 
tivas hechas  por  nuestros  poetas,  para  imitaren  castellano  el 
hexámetro,  el  pentámetro,  el  asclepiadeo,  y  el  sáfico  y  otros  de 
los  latinos;  masen  todos  sus  ensayos  se  echa  de  ver  lo  incierto 
de  nuestra  prosodia,  y  la  gran  diferencia  que  bajo  este  respec- 
to, hai  entre  las  lenguas  antiguas  y  modernas. 

163.  Délas  composiciones  poéticas  cortas  de  mas  frecuente 
uso.  Infinita  es  la  variedad  de  combinaciones  que  pueden  for- 
marse con  los  pies  o  versos  de  que  hemos  hablado,  y  muchos 
los  rumbos  nuevos  que  descubrirán  nuestros  poetas.  Aquí  ha- 
blaremos solo  de  aquellas  composiciones  que  por  mas  usadas  han 
recibido  un  nombre  particular.    ....... 

164.  Se  llaman  pareados  o  paiejas  dos  versos  de  cualquier 
medida,  que  van  colocados  consecutivamente,  cuando  tienen  ua 
mismo  consonante.  Tales  son  los  siguientes  de  D.  J.  J.  de 
Mora;  .  # 

Primer  año  de  leyes  estudiaba 

Micifuf,  y  aspiraba 

Con  todos  sus  conatos 

A  ser  oidor  del  crimen  délos  gatos. 

Estudiando  una  noche  en  las  partidas, 

Halló  aquellas  palabras  tan  sabidas: 

**  Judgador  non  semeye  a  las  garduñas, 

Ca  manso  et  non  de  furto  es  su  oficio, 

Et  faga  el  sacrificio 

í)e  cortarse  las  uñas"  &a. 

Como  las  composiciones  que  constan  de  solo  pareados,  son  las 
menos  apacibles  al  oido  por  su  poca  variedad  y  sobrada  inme- 
diación de  la  rima,  suelen  los  poetas  entremezclar  otra  conso- 
nancia, según  se  ve  en  el  ejemplo  anterior  después  del  sexto 
verso.  . 

165.  El  terceto  consta  de  tres  endecasílabos  ;  y  si  los  versos 
son  de  arte  menor,  se  denomina  tercerilla.  La  consonancia  de 
los  tres,  admite,  en  las  composiciones  mui  cortas,  toda  la  va- 
riedad de  que  son  susceptibles,  pues  a  veces  terminan  por  un 
solo  consonante  ;  otras  es  uno  mismo  el  de  los  versos  primero 
y  segundo ;  otras   consona  el- primero  con  el  tercero,  y  por  fin 


102 

otras  ei  segundo  con  el  tercero.  Pero  si  las  composiciones  son 
cíe  alguna  extensión,  como  las  descriptivas,  las  églogas,  ios  idi- 
lios, la3  epístolas,  eiejiás  y  sátiras,  se  tiene  por  lei  lija  :  que  los 
versos  primero  y  tercero  del  primer  terceto  se  correspondan  en- 
tre sí,  y  que  el  segundo  vaya  enlajado  con  ei  primero  y  tercero 
del  segundo  terceto,  y  así  de  los  demás,  como  se  ve  en  esto* 
versos  de  Jorje  Pitillas  :  -    * 

No  mas,  no  mas  callar;  ya  es  imposible: 
Allá  voi,  no  me  tengan:   fuera  digo, 
Que  se  tlesati  mi  maldita   horrible. 
]S»o  censures  mi  intento,  o  Leiio  amigo, 
ip.ues  sabes  cuanto  tiempo  he  contrastado, 
Eí  fatal  movimiento  que  ahora  sigo,  &a. 

166.  La  cuarteta  o  redondilla,  que  también  se  llama  cuarte- 
to si  se  compone  de  endecasílabos,  consta  de  cuatro  versos  que 
conciertan  entre  tí,  bien  los  dos  dei  medio  y  \<  s  dos  de  los  ex- 
tremos, bien  el  primero  con  eí  tercero,  y  el  segundo  con  el  cuar- 
to.— -Les  'polos  y  tiranas,  jénero  tan  u¿>ado  en  España  para  el 
canto  nacional,  no  son  mas  que  cuartetas  con  asonantes  o  con- 
sonantes en  los  versos  segundo  y  cubito  :  los  romances  se  com- 
ponen jenevalmsníe  de  cuartetas  de  versos'de  ocho  tíiabas,  con 
una  misma  asonancia  desde  ei  principio  hasta  el  fin.  Los  ro- 
mances se  distinguen  ds  las  endechas  mas  bien  por  eí  objeto 
doloroso  y  triste  de  las  ''últimas,  ~que  por  las  seis  o  siete  sílabas 
de  la  medida  en  que  jeñéralmente  van  escritas.  En  todas  ias 
composiciones  asonantadas  ha  de  evitarse  el  que  la  asonancia 
recaiga  en  los  versos  impares. — Los  cuartetos  semejantes  a  los 
cuatro  primeros  verso?  de  una  octava,  se  llaman  sertentesios, 
los  cuales  suelen  emplearse  para  las  epístolas,  como  sucede  en 
la  de  Noraña,  que  principia  por  este  verso  : 

Al  abrir  esie  pliego,  Silvia  amada,  <fea. 
Otra  variedad  mui  frecuente  en  las  cuartetas,   es  la  de  mezclar 
los  versos  endecasílabos  con  los  eptatílabos,  como  lo  hizo  No> 
raña  en  este  pasaje  : 

Corilo  amado, cuando  con  dulzura 
Celebras  a   Filena, 
O  mitigar  intentas  la  amargura 
De  mi  terrible  pena,  &a. 

167.   La    quintilla  se  compone  de  cinco  versos,  en  que  los 
poetas  admiten  respecto  de  lo»  áo$  consoñantes  diversos  que  de- 


103 

he  tener  cuasi  todas  las  combinaciones  posibles  ;  y  para  twle 
aun  mayor  variedad,  empleen  el  eptasí'abo^en  los  versos  \,\  3.* 
y  4.°  entremezclado  con  dos  endecasílabos  en  el  *2.°  y  .5.*  E>£g 
j«'nero  de  metro'y  el  que  sigue  son  los  mas  usados  para  la  o##¿ 
y  en  él  tradujo  el  maestro  Ffái  Diego  González  el  M igntfivat, 
cuya  primera  estrofa  dice: 

Alaba  y  engrandece 

Él  su  Dios  y  8efior  el  alma  rula, 

Y  en  mi  espíritu  cr^ce 

Él  gozo  y  alegría 

Éti  Dios,  iui  salvador,  en  quien  confía, 

168,  La  sextilla  denominada  también  redondilla  de  seis  ver- 
sos, admite  seis  formas  por  lo  menos  en  la  variación  de  sus  con- 
sonantes. Es  frecuente,  interpolar  en  este  j enero  versos  que- 
brados de  siete  sílabas  con  los  de  once;  nías  en  composiciones 
largas  y  didácticas,  se  prefiere  sienpre  el  endecasílabo,  como 
en  el  siguiente  pasaje  de  D.    Nicolás  Moratin  : 

Hnbo  algún  tiempo  en  los  remotos  años 
Del  inundo  infancia,  en  que  !a  dura  tierra 
No  le  causaba  al  hombre  algunos  daños, 
Ni  con  zarzas,  ni  abrojos  hizo  guerra, 
V  sin  cultivo  pródiga  y  esclava 
Los  frutos  de  sus  árboles  le  daba, 

169.  Las  composiciones  en  estancias  de  siete  versos  no  son 
frecuentes,  bien  que  no  faltan  entre  los  modernos,  pues  las  usan 
algunos  en  la  oda. 

La  seguidilla  no  consta  de  un  número  fijo  de  versos  ;  mas 
por  lo  regular  se  compone  de  siete  :  el  1.°,  3.*  y  6."  eptasílaboe, 
y  los  demás  pentesílabos.  Su  parte  primera  es  una  cuarteta,4 
cuyos  versos  2.°  y  4.°  son  asonantados  (aunque  hai  otras  en 
que  estos  dos  versos  tienen  una  perfecta  consonancia),  toman- 
río  después  un  asonante  diverso  para  el  5.*  y  el  7.°,  los  cuales' 
forman  con  el  6."  lo  que  se  llama  estribillo.  E«ta  especie  de. 
composición  se  canta  a  la  guitarra,  y  la  acompaña  el  baile  íUí 
seguidillas  o  bolero.  He  aquí  un  ejemplo  : 

Parece  tu  carino 
flor  del  üinitcv'ro  ; 
nace  prooty»  y  fallece 
al  primer  viento. 


104 


No  es  así  el  mío, 
pues  no  le  acaba  el  aire 
de  tus  desvíos. 


170.  La  octava,  denominada  así  porque  consta  de  ocho  ver- 
sos, es  riiai  usada  por  nuestros  poetas,  tanto  para  asuntos  suel- 
tos, cuanto  en  los  razonamientos  y  descripciones  de  las  comedias 
antiguas.  Sirve  en  particular  para  los  poemas  didácticos,  y  pue- 
de decirse  que  exclusivamente  para  los  épicos.  El  nombre  de 
octava  solo  le  conviene  propiamente  cuando  consta  de  versos 
endecasílabos  :  pues  si  son  de  ocho  sílabas,  la  copla  se  llama 
redondilla  de  ocho  versos.  Las  consonancias  de  los  seis  prime- 
ros versos  puede  combinarlas  el  poeta  como  mejor  le  parezca; 
mas  Los  dos  últimos  han  de  acabar  por  un  pareado.  Ejemplo: 

Los  sueños  que  con  sombras  voladoras 
Jf£ng¡añan  al  humano  entendimiento, 
|  Ni  sacros  templos,  ni  en  calladas  horas 

Envían  Dioses  del  celeste  asiento; 
JVÍas  con  falsas  visiones  formadoras 
De  las  cosas,  que  ofrece  al  sentimiento  ; 
Cada  uno  los  hace,  y  los  figura 
En1  el  reposo  de  la  sombra  oscura. 

(  F.  de  Herrera) 

A  laclase  de  octavas  pertenece  la  copla  de  arte  mayor  :  sus 
versos  constan  de  doce  sílabas,  y  consonan  el  1.°,  4.°,  5.°  y  8.°; 
el  2.°  con  el  3.°,  y  el  6.°  con  el  7.°  D  Leandro  Moratin  repro- 
dujo estas  estancias  en  el  canto  que  principia  : 

A  vos  el  apuesto  complido  garzón, 
Asmáudovos  grato  la  péñola  mía,  &a. 

171.  lias  coplas  de  nueve  versos  no  tienen  una  denominación 
peculiar  :  pertenecen  a  las  estrofas  que  se  adaptan  a  la  oda,  a 
las  canciones,  idilios,  &a.  En  este  jénero  de  composición  todas 
las  estancias  de  la  oda  o  canción,  han  de  constar  del  mismo  nú- 
mero de  versos,  y  lo$  consonantes  de  todas  deben  guardar  la 
misma  lei  que  los  de  la  primera. 

181.  La  décima  se  compone  de  diez  versos  octasílabos.  Por 
lo  regular  consonan  el  1.°  con  el  4.°  y  5.° ;  el  2."  con  el  3.° ;  el 
G.°  con  el  7.°  y  el  10.°;  y  el  8.°  con  el  9.°  ;  bien  que  puede  dar- 
se a  los  consonantes  otra  distribución.  Cuídese  en  esta,  como 
en  toda  composición  de  consonantes,  de  no  interponer  entre 


105 

ellos  mas  de  tres  versos,  para  que  no  se  olvide  el  eco  de  la  con- 
sonancia, ni  desaparezca  este  artificio  de  la  poesía.  La  siguien- 
te décima  es  de  D.  Nicolás  Moratin  : 

Admiróse  un  portugués 

De  ver  que  en  su  tierna  infancia 

Todos  los  niños  en  Francia 

Supiesen  hablar  trances. 

Arte  diablóíica  es, 

Dijo,  torciendo  el  mostacho, 

Que  para  hablar  en  gabacho 

tJnfidalgo  en  Portugal, 

Llega  a  viejo,  y  lo  habla  mal ; 

Y  aquí  lo  parla  un  muchacho. 

\12.  El  soneto  es  la  última  composición  corta  de  un  deter- 
minado número  de  versos.  Consta  de  catorce  endecasílabos,  di- 
vididos en  dos  cuartetos  y  dos  tercetos,  cuyos  consonantes  es- 
tán entrelazados  con  suma  variedad,  los  del  primer  cuarteto  con 
los  del  segundo,  y  los  de  ambos  tercetos  entre  sí.  El  siguiente 
soneto  es  de  Lupercio  de  Arjensola  : 

I  majen  espantosa  de  la  muerte, 
Sueño  cruel;  no  turbes  mas  mi  pecho, 
Mostrándome  cortado  el  nudo  estrecho, 
Consuelo  solo  de  mi  adversa  suerte. 
Busca  de  algún  tirano  el  muro  fuerte, 
De  jaspe  las  paredes,  de  oro  el  techo  : 
O  el  rico  avaro  en  el  angosto  lecho 
Haz  que  temblando  con  sudor  despierte. 
El  uno  vea  el  popular  tumulto 
Romper  con  furia  las  herradas  puertas, 

Y  al  sobornado  siervo  el  hierro  oculto. 
El  otro  sus  riquezas  descubiertas 

Con  llave  falsa,  o  con  violento  insulto; 

Y  déjale  al  amor  sus  gloriae  ciertas. 

Hai  varias  especies  de  soneto  :  la  mas  digna  de  mencionarse  es 
el  soneto  con  estrambote,  nombre  que  se  da  a  la  copla  que  a 
veces  se  añade  a  los  catorce  versos  de  que  se  compone  aquel, 
con  el  objeto  de  concluir  y  redondear  el  pensamiento.  El  es-v 
trambote  tiene  por  lo  regular  de  tres  a  cinco  versos.  Sonaío  con 
estrambote  de  Lope  de  Vega  : 

Lope  dice,  Señor,  que  a  vuestro  abuelo 
Sirvió  en  íngalaterra  con  la  espada, 


106 

I  aunque  con  ella  entonces  no  hiato  nada, 
>iénos  después  ;  mas  fué  valiente  el  celo. 

También  a  vuestros  padrea,  que  en  el  cielo 
^>tán,  sirvió  con  pluma,  que  clorada 
fin  su    -splendor  pudiera  bien  cortada 
De  pyíu  a  polo  dilatar  el  vuelo. 

Tengo  una  hija  y  teu^o  muchos  años  .' 
JLas  musas  dan  honor  (mas  no  ¡lan  renta)  ; 
Curio  en  ios  propios,  largo  en  los  est.raño8. 
Dios  cria,  el  sol  enjendra,  el  rei  sustenta  : 
Criad,  dad  vida,  reparad  mis  danos, 
Qne  un  novio  de  resultas  traigo  en  venta. 

Fortuna  un;  amenaza,  fe  me  alienta  : 
Haced,  o   gran   Felipe, 
Que  de  vuestras  grandezas  participe  : 
A>-í  tengáis  mas  oro  y  nías  diamantes, 
Que  yo  tengo  vaha í los  consonantes. 

Las  composiciones  de  que  se  ha  hablado  hasta  aquí  se  com- 
pon ett  todas  de  un  número  determinado  de  versos;  Pasemos 
ahora  a  las  cortas  que  no  lo  tienen  fijo. 

173.  De  Ids  Arias.  Esta  composición  destinada  al  canto,  se 
forma  de  versos  compuestos  desde  tres  hasta  diez  pilabas.  Se  le 
da  el  nombre  de  cavatina,  si  tiene  una  sola  estancia  ;  si  dos  se 
liorna  propiamiente  aria  ;  la  que  tiene  tres  se  denomina  rondó. 
—  í>as  estancias  de  las  arias  constan  de  dos  versos  cuando  me- 
nos ,  y  de  siete  cuando  mas.  Siendo  dos  las  estancias,  la  di- 
mensión de  cada  una  y  de  sus  versos  es  arbiüaria;  mas  comun- 
mente tienen  ambas  igual  número  de  versos  y  de  sílabas,  y  su 
consonante  final  es  agudo  y  uno  mismo,,  vallándose  los  inter- 
medios, y  aun  intercalándose  algún  verso  suelto.  Cuasi  todas 
*^tas  circunstancias  se  verifican  en  el  ejemplo  siguiente,  de  D, 
Le-and  ro  M  o  ra  í  i  n . 

Yírjen,  madre,  casta  esposa, 

Sola  tu  ia;  venturosa, 

La  escojída  sola  fuieste, 

Que  en  tu  seno  concebiste 

Ll  tesoro  celestial. 

Sola  til  con  tierna  planta 

Oprimiste  la  gaiganta 

De  la  sierpe  aborrecida,  fv 

Que  en  la  humana  frájil   vida 

fc.sparcio  el  dolor  mortal. 


10 

Otras  veces  el  poeta  suple  la  falta  de  la  conso^ricia  empleando 
voces  esdrújulos,  como  se  ve  en  la  siguiente  aria  de  Quintana  ? 

Dos  ayer  éramos, 
y  hoi  sola  y  mísera 
me  ves  llorando 
a  par  de  tí. 

Mira  estas  lágrimas, 
mírame  trémula, 
donde  gozando 
rae  estremecí. 

1 74.  Del  Romance.  Esta  denominación  se  da  a  aquellas  com- 
posiciones, comunmente  cortas,  que  están  formadas  de  octosíla- 
bos, cuyos  versos  pares  tienen  todos  un,  mismo  asonante,  siendo 
sueltos  Jos  impares.  La  composición  que  guardando  la  regla  an- 
terior,, consta  de  endecasílabos,  se  llama  romance  real  o  heroico. 
También  hai  romances  en  eptasílabos;  pero  estos  versos  sirven 
inas  ordinariamente  para  las  anacreónticas.  Pondré  para  ejera- 
plo  del  romance  parte  de  uno  de  Jaúregui  : 

Mueve  mi  lengua,  Bernardo, 

Para  cantar  de  tí  mismo, 

Qne  en  mil  prodijiosos  santos 

Fuiste  el  único  prodijio. 

Pues  las  virtudes,  que  a  todos 

Dieron  blasones  distintos,  » 

En  tí  reducidas,  hacen 

Solo  un  compuesto  divino. 

¡  O  nueva  luz  de  creyentes! 
Que  en  el  páramo  escondido, 
Cual  a  Abrahan,  te  promete 
Dios  innumerables  hijos. 
Fué  un  tiempo  figura  o  sombra.. 
Tuya  el.  insigne  Benito, 
Hasta  que  a  su  manto  oscuro 
Dio  luz  tu  blanco  vestido,  ¿fea. 

175.  La  letrilla  suele  ser  mas  corta  que  el  romance,  y  se  dis- 
tingue de  él  en  la  gracia  y  iijereza  de  las  imájenes.  A  veces  está 
en  asonantes,  y  otras  en  consonantes  :  sus  versos  constan  de  seis 
u  ocho  sílabas,  repitiéndose  en  algunas  ocasiones  al  fin  de  cada 
estancia  uno  o  dos  versos.  Esta  repetición  se,  llama  estribillo. 

176.,  El  madrigal  comprende  dos  o  mas  estancias,  que  todas 


10G 

juntas  no  exceden  de  quince  versos,  cuya  consonancia  y  número 
de  sílabas  están  al  arbitrio  del  poeta. 

177.  El  epigrama  no  se  diferencia  del  tierno  y  delicado  ma- 
drigal sino  por  su  objeto.  El  fin  del  madrigal  es  elojiary 
balagar,  y  el  del  epigrama  satirizar  y  morder,  o  cuando  menos 
criticar  con  agudeza.  El  siguiente  es  de  D.  Tomas  de  Iriarte : 

De  libros  un  gran  caudal 
Aquí  un  ético  dejó  : 
No  temáis  comprarlos,  no, 
Que  no  se  les  pegó  el  mal. 

178.  La  oda  se  ditingue  mas  por  la  nobleza  de  los  pensamien- 
tos y  por  su  tono  elevado,  que  por  la  clase  de  sus  estancias  y  de 
su  metro.  Nuestros  poetas  acostumbran  escribirlas  en  quintillas 
o  sextillas  compuestas  de  endecasílabos,  mezcladas  con  versos 
de  siete  sílabas. 

179.  La  canción  es  una  cda,  cuyas  estancias  guardan  una 
misma  lei  en  sus  consonantes  y  en  el  número  de  sílabas  de  cada 
verso,  y  que  tiene  al  fin  una  estrofa  menor,  llamada  despido, 
vuelta,  remate  o  retornelo ;  en  que  unas  veces  se  recapitula  la 
canción,  otras  se  expresa  su  objeto  principal  :  los  versos  de  la 
canción  constan  de  once  sílabas  entremezclados  con  eptasílabos. 
*  180.  De  la  silva.  Esta  es  la  composición  poética  mas  libre 
de  todas  :  no  tiene  medida  determinada  para  bus  estancias,  ni 
éstas  guardan  entre  sí  la  menor  conformidad,  ni  hai  regla  fija 
en  cuanto  a  la  cansonancia  de  sus  versos,  que  constan  de  siete 
u  once  sílabas  arbitrariamente,  pudiendo  el  poeta  intercalar  al- 
guno suelto  en  los  parajes  que  quiera. 

No  se  indican  los  caracteres  de  la  égloga,  idilio,  elejia,  oda 
pindárica,  oda  lírica,  sátira  y  demás  composiciones  en  verso, 
porque  su  explicación  excedería  los  límites  de  esta  obra.  Pero 
se  advierte  que  tanto  las  elejías  como  las  epístolas,  sátiras  y 
todos  los  poemas  escritos  en  tercetos,  concluyen  siempre  por  un 
cuarteto,  cuyo  verso  último  va  encadenado  ccn  el  segundo. 


FIN. 


Setiembre,  15  de  1643, 


ERRATAS  NOTARLES. 


P-nj:      Línoa : 


Dice  j 


Léase  : 


4 

35 

esta 

eetá 

5 

n 

fíl  acompaña 

El  acompaña 

<> 

29 

Flamen,  virago  » 

Flamen,  virago 

Id. 

38 

aújentíleskómbres  forma 

,  así  jentilhombre  forma 

jeiítil  hombre. 

je  n  t  i  Isho  m  b  res . 

Id. 

41 

babacana, 

barbacana, 

7 

31 

se  eceptúa 

se  exceptúa 

8 

1 

obeja  : 

oveja : 

Id. 

20 

albricias  víveres ; 

albricias,  víveres; 

Id. 

28 

anatema  arte, 

anatema,  arte, 

Id. 

29 

dote  emblema ; 

dote,  emblema  ; 

Id. 

32 

si  este 

si  éste 

Id. 

38 

de  nompers 

de  nombres 

]d. 

39 

orno  se  ve 

como  se  ve 

Id. 

40 

depipa 

de  pipa 

9 

32 

mineral  cardinal, 

numeral  cardinal, 

10 

25 

Los  disminutivos 

Los  diminutivos 

11 

5. 

como :  de  abundamiento. 

como :  de  abundar,  abun- 
damiento. 

11 

22 

antecámara; 

antecámara; 

11 

23 

prenombre, 

pronombre, 

11 

41 

triplo, 

triplo, 

12 

11 

al 

el 

14 

23 

esto  eso 

esto,  eso 

16 

14 

I. 

Y. 

Id. 

18 

lo  cual 

la  cual 

Id. 

32 

V.  es  bueno; 

VC  es  bueno ; 

Id. 

41 

el  vino, 

él  vino, 

18 

8 

que  lo  admiten, 

que  la  admiten. 

Id. 

11 

aborrecer  al  vicio. 

aborrecer  el  vicio. 

Id. 

35 

por  sí  solo 

por  sí  solos 

Id. 

37. 

o  de  alguna 

y  de  alguna 

22 

16 

dudo  que, 

dado  que, 

Id. 

29 

estitdaraio  estudiase  ; 

estudiara  o  estudiase  ; 

25 

últ. 

V.  habéais 

V.  habíais 

26. 

25. 

(  Carece    de  imperativo 

(Carece    de     imperativo 

como  auxiliar. ) 

como  auxiior.)  (1) 

29. 

30. 

fúesais.  Kilos  fueron, 

fueseis.  Ellos  fueran, 

Id. 

Penúl 

.  guien 

guión 

38. 

29 

Uovinar, 

lloviznar, 

39. 

14 

soer 

roer 

41. 

30 

a  sucede 

o  sucede 

42. 

23 

sustantivos  adjetivos 

sustantivos  adjetivados 

43. 

16 

no  conocen 

no  conoce 

Jd. 

17 

nos  existe. 

no  existe. 

Id. 

31 

por  su  si  ñor  • 

para  su  señor; 

46 

10 

se  suprima 

se  suprime 

48 

3 

Ejemplos  : 

K  jem  pío: 

Id. 

4 

vi  vi rreis 

viviereis 

Id. 

16 

que  siew pxe  va r ¿a 

(/ue  siempre  varía. 

49 

5 

viviereis 

viviereis 

Id. 

10 

vivierais 

viviereis 

Id. 

11 

varia, 

varía, 

Id. 

12 

varia, 

varía. 

di. 

13. 

viviereis 

viviereis 

54 

(5 

agradunme, 

agrédanme, 

Id. 

9 

juzgándose. 

juzgándose. 

Id. 

22 

esta 

está 

55. 

3o 

y  france'r 

y  francés 

56 

2 

el  verbo 

el  verbo 

56 

28 

pues  hasta 

pues  basta 

59 

21 

auxiliares  como  tales, 

auxiliares,  como  tales» 

61 

40 

consúltase  la 

consúltese  la 

Id; 

37 

de  que  : 

de  que: 

62 

41 

anunciar 

enunciar 

64 

3 

proceda 

precede 

Id. 

12  y  13  de  proposición. 

de  preposición. 

Id. 

17 

cuando  se  juntan 

cuando  se  junta 

64 

29 

las  formulas  de 

las  fórmulas  de 

41 

invertiendo 

invirtiendo 

66 

29 

italianicismos, 

italianismos, 

70 

30 

en  castellana, 

en  castellano, 

Id.  38  y  39.  ambos 

ambas 

72 

24 

cerconflejo. 

circunflejo, 

76 

9 

ortográficas 

ortográficas 

Id 

23 

pitsimo, 

84 

2 

siouendo 

¡d, 

32 

y  fáciles 

ft.  1 

>enül 

.   pocas  palabras 

83 

2 

del  talento  de  la  hermo- 
sura. 

Id. 

31 

la  ihterogacion 

84 

8 

suave  Diana. 

86 

10 

varia 

87 

18 

Acuértaté 

id. 

20 

tienene 

88 

1 

en 

\á\  12 

Jyl4 

[.  yo  amplio 

89 

cario, 

Jd. 

7 

varven, 

Id. 

10 

Sínai,  Sínai  ©  Sínai. 

rd. 

14 

bilbaíno, üalaino,  Cabra- 
higo, Canto,  Creaúsa, 

id. 

15. 

paraíso,  y  por  lo  mismo 
Valparaíso; 

id. 

18 

auno, 

Id. 

30 

sínodo, 

id. 

33 

epiqnenema, 

90 

3 

estatocracia  en 

Id. 

36 

convendrá 

Í>1 

10 

canto, 

94 

6 

es  tetrasílabo, 

96 

23 

basta  pera 

100 

12 

endecasílabo, 

104 

34 

octasílabos. 

friísimo, 
siguiendo 
y  fáciles 
pocas  palabras  : 
del  talento,  de  la  hermo- 
sura, 

la  interrogación 
suave,  Diana. 
varía 

Acuérdate 
tienen 
ni, 

yo  amplio 
chirrio, 
vaivén, 

Sínai,  Sinái  o  Sitiaí, 
bilbaíno,  Calaínos,  Cabra- 
higo, Caístro,  Creúsa, 
paraíso,  y  por   lo  mismo 
Valparaíso ; 
auno, 
sínodo, 
epiquercma, 
estratocracia  en 
convendrá 
cauto, 
es  trisílabo, 
basta  para 
endecasílabo, 
octosílabos» 


\4wtp 


femlft 


DE 


GRAMÁTICA  CASTELLANA, 


DEDICADO 

A  I*A  JUVENTUD  AMERICANA 

DE   LOS    PUEBLOS   QUE    HABLAN    LA    LENGUA    ESPAÑOLA, 

POR  EL  LICENCIABO 


\jftei,nancw     Aeaeté. 


El  verdadero  progreso  de  las 
ideas  está  íntimamente  enlazado, 
en  cada  pueblo,  con  el  conoci- 
miento del  idioma  patrio. 


Sk  anteado , 

Imprenta  del  Crepúsculo. 
—  1844.— 


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